Los mata votos II

En el mes de abril de este año alerté acerca del comportamiento de ciertos funcionarios públicos quienes con visión cuarta republicana se han convertido en saboteadores de oficio de la gestión pública nacional y los llamé parafraseando a Britto García: los mata votos.

En el fondo estos “servidores públicos” se caracterizan por entorpecer la gestión pública actuando de manera, negligente, omisiva, indiferente y obstruccionista para atender y resolver simples peticiones de los usuarios de los servicios del Estado.

El venezolano sin duda alguna ha cambiado, sin embargo, la cultura política de ciertos gerentes públicos y funcionarios públicos continúa anclada en el pasado. Se creen que están más allá del bien o del mal, semidioses pues. No han entendido que más allá de las diatribas políticas está el tema de la gestión del Estado –quien nos paga por ello- para conjuntamente con el ciudadano (cogobierno), proyectar hacia adelante al país. 

Pero la cultura de los mata votos no solo es alimentada por estos funcionarios con mentalidad de divas, sino que peor aún, por el ciudadano común que ante estos hechos permanece callado y sin reclamar.

Nos pagan por hacer un trabajo y algunos no cumplen con el suyo, ejemplo de ello es las constantes llegadas tardes, la ineficacia en resolver pequeños problemas administrativos que afectan seriamente a la gente, la forma como atienden a los ciudadanos, el desdén con que a veces se trata al ciudadano, esos son actos potenciales de corrupción. Corrupción porque estarían actuando al margen de las funciones que les asignaron y por tanto estarían defraudando al Estado venezolano con ese actuar displicente, negligente u omisiva.

Revisemos por ejemplo, lo que está sucediendo en Oficinas de la Administración Pública y empresas nacionalizadas –incluyendo BANCOS- que no están dando respuesta alguna a los ciudadanos que acudimos a ellas, o simplemente nos envían de un sitio a otro hasta que terminamos por rendirnos o nos revelamos en un acto de valentía ante el podercito que estos señores desarrollan o aquellos servicios públicos que ayer privatizados, hoy en manos del Estado venezolano están presentando serios problemas.

Redes de telecomunicaciones que constantemente se colapsan, constantes apagones en el interior del país, el metro y sus persistentes atrasos, hospitales que te dicen “no hay reactivo para este u otro examen”, o la frase no hay cama y tienen a una paciente tres meses esperando por una operación cualquiera, o las colas interminables en las oficinas donde debemos legalizar los documentos que deben ir al exterior, o la fatídica tarea de presentar una planilla sucesoral ante el Seniat y las diez o doce veces que nos hacen ir y venir para revisar dicho documento y cada vez que volvemos a ir, nos informan que nos falta otro documento más. Y nadie hace nada ante tanta desidia. O el caso patético de los Registros Subalternos o Mercantiles, -como ya no pueden cobrar las habilitaciones- se ha inventado cualquier clase de requisito a los fines de retrasarte cualquier trámite, y con ello alimentar los cobros ilegales de los gestores, que siguen viviendo de la tramposería que nuestra ineficacia les permite.

No podemos negar las miles de personas que dentro de las instituciones día a día hacen su trabajo, con mística y en contra de todas las circunstancias, incluso de hasta sus propios jefes que muchas veces andan en una de mata votos también.

Sería injusto, no reconocer los avances de esta gestión; miles de ejemplos acompañan con hechos además esta aseveración, no se puede comparar cuando en el pasado teníamos que sufrir para obtener el pasaporte, la cédula de identidad o la licencia de conducir -un verdadero calvario-, sin embargo el cambio que se ha logrado hoy en día cuando mediante trámites rápidos, transparentes y eficientes, eliminando alcabalas y facilitándole al ciudadano común, la simplificación de estos trámites, la obtención de nuestros documentos, aún a pesar de ello; persiste esta estrategia que yo creo sinceramente es ELECTORAL, para desprestigiar al gobierno y exacerbar nuestros propios errores.

Los peores resultados en materia de estudios de opinión pública  se vieron durante la época de la crisis eléctrica –esto se traduce asíi: lo que más afecta a la opinión pública y a la gente es la prestación de servicios básicos –luz, agua, telecomunicaciones, movilidad, vivienda, entre otros- y éstos son los que precisamente oh! Casualidad están fallando en las últimas semanas constantemente. Esto no es casual, esto tiene claras intenciones electorales, y el comando de Capriles lo sabe, por eso el cambio de su discurso dirigido a estos temas centrales. Este cambio se está viendo reflejado en los tres meses últimos, en los cuales se refleja una subida pequeña pero sostenida en sus números y en los resultados de los estudios.

Mientras tanto, los mata votos siguen silenciosos haciendo su trabajo –mejor dicho no haciendo su trabajo- saboteando y obstaculizando la gestión pública y provocando en los ciudadanos comunes una sensación de desasosiego: viene fraguándose hace años, sobre todo porque 80% de los trabajadores dentro de la administración pública están contra este proceso, a pesar de ser el gobierno que más les ha dado en términos de remuneraciones y beneficios sociales, y más en el fondo quien más ha respetado su condición de trabajadores sin preguntarles a cuál partido político pertenecen.

Por eso cuando estos “opinadores sin oficio” escriben, denuncian y hablan a los cuatro vientos de la estigmatización y la persecución de los trabajadores dentro de este gobierno, a mí en lo personal no me da sino un ataque de risa y arrechera. Me consta -por los cargos que he tenido que desempeñar- que jamás recibí NINGUNA orden o instrucción para reprimir, perseguir o estigmatizar a NINGÚN trabajador, fuera cual fuera su opinión política. Sin embargo, he tenido que vivir en carne propia el saboteo que desde algunas instancias aún continúa practicándose en contra de los ciudadanos, más allá de solo lo electoral.

Estas situaciones son detalles que al momento de percibir la gestión del gobierno nacional, pesan y pesan en contra. Por eso, detectemos a los mata votos y denunciemos su tarea de saboteo permanente y el incumplimiento de sus obligaciones –esto a la luz de Ley Orgánica del Trabajo, recién aprobada que prevé que, estas acciones son causas válidas para prescindir de sus servicios-. Ello, para mejorar la gestión pública y con miras además a la Misión 7 de Octubre, que por demás está decir, debe asumirse como una misión de todos los días –ello por la necesidad de construir la irreversibilidad del proceso revolucionario-.

alecucolo@cantv.net



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María Alejandra Díaz


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