¡El pueblo no es traidor!

Los análisis políticos revolucionarios, que conduzcan a la construcción de una táctica correcta, deben ser realizados siempre desde la óptica y perspectiva revolucionaria y no con los “ojos”, métodos y enfoques de la burguesía que nos llevarán a conclusiones erradas.

Evidentemente los grupos, tendencias y personalidades de la pequeña burguesía emergente o de los sectores burócratas de nuestro Estado están incapacitados, por factores objetivos y subjetivos, a asumir la perspectiva revolucionaria; su oportunismo se reduce al levantamiento de consignas que no están dispuestos a realizar en la práctica, a aplaudir programas que no entienden y que sabotean si es preciso y a ser “seguidores” y nunca consecuentes ejecutores de un política que en definitiva no es “su” política o con la que comulgan casi que a regañadientes exclusivamente en aquellos “puntos” que les interesa.

La participación de estos sectores es necesaria, lógica y explicable en la amplia alianza del proceso bolivariano porque a cada momento histórico concreto le corresponden alianzas históricas concretas.

Entonces, en estos días posteriores al acto comicial en el que elegimos al primer presidente trabajador de nuestro país, y visto el resultado, buena parte de la burocracia atrasada nos quiere imponer la insostenible y antiética tesis de que el pueblo es traidor.

El análisis de los resultados del 14 de Abril requiere un nivel de sinceridad y autocritica revolucionaria que no podemos pedírsela a esta burocracia ni a los sectores oportunistas por causas obvias esbozadas arriba; sin embargo, los sectores revolucionarios y clasistas estamos obligados a ello.

En primer lugar pienso que en términos generales los pueblos no se “autoflagelan” y menos por placer, no niego que pudiesen haber expresiones aisladas de personas o familias que aún siendo beneficiarios directos de programas y reivindicaciones ejecutados por el proceso bolivariano, a través del gobierno nacional, no lo apoyen; pero esto no es una tendencia estadística como comportamiento social a pesar de la guerra de cuarta generación y otros factores, las causas del descontento para mí están mucho más claras y son mucho más simples: la principal responsable es la burocracia ineficiente y saboteadora y justamente por eso “picaron adelante” queriéndonos imponer su “tesis”.

Segundo, y esto sigue teniendo como responsable a la burocracia y pequeña burguesía emergente que además se ha apropiado de espacios de dirección del proceso, este gobierno que ha logrado importantísimos avances en la elevación de los niveles de conciencia política de nuestro pueblo, especialmente en el tema antiimperialista, ha sostenido un tipo de relación clientelar con la inmensa mayoría de los justos y legítimos beneficiarios de la impresionante atención social y no una relación que apunte a la formación de militancia revolucionaria, especialmente en los estado y municipios por aquello del parcelismo.

Quienes desde el pueblo se expresaron electoralmente por el anti-pueblo requieren mucha formación política revolucionaria como ayuda a la formación de conciencia, pero lo fundamental y concreto es que requieren atención a sus problemas allí dónde la burocracia negligente los ha ignorado y hasta vacilado, traicionando, ella sí, los esfuerzos del Comandante Chávez y los heroicos sacrificios del pueblo y de los sectores clasistas por transformar nuestra realidad social aunque ello solo es posible de manera definitiva en el socialismo.

Por eso es que una revisión revolucionaria en los entes y empresas del Estado debe empezar por revisar “las cabezas” ya que allí está la responsabilidad fundamental y es allí dónde debe expresarse el mayor compromiso con los planes del gobierno y los objetivos de la patria.

