Independencia

A 201 años de la firma del acta de independencia política de España, que daba inicio a un heroico y cruento proceso dónde descollan figuras de estatura universal como el Libertador Simón Bolívar y la fundamental participación del pueblo en la guerra de independencia, se impone en Venezuela un profundo examen de lo cumplido hasta ahora y lo que aún falta por alcanzar.

Es importante recalcar cuantas veces sea necesario, que la independencia no puede ser, y de hecho no es, un concepto abstracto, la independencia al igual que la libertad son conceptos concretos que no están separados de la realidad clasista de los momentos históricos; es decir, de la correlación de fuerzas en la sociedad, de donde se deriva la pregunta: ¿libertad para quien?, ¿independencia para quien?.

Hace 201 años el primer Congreso Nacional, en buena medida presionado por la Sociedad Patriótica, grupo que reunia a los más adelantado políticamente de la sociedad venezolana de principios del siglo XIX, declaraba formalmente su decisión de independizarse de la metrópoli española y conformar una república libre y soberana, este importante ensayo histórico que reflejaba las pugnas clasistas e interclasistas de nuestro país para aquel entonces, fue realmente efímero y fue derrotado por las armas españolas en apenas un año en gran medida por la poca o casi nula incorporación del pueblo a lo que entendían era una guerra de “libertad” a favor del mantuanaje criollo; es decir, de los opresores.

No fue sino en 1816, ya derrotada también la segunda república, cuando un Bolívar mucho más maduro como conductor de masas y estadista comprendió la necesidad de ganarse a los oprimidos para la lucha por la independencia de la patria, clase a quien las mismas oligarquías, la vieja y la emergente para la época, frustró en sus anhelos de verdadera emancipación y traicionó sus enormes sacrificios por la independencia para terminar estableciendo una hegemonía terrateniente que instauró en el país un semifeudalismo atrasado cuando en casi todo el continente se avanzaba a estado incipientes de desarrollo capitalista.

En estos agitados albores del siglo XXI la independencia no puede discutirse sin entenderla definitivamente como la emancipación del ser humano de la explotación del hombre por el hombre, cuya consecución solo será posible a través de la derrota del sistema imperialista que coloca en riesgo incluso la supervivencia de nuestra especie; nuestra realidad histórica concreta, y el acumulado histórico de luchas de liberación nacional, nos coloca ante la certeza que hoy hablar de independencia, emancipación y libertad en el marco de cualquier formación económico social que divida a la sociedad en explotados y explotadores es simplemente una utopía.

Hoy de nuevo en Venezuela está presente la lucha entre quienes quieren encadenarnos al oprobio de ser colonia de alguna metrópoli, con las necesarias diferencias que median en dos siglos desde aquel 5 de Julio de 1811 hasta la fecha, y quienes acompañan un proceso que declara su conciencia y acción por la necesaria trascendencia revolucionaria del capitalismo, acumulación de fuerzas para derrotar al imperialismo y poder así hablar realmente de independencia nacional.

Los procesos electorales burgueses, no nos llamemos a engaños así se llaman porque fue la burguesía quien los diseñó, vienen siendo la via fundamental de los cambios abiertos en el continente latinoamericano, de allí la importancia que en octubre, utilizando otra vez las propias armas del enemigo de clase, el pueblo venezolano propine otra contundente derrota al imperialismo y sus operadores nacionales al reelegir al Presidente Chávez y ese triunfo se convierta en punto de partida para un nueva fase del proceso, la etapa de construcción del camino real y verdadero hacia la liberación: la derrota del capitalismo y la construcción de la transición hacia una nueva sociedad para lo cual hace falta organización popular, dirección colectiva del proceso, erradicación de la corrupción, industrialización del país y la construcción de una poderosa vanguardia clasista de los trabajadores y trabajadoras como sujeto fundamental.


Militante del PCV

@edgarmeendez79



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Edgar Meléndez


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