El 9/11 de George Bush y el incendio del Reichstag

Nota de Aporrea: Traducido para Aporrea por Fernando Henriquez. La fuente original de este documento es: Al Jazeera http://www.aljazeera.com/cgi-bin/news_service/middle_east_full_story.asp?service_id=9642
La administración de Bush ha convertido la tragedia del 9/11 en una excusa barata para enterrar las libertades civiles

Cuando Hitler subió al poder en la década de los 30, alguien le hizo el favor de quemar el Reichstag, el Parlamento alemán. Muchos analistas aseguran que fueron los nazis los que lo hicieron.

Pero los seguidores de Hitler convirtieron ese incendio en una ola horrible de terror, suspendiendo los derechos y las libertades civiles. Aceitaron su maquinaria bélica y cabalgaron la marea fascista a una dictadura de gran escala.

Numerosos analistas políticos han dibujado el paralelismo entre la retórica repetitiva, recriminatoria y vengativa de la Casa Blanca en relación a los sucesos del 9/11 y el incendio del Reichstag. Realmente, muchos norteamericanos apoyan la teoría que fue la administración Bush quien derrumbó el World Trade Center.

Miremos las similitudes entre los dos regímenes.

Tal como Hitler, Bush ganó las elecciones con una minoría de votos. Utilizó la tragedia del 11 de septiembre de la misma manera que los nazis utilizaron el incendio del Reichstag, ignorando el daño causado a su país y a la nación.

Cuatro años han pasado desde los ataques del 11 de septiembre pero el presidente norteamericano ha fracasado en capturar o probar la culpabilidad de los perpetradores. En vez de eso, prefirió utilizar la tragedia para profundizar un orden conservador más extremista, aplastando las libertades civiles, callando a toda la oposición, preparando la maquinaria de guerra para atacar países soberanos sin razón o evidencias que comprometen su participación en los ataques del 9/11, asesinando a millares de civiles y, creando una animosidad mundial contra su Nación.

Cuando la nación se encontraba de luto por los que perdieron su vida en uno de los actos mas inesperados de “terrorismo" imaginable, el hermano de Bush, Jeb, hizo otra burla al proceso electoral. En Florida, donde la elección del año 2000 fue robada y donde las máquinas de votación fueron colocadas en distritos en su mayor parte habitado por negros y judíos. Aprovechando la oportunidad que los ojos de la nación estaban dirigidos en otra parte, se produjo el caos fatal y la caída en la escogencia del oponente de Jeb Bush en las primarias demócratas. Las máquinas electorales estaban disfuncionales y las horas manipuladas del sondeo destrozaron el proceso democrático.

Entre tanto, John Ashcroft ha destrozado la Declaración de los Derechos Civiles Norteamericanos como nadie puede imaginarse jamás. Bajo el argumento del terror, el nuevo Gran Inquisidor eliminó las primeras diez enmiendas de la Constitución menos la segunda, que permite a sus patrocinadores el uso de armas.

Aunque reconocen el odio que tiene el Gran Gobierno, los conservadores patriotas han liquidado cada una de las garantías de las libertades individuales.

Nuevamente con el pretexto de la lucha contra “terrorismo”, los derechos civiles se han restringido de una manera tal que llega a ser un terrorismo anti-constitucional.

El régimen se está convirtiendo similar a las muchas dictaduras que los EE.UU. instaló a través del mundo entero para servir a sus intereses. Pinochet, Somoza, Saddam Hussein, El Sha de Irán, Noriega, Mobutu, Marcos y Suharto.

Después de todo, las protestas pacifistas de los años 60 quitaron la palabra "fascista" como un epíteto común.

Lyndon Johnson no era un fascista y Richard Nixon fue forzado a mantener los derechos civiles intactos aunque los EE.UU. estaban sumergidos en una profunda y dolorosa guerra, las garantías a la libertad de expresión se respetaron.

Pero esas garantías no existen ahora. Las libertades se han reducido desde la Guerra civil y la 1ª y 2ª Guerra Mundial. Pero la guerra actual de Bush no tiene un claro enemigo, ni un claro objetivo y, la mayoría de la gente no ve un final a corto ni mediano plazo. No es nada pero es un pretexto para destrozar la libertad y la oposición.

Estos poderes actualmente se utilizan principalmente contra personas de color. La mayoría de los norteamericanos creen que estos nuevos poderes no les afectarán. Pero eso está muy lejos de la verdad. Tal como en Alemania, es sólo una cuestión de tiempo antes de que todos o cualquier uno sean intimidados y objeto del ataque oficial.

Analistas afirman que esta es la época más peligrosa en la historia de los Estados Unidos.

Con unos medios comprados y un Congreso sumiso, la administración Bush ha convertido la tragedia del 9/11 en una excusa barata para enterrar las libertades que tuvieron en el pasado los Estados Unidos de Norteamérica.


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