El debate post-electoral no puede estar aislado del debate sobre la transformación revolucionaria de la sociedad venezolana como resultado del cambio del modo de producción capitalista, nuestra forma electoral, su dinámica y contenido siguen siendo un modelo electoral burgués y no puede ser de otra manera en un país que no ha superado el ya obsoleto modelo capitalista; entonces, en una “fiesta electoral” de este tipo si conjugamos tres factores: un Estado altamente ineficiente, por negligencia y por saboteo interno, en la solución de problemas puntuales y estructurales que afectan a nuestra población; una guerra psicológica permanente a través de medios privados diseñada en laboratorios de la comunicación contrarevolucionaria y la falta de correspondencia entre el discurso y el accionar de algunas personalidades relevantes del proceso a nivel nacional pero con especial dramatismo en las regiones el resultado no puede ser otro que el obtenido.

Un intento de análisis sobres los resultados del 14 de Abril no puede tampoco subestimar o desaparecer el llamado “factor Chávez”, la desaparición física del líder al parecer pudo haber tenido un nivel de impacto desmoralizador en el pueblo bolivariano que aparentemente no fue advertido a tiempo o peor aún se concluyo, erróneamente, que surtiría el efecto contrario.

Una de las fallas más grandes, que requiere una dura autocritica por parte de los factores del proceso, es no haber percibido el alto margen de error en las encuestas que proyectaban un triunfo medianamente holgado para las elecciones presidenciales, una revolución requiere fortaleza y eficiencia en todo, especialmente en la inteligencia institucional y popular para derrotar a la contrarrevolución.

Por ejemplo hay que desmontar el mito de que 700 mil votos se fueron ahora con el candidato de la derecha, de manera objetiva eso es falso, aunque decir las razones no sea el fin de este artículo.

Hasta ahora el Presidente Maduro ha demostrado estar haciendo una lectura correcta de los resultados al proponer gobierno de calle, lucha implacable contra la corrupción, el burocratismo y la ineficiencia; porque el pueblo que voto por la derecha proimperialista, estoy seguro, no lo hizo con plena conciencia de liquidar los justos planteamientos históricos y objetivos estratégicos del proceso, lo hizo fundamentalmente evaluando gestión de gobierno, el que esa evaluación crítica, que también estoy seguro la hicieron muchos de quienes votaron a favor de Nicolás Maduro expresando un nivel de conciencia más firme, no ponga en riego la revolución y conjure definitivamente la entrega del poder político a la derecha proimperialista por la vía electoral dependerá de dos condiciones: la primera, hacer gestión pública eficiente en todos los niveles, contra la realidad concreta no puede ni la guerra de cuarta generación; segundo, la elevación de los niveles de conciencia política a través de la formación ideológica revolucionaria. Estos factores están relacionados de manera proporcional y directa.

En definitiva, un análisis revolucionario requiere conciencia revolucionaria, profundo nivel de observación, de sinceridad, de manejo de datos que nos conduzcan a la raíz del problema y no a una evaluación deformada e interesada como lo intenta la burocracia traidora imponernos, hago la distinción porque efectivamente hay funcionarios del gobierno altamente comprometidos con la revolución que conformarían la burocracia necesaria alineada y ejecutante de los planes y acciones del gobierno.

¿El pueblo traidor?, ¡nunca!.

Jerónimo Carrera

Concluyendo la redacción de este artículo llega la mala noticia de la partida del querido y respetado Camarada Jerónimo Carrera, intelectual proletario de indoblegable posición marxista-leninista que se mantuvo, con intachable trayectoria, militando por más de 67 años en el Partido Comunista de Venezuela del cual fue, desde la muerte de otro gran dirigente: Pedro Ortega Díaz, su Presidente.

Tuve el honor no solo de conocerlo y conversar por largas horas con él, sino de haber compartido funciones en el Comité Central del PCV; sin lugar a dudas toda una experiencia formadora cualquier actividad de trabajo partidista al lado de este gran Camarada.

Jerónimo Carrera pasará a la historia política de Venezuela y de todo el proletariado mundial como un abnegado militante de la causa del socialismo.

Jerónimo Carrera: ¡Presente y siempre consecuente!.

El autor es: Militante del PCV

edgarml79@gmail.com

@edgarmelendez79


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Edgar Meléndez


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