Abordo Política Adentro 119

Adiós mi sargento (yerno) Julio Guedez

Atención Mi Gral. Ministro de la Defensa y Cmdte. Gral. Ejército

Comparto la opinión de Pedro Diaz, uno de los principales representantes del consejo Comunal del Museo CANTV, poligonal C, comunidad donde yo habito, referente a la verdadera revolución la cual comienza con ese despliegue organizativo en la búsqueda de concejales y alcaldes que les duela de verdad al pueblo, que vivan entre nosotros en nuestros barrios, conviviendo con los chancletudos, los patas en el suelo, los camisas rotas, los mal hablados, pero con un gigantesco espíritu que arrastra masas, con poder de convocatoria o don de mando. Ah y que no se confundan después cuando lleguen al poder y no se conviertan en arrogantes boligarcas o bolivariarcas. Que no sea más de lo mismo.

Adiós mi sargento Guedez

No tengo palabras para articular una excelente oración al Todopoderoso para despedir a mi yerno JULIO CESAR GUEDEZ MEJIAS, por el contrario me invade un triple dolor, primero espiritual, segundo familiar y tercero de indignación. Me gustaría explanar con detalles, pero podría perjudicar la reputación de dos comandantes del Batallón de Reemplazo Cuartel Abelardo Mérida. En efecto, Julio Cesar, es y seguirá siendo esposo de mi hija YUSTMARI JOSEFINA MOSQUEDA MARIN y padre de sus tres hijos: JULIAN 8 años, ANGEL 5 años y JULIO de 11 meses. Lo cierto es, que por culpa del comandante tuvo que desertar porque no podía trabajar sin cobrar, dos años sin cobrar con el sueldo retenido y activo. Bueno estaba activo porque ya murió, me imagino que el comandante ya está contento, pero no olvide que ante Dios no existe coraza de salvación, todos seremos juzgados porque no hay mal que dure 100 años.

Guedez buscando el sustento de sus 3 hijos que hoy dejó en orfandad, viajó a las minas en busca de oro y contrajo la “fiebre del oro” como allá llaman al paludismo, el muchacho en vez de quedarse allá para que lo trataran medicamente, se vino a Maracay para que lo atendieran aquí, pero el destino le hizo una mala jugada, y la mala praxis por no recibir a tiempo la “quinina”, la cual es suministrada por Corposalud nunca llegó al Hospital Central. Bueno eso quedará en la conciencia de esos burócratas funcionarios, aunque una raya más para un tigre no es nada.

Llamo a la sindéresis del Ministro de la Defensa y del Comandante General del Ejército, hagan justicia socialista y humanitaria, ese Sargento tenía que ser “incapacitado” porque había sufrido un accidente de tránsito y había perdido la vista del ojo izquierdo, y con todo eso, el comandante del Batallón de Reemplazo donde él pertenecía, lo obligó a trabajar en ese cuartel, después que fue dado de alta del hospital pero con reposo absoluto. El comandante lo tenía engañado diciéndole que este mes que viene si vas a cobrar, y nunca cobraba, así lo tuvo engañado 6 meses, hasta que mi yerno se arrechó y no fue más al cuartel porque sus hijos se estaban muriendo de hambre, no tenía nada y se puso a trabajar de taxista, con su viejo camión le trabajó a coraza la empresa de Isea, cuando la tragedia de CAVIM, después de chatarrero, de buhonero y por último, vendiendo ropa allá en el Callao, alguien le dijo que necesitaban a dos voluntarios que fueran a las minas a trabajar y así se fue a ese maldito lugar.

Mis Generales Ministro de la Defensa y Comandante General del Ejército, en nombre de mi Hija Yustmary Mosqueda y de sus tres hijos, (mis nietos), hagan justicia indemnizándolos. Es un derecho que le corresponde a su esposa y a sus hijos, porque todavía estaba activo pero sin sueldo. Hasta la próxima entrega.

yjmosqueda@gmail.com


Esta nota ha sido leída aproximadamente 2109 veces.



Ysaac Jacobo Mosqueda

Representante de la Fundación Por La Dignidad de Aragua. Luchador Socialista. Militante del PSUV. Miembro de la vieja vanguardia del MBR (Paracaidista 76-86).

 yjmosqueda@gmail.com      @ysamosqueda

Visite el perfil de Ysaac Jacobo Mosqueda para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Ysaac Jacobo Mosqueda

Ysaac Jacobo Mosqueda

Más artículos de este autor