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¡Ese hombre es el Presidente Chávez!


¡Ese hombre es el Presidente Chávez! Con esas palabras una doña como de 90 años dió por terminado un atropellado diálogo con un oficial, miembro de la escolta presidencial que cubría los actos del pasado 24 de julio en los alrededores del Panteón Nacional. Según parece, el motivo de esas palabras fue que el oficial opinó que la seguridad instalada en los alrededores del Panteón Nacional era demasiada para una sola persona: “esta es mucha, demasiada seguridad para un solo hombre”, dijo y fue allí cuando la doña lo atajó. De seguro la opinión del oficial no es más que un gesto, una llamada de atención ante tantas muchachas que se dirigían al acto y que por cierto no dejaron de apoyar a la doña con un ejemplar silencio y digna mirada bolivariana. Sin embargo, más allá de lo ocasional o no de lo antes expuesto, existe una insubordinación militar y civil, cobarde, deshonesta, oportunista, que por su cercanía y confianza con el presidente, abusan, denigran y pretenden desprestigiar a quien, desde su voluntad e identificación con los más desasistidos, persiste en liderar la lucha por la reivindicación de un mundo mejor para todos.

En la medida que el proceso bolivariano define con mayor precisión su identificación con la justicia social, equidad y solidaridad en esa misma medida el enemigo afina sus amenazas y obstáculos, haciendo necesario que la articulación entre el presidente y los sectores populares de un salto en sus potencialidades, con más organización, más inteligencia social, más movilización y control social. Se impone, ante la corrupción, ineficiencia, oportunismo y vacilancia de muchos enemigos disfrazados de chavistas, una mayor comunicación del presidente con las masas, instalación de verdaderas salas situacionales para el análisis y confrontación efectiva de la corrupción y conspiración anti-popular y reconocimiento de los amigos y enemigos del pueblo infiltrados en el proceso. De enemigos encubiertos que estimulan y practican la corrupción, ineficacia y uso indebido del erario público, aprovechando la lógica capitalista presente en la gestión estadal. Se requiere de un gran esfuerzo de compatriotas y revolucionarios, realmente solidarios con los de abajo y respetuosos del ideal de una sociedad justa y superior, tal como se la figuró el viejo Marx y la soñó el Che. De una ética que se incline por hacer del militante del proceso revolucionario lo mejor de la especie humana, como lo subrayó Mariátegui y lo repitió el Che.

La mayor fuerza de este proceso está en el dolor compartido, en la alegría, en la tristeza y en las ganas de ser pueblo de pueblos, batiéndose por la idea de cambio revolucionario desde los asentamientos campesinos, los barrios, las fábricas; con una foto del presidente Chávez, la Constitución Bolivariana y unas ganas enormes de meter en cintura a unos cuantos “bolivarianos” descarriados. Esa fuerza no reside en la dirección de ministerios, institutos autónomos, asambleas legislativas o nacional o cúpulas partidistas. Así, la defensa de la Venezuela Bolivariana no se limita a dónde militas, de qué partido eres o qué cargo tienes. Pues precisamente estamos hablando de la defensa de la revolución de sus enemigos internos. De aquellos que medran bajo el árbol del poder que da el estar cercano a Chávez. Es triste pero es verdad. Cómo se ha juntado la podredumbre de la cuarta república con el oportunismo y mercenarismo de la quinta. Con esa yunta ni siquiera hace falta el esfuerzo de los yanquis para acabar con este proceso. Prácticamente todo esta listo, a veces desde una corporación de servicio a la comunidad, desde un fondo para ayuda al agro o desde una Misión se humilla a los viejitos chavistas o a ese desempleado que con orgullo grita: ¡Con hambre y desempleo con Chávez me resteo!

Es un hecho. Algunos pretenden robarnos el proceso, mientras nos azuzan viendo izquierdismo en cualquier protesta o crítica y se regocijan en la mirada desconsolada de un pueblo que anhela ver en cada dirigente un emulo de Chávez. Se tiene que reevaluar el rol de los principales protagonistas de este proceso: el presidente Chávez y las diversas corrientes del pueblo. Ese liderazgo del presidente tiene que dar mucho más dividendo del que ya ha dado, al igual que la credibilidad y fuerza de este pueblo. Bajo la conducción de ese liderazgo deben ser execrados los corruptos y enemigos del proceso luego de una exhaustiva investigación llevada a cabo por el propio pueblo. Es por ello que nos atrevemos a presentar la siguiente propuesta: En atención del indiscutible liderazgo que representa el presidente Chávez, a la solidez de su compromiso con los pueblos del mundo y particularmente con el bolivariano, en atención también al cúmulo de saboteo, ineficiencia, corrupción que intentan ahogar el proceso por él encabezado, propongo que cada ministerio, gobernación y alcaldía identificado con la conducción de Hugo Rafael Chávez Frías, acepte tener una unidad de análisis político sujeto a las directrices emanadas directamente por él. Esa y no otra ha de ser la respuesta inmediata a la altanería yanqui y al viva-pepismo criollo. Requerimos no sólo la referencia de un mando único, sino que ese mando se haga sentir, que en coordinación con una efectiva contraloría social sea el instrumento adecuado para salvaguardar el proceso desde sus mismas entrañas. Sabemos que la situación exige un correctivo mucho más integral; sin embargo, esto solo es una aproximación para dar al traste con frases como: ¡Chávez manda en Miraflores, yo mando aquí! ¡tranquilo hermano que la revolución paga! ¡Compatriota recuerde, mi comisión es sustancial, de ella comemos muchos!

No solamente los impertinentes que dirigen U.S.A. están bien lejos de entender el alcance, la magnitud de los sueños, el valor de la promesa, el color del dolor y el matiz de la alegría-tristeza cuando los pueblos se reencuentran con su destino en una relación respetuosa y digna, es que individuos nacidos, criados y alimentados en estas mismas tierras tampoco lo entienden. Es que cuando un cuadro “revolucionario” o un alto oficial de nuestras fuerzas armadas dirige deficientemente la cuota que le corresponde del proceso, o lo que es peor, da un uso no previsto en los manuales de ética al erario público, evidentemente ese sujeto, esos individuos nada tienen que ver con el ideal bolivariano y menos con la magna gesta que en la actualidad fraguamos. Profunda ha de ser la senda para que algunos dirigentes del proceso que miran hacia el norte aprendan a mirar hacia el sur; superen los seudos valores y en compañía de los menos asistidos comprendan que Chávez es sólo el regador de la planta sembrada por Bolívar y muchos son los pueblos anotados en ese riego y preparando lo mejor de la creatividad mestiza que relatará la odisea de esta Nuestr@merica.


Nota necesaria: Hace algún tiempo algunos conspiraron contra el proceso bolivariano, dieron un golpe de Estado e hicieron un paro criminal petrolero. De ellos sólo nos llega la imagen del cobarde enredado en su torpeza. Ahora la novedosa conspiración pretende mostrar a Chávez como un ineficiente en necesidad de conciliar con enemigos internos y externos y, un pueblo desorientado e incapaz de gobernarse así mismo. Cuidado, el 13 de abril ese pueblo cercó los cuarteles y si no interviene Chávez y el crucifijo, todavía hoy, a tres años de aquellos hechos, se seguiría enjuiciando y persiguiendo conspiradores. Creo que con algunos “chavistas” y “bolivarianos” de manos prestas para la corrupción, el enriquecimiento y conciencia arrimada a miserables traiciones la cosa sería bastante peor.

Luis Villafaña
PNA-M13A

negrohereje@hotmail.com


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Luis Villafaña


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