Ya sobrarán momentos para criticar

A Nicmer Evans: Ocupémonos de ayudar a Maduro a llevar la pesada carga que le ha sido encomendada

Buenas Tardes, Nicmer. La presente es en referencia a su Carta Pública a Nicolás Maduro. Usted no me conoce pero le leo con frecuencia en APORREA y créame que he estado de acuerdo con algunos de sus planteamientos. Sin embargo, hoy me he visto precisada a escribirle porque en política -y sobre todo en REVOLUCIÓN- hay algo que se llama el don de la oportunidad, que -obviamente- no tiene nada que ver con el oportunismo.

Probablemente usted conoce la anécdota de Churchill. Era la primera sesión en la Cámara de un joven parlamentario tory quien miró al frente, justo donde se hallaban los miembros del Partido Laborista. “Es mi primer día y quiero ver de cerca a nuestros enemigos”, afirmó desafiante. “No se equivoque, joven” -le replicó Winston Churchill, “aquellos de allí son nuestros adversarios. Si quiere contemplar a nuestros enemigos debe darse la vuelta”.

No quisiera pensar eso de usted. Quiero pensar que verdaderamente le preocupan las cosas que critica y a las que se refiere en sus numerosos artículos. Pero, sinceramente, creo que es éste el momento menos propicio para exponerlas y mucho menos de la manera que lo ha hecho en el último de ellos, sobre todo si como bien dice, debemos TODOS cerrar filas en torno a Nicolás Maduro. Este es el momento de eso: de cerrar filas y eso no se logra si tiene usted la lanza en ristre apuntando a diestra y siniestra, nunca mejor dicho. Para cerrar filas hay que estrechar lazos, unir pensamientos, colocarse al lado, no en frente, y apoyar. Sobre todo dar apoyo. Reconfortar. Estimular.

No se preocupe, señor Nicmer, siempre sobrarán momentos para criticar y para decir las cosas que piensa. Pero nos estamos jugando demasiado para ocupar el tiempo en dedicarlo a exponer las supuestas debilidades de quien le ha tocado el más difícil de todos los papeles. Y de manera tan sorpresiva. Ayúdelo. No lo descalifique, no ponga en evidencia lo que usted supone son sus debilidades (al fin y al cabo es una opinión muy personal, muy suya, que no necesariamente es compartida por ocho o más millones de venezolanos.)

Deje que de eso se ocupen los enemigos. Ocupémonos nosotros de ayudarlo a llevar la pesada carga que le ha sido encomendada. ¿o es que cree usted que por pretender ridiculizarlo en las páginas de Aporrea está usted ayudándole? ¿Qué suma menos: un baile en una tarima o una crítica despiadada y a destiempo? ¿ Y por qué restar en vez de sumar? ¿Por qué menospreciar el compromiso de alguien como Winston Vallenilla, si viene de buena fe y con ganas de trabajar por la Revolución?...

En fin, señor Nicmer, que dijo usted en su articulo demasiadas cosas desagradables para que sea fácil entender después el párrafo con que cierra su artículo. Al final, tendríamos que terminar pensando como el tipo aquél que dijo ¡no me defienda, compadre! Creo que no se ha paseado usted por la posibilidad -absolutamente cierta, por demás- de que la oposición también lea APORREA, incluyendo sus artículos.

Atentamente,

yolandarojasurbina@hotmail.com
 



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Yolanda Rojas Urbina


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