En el tono didáctico y ameno de Ética para Amador y Política para Amador, Fernando Savater bien podría escribir un nuevo libro explicando qué es, qué fue o qué podría ser el socialismo, a través de los diálogos imaginarios con su propio hijo. Durante años este tema estuvo fuera de la agenda política y mediática hasta que el presidente Chávez lo puso en el tapete en el ámbito nacional e internacional nuevamente. Ahora que el Presidente adoptó la idea de resucitar esta ideología, bien nos vendría un repaso sereno y con rigor histórico sobre lo que en la práctica resultó ser el socialismo. Es decir la distancia que existió y existe entre la teoría socialista y los estados que adoptaron este modelo.
Un libro que sintetice, entre otras cosas, por qué en 1989 “cayó” el muro de Berlín y poco después se desmoronó el llamado Bloque Socialista Soviético. Que cuente cómo fue que luego aparecieron unos señores muy astutos diciendo que eso era el triunfo del capitalismo, el final de la guerra fría y el fin de la historia. Que medio planeta les creyó pero lo que en realidad ocurrió fue que de dos sistemas caducos, el socialismo fue el que cayó primero. Decir que el capitalismo derrotó al socialismo es como llamar vencedor a un moribundo porque su principal enemigo sufrió un paro cardíaco después de una larga agonía.
Bien podría decir un Savater venezolano, en este improbable libro: ...El socialismo del siglo XX, Amador, no cayó vencido por los ataques del capitalismo que de inmediato llenó el vacío dejado por este, simplemente cayó por su propio peso. Y el Capitalismo, anota esto porque te acordarás de tu padre, no tardará mucho en caer, pero no caerá a causa de la resurrección de un “nuevo socialismo”, sino que también caerá, y de forma aún más estrepitosa, por su propio peso.
Ten presente que la peor crisis que puede enfrentar una nación y un gobernante es la crisis de creatividad. Es por ello que pretender vestir a una República recién nacida con el traje de un muerto, es algo grotesco. El capitalismo es salvaje, el neoliberalismo monstruoso, en eso todos estamos de acuerdo. ¿Pero fue acaso el socialismo la realización de la utopía? ¿Logró materializar su promesa de justicia? ¿A qué precio? Si quieres debatir sobre el “nuevo socialismo” vale, acostúmbrate a afrontar a tus adversarios en el debate de las ideas para que no tengas que hacerlo en otros terrenos; pero debes conocer en profundidad las verdades del “viejo” socialismo antes de plantear el nuevo: el partido único, la restricción de la libertad de expresión, la represión, la paranoia, el adoctrinamiento, en fin, otra forma de imperialismo. ¿Cuánto del viejo sobrevivirá en el nuevo?
Como en otras ocasiones piensas que estoy equivocado Amador y posiblemente lo esté. Me dices que el socialismo que hoy se está planteando es distinto, que corregirá los errores del viejo, que no se opone a la propiedad privada, al mérito y la virtud individual, que no pretenderá adoctrinar al pueblo... etc. Si esto es así, entonces realmente estoy equivocado y se trata de algo bueno, sólo que no tendríamos porqué llamarle socialismo. Se trataría, simplemente, de una equivocación de nombre o el intento fallido de reciclar un cuestionable término. Lo peligroso es que el término alienta a imponer los sueños frustrados de quienes tienen una idea de socialismo que no ha variado en los últimos cincuenta años.
¿Recuerdas aquello de inventamos o erramos? ¿Recuerdas el concepto de lo endógeno vs. lo exógeno? ¿Recuerdas aquello de que “La República Bolivariana de Venezuela es irrevocablemente libre e independiente y funda su patrimonio moral... en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador...”? Tengo que serte franco Amador, aunque contradiga a un hombre bueno como lo es Chávez, pero él también se equivoca y como cualquier ser humano tiene ese derecho. Sin embargo, y aún teniéndolo como líder, no estamos obligados a seguirlo en todo lo que dice. Y esto Amador, aunque te suene una herejía, no te hace menos revolucionario, ni menos fiel a tus ideales, sino todo lo contrario.
Finalmente Amador, no conviene perder el sentido del humor, porque todo esto del socialismo del siglo XXI también podría ser una gran toma de pelo. Tal vez Chávez esté tratando de hacerte pensar como individuo crítico y consciente y no como “masa revolucionaria” con deseos de ser adoctrinada. Seguramente él sabe que en tu espíritu rebelde pensarás por tí mismo y encontrarás el valor de plantear el interrogante fundamental de este debate: “Ni capitalismo ni socialismo, ¿tendremos la osadía de parir algo nuevo?”
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