Agua que no has de beber (Parte II)

Volviendo a la temática del agua, a propósito de la contaminación del Lago de Maracaibo, el de Valencia, el río Cabriales y el río Manzanares, ese cuarteto de hechos no es de data reciente. Es de añales tal situación. Y en cuanto al agua potable, obtenerla pura y cristalina de ríos y quebradas, es equivalente a una misión imposible. Vayamos a sus nacientes, allí a “pata de mingo” puede ser pura y cristalina; pero a medida que baja a su cauce, le caen las aguas servidas de ciudades y pequeños poblados, también los residuos de herbicidas y fungicidas que emplean nuestros campesinos, además restos del famoso “gallinazo”. De vieja de data es la contaminación del Lago de Maracaibo, para lo cual se creó el Iclam, (Instituto de Conservación del Lago de Maracaibo), así mismo el Lago de Valencia. Pero a la hora de las chiquitas, quienes ahora sacan a relucir su situación, descubriendo el agua tibia, lo hacen con fines netamente demagógicos, no porque antaño se preocuparon por su triste destino. Ahora se convierten por obra y gracia de la desgracia, en sus adalides y defensores a ultranza. Debiera darles vergüenza enarbolar tales banderas. ¿De cuando acá tal preocupación? Lo hacen simplemente para infundir temor, miedo, angustia y ansiedad colectiva.

Además a nivel mundial, basta volver nuestra memoria hacia el famoso Protocolo de Kioto. ¿Cuáles países lo aprobaron, lo aceptaron? Pues creo que ninguno. Que para el 2020 o mas allacito controlarían un pequeño porcentaje de las emisiones a la ya extenuada atmósfera. ¿Y quién le pone el cascabel al gato, menos ahora que enfurecido saltó la talanquera? Pues nadie, no se dan cuenta que ellos, los países altamente industrializados no pueden parar las fabricas de hacer dinero, no importándoles que la humanidad se extermine y continúe fumándose esa pipa colectiva. ¡Que maravilla de defensores de la especie humana! Y los nuestros, estos que descubrieron el agua tibia en eso de que el Lago de Maracaibo y el Lago de Valencia están contaminados, al igual que el río Cabriales y el pobre Manzanares. Sinceramente que los integrantes del Grupo G8 y quienes les secundan en nuestra patria, deberían montar un circo de cinco pistas para que dramaticen, guisen y cocinen una millonada de chistes con tales ocurrencias; porque son unos auténticos payasos y oportunistas. Aquí entre nos, sin que nadie lo sepa, solo algunos se comen ese cuentecito chino, y bien cochino por cierto. ¡Ave María purísima! Líbranos de tales especímenes.

(*)Lcdo.

produccionesvictormlara@yahoo.com


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