El heredero y la nada

Heredar es recoger la sucesión de otro. El Comandante Chávez, con el instinto político y la intuición táctica y estratégica en su última aparición pública por televisión nombró explícitamente en su testamento político a Nicolás Maduro como el heredero y sucesor que seguiría dirigiendo el proceso revolucionario en caso de alguna dificultad que le impidiera continuar al mando como en efecto ocurrió con su desaparición física. Tras la partida del Presidente Chávez del plano terrenal, surgió al mismo tiempo su nacimiento ideológico y espiritual infinito para inspiración de la revolución bolivariana como herencia a todos sus seguidores chavistas y para el estudio de la historia contemporánea de Venezuela.

El instinto de Chávez se muestra en su legado, sus victorias permanentes nacían del reinvento inmediato que se daba así mismo como estratega en su propuesta de país rompiendo con modelos, esquemas y paradigmas inoculados en el pensamiento de un pueblo invisible. Chávez logró lo contrario. Los visibilizó, les dio voz y voto. Vio Chávez en Nicolás Maduro la lealtad, la formación ideológica, la sensibilidad de pueblo, el aprendizaje humano de las calles, el contacto internacional, el roce permanente con los proyectos y convenios con el mundo y el olfato político para el avance de la revolución bolivariana en marcha. La herencia que deja Chávez a Nicolás es la simbología de herencia a un pueblo, Maduro lo encarna y el pueblo lo entiende, en lágrimas quedó sellado el juramento.

El olfato del Comandante Chávez como político dejó una calificación precisa para el candidato anti-chavismo en las elecciones de octubre 2012 y entendiendo el vacio y analfabetismo político dijo sobre Capriles: ¡es la nada, águila no caza mosca!...Esto ocurrió cuando el candidato anti-chavismo solicitó un debate público con el Presidente Chávez, so pena que repite en el presente 2013, en una nueva historia insistente de debate con el sucesor de Chávez en busca de espacios. Esta es la contradicción de alguien que arrancó una adelantada campaña de descalificación, lenguaje soez y subestimación intelectual sobre Nicolás Maduro. Los semióticos de la comunicación saben que quién pide debate pierde y “la nada” al verse hundido en una nueva derrota futura, se enmarca en una farsa candidatura para promover una desestabilización en Venezuela, lamentablemente seguido por quienes ven en él “un sueño americano salvador”.

Un líder es una persona, jefe o dirigente a la cabeza en clasificación. Con Chávez se perdió de vista y trascendió las fronteras en liderazgo, dejando a Nicolás como herencia de un pueblo que se palpa en formación y construcción inmediata. Esta es la herencia en la revolución bolivariana, cinco grandes objetivos de un proyecto de país y liderazgos emergentes. En cuanto a la oposición venezolana, con propuestas demagógicas que recuerdan los años 70´s, 80´s y 90´s (salvo la excepción que mal que bien habían liderazgos y formación en los políticos derechistas de la época), pero lo actual, es una ensalada de antichavismo sin líder, que descalifica a un candidato trabajador nacido del pueblo como Maduro, mientras un cúmulo de grupos e intereses económicos van detrás de una fila de seguidores anti-chavistas que surgen de la confusión y veneno alimentado por los medios y bajo la carencia de lectura histórica de Venezuela. ¡El panorama se presenta en acción entre el heredero de una revolución y la nada de una perdición!

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Larry Márquez Peralta


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