Una Oposición Visceral

Para muchos la política es una pasión, un vicio, la vida entera; lo mismo que el juego para los jugadores, un buen libro para los lectores, un buen habano para el fumador, un buen poema para el enamorado. De modo que la política es una singular actividad humana, donde el odio y la intolerancia no se pueden tener.

No se puede esperar nada de los hombres políticos para quienes el mundo es un espejo que debe reflejar exclusivamente sus deseos, sus sueños y temores.

La política no es una ciencia exacta, como muchos se figuran, sino un arte. En la aritmética política dos y dos pueden no ser siempre cuatro. Con esto quiero expresar que el mundo de la política es un mundo distinto a todos los demás. En política lo que no es posible, es falso.

En los actuales momentos, bajo el gobierno del Presidente Hugo Chávez Frías duélale a quienes les duela, Venezuela vive y goza de una democracia como nunca la ha tenido. Aquí se respira y transpira Libertad. Libertad plena en todos los rangos. Eso es lo que gusta al Venezolano: Libertad. Que nadie sueñe algo distinto, porque estaría tentando al apoyo popular.

Como presidente y como humano Hugo Chávez tiene su estilo de ver, de mirar cara a cara las cosas y de hacer frente a las dificultades. Usa el lenguaje que al pueblo le gusta y entiende. Enfrenta frontalmente a quienes considera enemigos del país, del pueblo y a sus propios enemigos, pero reconoce también las virtudes de los demás y sus propios errores. Es un estratega y sorprende a propios y a extraños con sus salidas.

La oposición política es sorda, ciega, pero no muda e insensible ante los cambios producidos por el Gobierno en claro beneficio del país, de los más pobres y necesitados y muchas veces de ellos mismos, como miembros que son, casi todos los políticos, de la clase media del país.

Las reformas políticas, sociales y económicas son tanto más difíciles cuanto son más necesarias. La oposición política, antes de tratar de acorralar a la otra parte, debe tener presente y no olvidar que el Gobierno le corresponde a Chávez, pero el País y la democracia nos pertenece a todos, y todos, Gobierno y oposición, están en el deber de velar por el país y cuidar que la democracia se mantenga y perdure.

No se debe atacar todo, no estar nunca de acuerdo con nada y pedir la inmediata solución de cuanto problema existe desde hace mucho tiempo es una tontería. “Formulas sencillas para resolver problemas que son viejos y complejos, no las conozco”. Pongan a funcionar su cerebro y lean la Carta Magna, dejen de hacerse llevar como títeres por los que se creen dueños del mundo, actúen por cuenta propia y teniendo siempre un fin, la democracia y los intereses, pero los nuestros no los de otros. Tiene que existir una oposición pero por favor que sea una verdadera oposición para poder debatir y dar la pelea en el campo político.

Emelina Morillo Pérez.




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Emelina Morillo Pérez


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