Vicepresidente Maduro debe tener más poder y empezar a viajar

“Chávez soy yo dice el pueblo” lo constataron cancilleres como Patiño, Timerman, los presidentes Mujica, Morales, Ortega, mas los pronunciamientos de las delegaciones diplomáticas asentadas en Caracas para el acto del 10 de enero, la presidenta Cristina Fernández visito a Chávez en la Habana como lo hizo Correa, y desde todo el mundo llegaron mensajes de apoyo y solidaridad para la continuidad del presidente cuya convalecencia es muy sentida por todos.

La legitimidad dada por el Tribunal Supremo de Justicia para la ausencia del presidente Chávez, no hace más que respaldar la decisión del pueblo en las urnas y en el acto abierto el 10 de enero donde el pueblo legitimo la continuidad del presidente Chávez en el poder, acto público sustituyo la reunión de la Asamblea Nacional para la posesión de Chávez en su nuevo periodo.

Las dudas e incertidumbre que generan la salud del presidente Chávez igual que los problemas teóricos que plantea la oposición permiten a Maduro bautizarse como líder encargado cuya gestión juega un importantísimo papel que está siendo analizada minuciosamente por todos para la continuidad del proceso revolucionario.

Para América Latina, la continuidad del presidente Chávez es importante como serian las elecciones para nominar a Maduro como su sucesor, tiene una importancia geopolítica para Sudamérica por el petróleo y por la revolución bolivariana-chavista que pasa por el ALBA, UNASUR, Petrocaribe, Celac y últimamente el MERCOSUR; Venezuela es una noticia mundial por su situación política por el presidente Chávez, su protagonismo en la región permitió que los países giren hacia la izquierda y al sur estos últimos 10 años.

Chávez construyó una identidad regional de izquierdas de todo tipo en Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador, Uruguay, en donde el conocimiento ideológico de Venezuela fue determinante en el fracaso del ALCA y en el cuestionamiento de las estructuras débiles de los sistemas económicos-políticos de América Latina entregados a los EEUU.

El primer tridente que el presidente Chávez formó fue con Néstor Kirchner, Luis Ignacio Lula, fuerte en los cuestionamientos radicales al modelo neoliberal sirvió como modelo para que otros gobiernos iniciaran sus críticas al capitalismo y al imperialismo estadounidense y europeo, gracias a esas críticas y a la crisis económica se pudo abrir nuevos mercados en todo el mundo.

Las limitaciones de poder que tiene Nicolás Maduro no pasan por un asunto de lealtad pues eso está demostrado hasta la saciedad. La Constitución permite al vicepresidente una gestión más amplia que las otorgadas por el presidente Chávez, supondría una acción ejecutiva más eficiente para administrar Venezuela en temas sensibles como el económico y el político, pero, todos sabemos que al comandante le gusta controlar todo lo que hacía su tren ministerial y ese es el meollo del problema.

Que Chavez es todo un símbolo eso es indiscutible, que él es el presidente también es indiscutible como lo es que Chávez será nuestro comandante líder por siempre, la lealtad demostrada a Chávez por el pueblo y su entorno ejecutivo se ha plasmado tantas veces que es necio continuar con el tema, la cuestión no pasa por allí.

Pasa por lo económico, lo estratégico y lo social que debería manejar Maduro hasta que Chávez esté mejor de salud para administrar un país inmerso en enormes inversiones casa adentro y costos internacionales estratégicos para la geopolítica revolucionaria.

No basta reunirse con ministros, algunos presidentes o delegaciones de Petrocaribe, ALBA, MERCOSUR. UNASUR, Celac que visitan Caracas, hay que pasar a la ofensiva para amarrar la balsa desde afuera, el gobierno y Nicolás Maduro necesitan saber de primera mano cómo está el respaldo a la revolución, visitar los países es una estrategia diplomática que debemos adoptar para pulsar la situación y saber cara a cara las opiniones de esos gobiernos con respecto a la decisión del pueblo venezolano de esperar la recuperación de Chávez, pero, además, será, una buena oportunidad para Nicolás Maduro de presentarse como sucesor de Chávez, llegado el caso.

Por estrategia revolucionaria Nicolás Maduro, debe estar en capacidad de nombrar ministros así como embajadores y canciller, debe tener el poder suficiente para conceder indultos o encarcelar por traición a quien lo merezca o declarar estado de excepción cuando la situación socio-política lo amerite por la ofensiva desestabilizadora de la oposición llamando a la desobediencia civil y militar.

Maduro debe empezar a dirigirse al país con más frecuencia no solo para comunicarnos sobre la salud de Chávez sino para que termine de darse el baño de popularidad que le ayudara a perder la timidez política como sucesor de un grande entre los grandes líderes que el mundo ha parido, debe hacerlo desde el “aló presidente” debe tantear como le va…con la aceptación del pueblo y pueda corregir lo que deba corregir.

rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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