Todos contra Chávez

 Para identificar el discurso político de la MUD y por ende de CAPriles Radonski  es indispensable aclarar que la noción correcta para tratar este tópico debe ser referida a la práctica discursiva a la de discurso simplemente, pues en diferentes contextos pero, sobre todo en el campo de la política, todo discurso aspira por definición  a mediar, incidir, influir o modificar una realidad colectiva preexistente. Así pues, el discurso político no se conforma con ser una traducción de lo real o un agente intérprete de un entorno dado, sino que se plantea ser un discurso que instituya y desate nuevas realidades.

Para descifrar el significado de la práctica político-discursiva (esto es lo que dice) y sopesar su significación (es decir, en este caso estimar el capital político con que cuenta dicho discurso) debemos acudir a procesos complejos. Dos rasgos pensamos, caracterizan y unen el discurso de MUD/CAPriles Radonski; uno de ellos tiene que ver con que su mensaje se centró en apoderarse de signos, símbolos, colores, imágenes, lemas y hasta programas sociales que ha desarrollado la revolución, tratando con ello de des-posicionar a Chávez y por otro lado, apelan al recurso del uso del discurso liberal burgués, ensalzando banderas de igualdad, la dignidad, eficiencia, eficacia y progreso, tratando así de reconstruir en el imaginario de las clases medias -nini y chavistas light o aquellos que por algún motivo se hayan descorazonado del proyecto revolucionario- el arraigado mito del sueño americano o american dream. Objetivo además que están cumpliendo infelizmente en este instante, los medios de difusión –y no comunicación, pues perdieron su capacidad para comunicar- privados en Venezuela, pues son ellos quienes están soportando la campaña electoral y la puesta en escena del discurso opositor contra Chávez.

Hay una complicidad entre los medios de difusión y los asesores e ideólogos de la campaña de la MUD. Muestra de ello, es el plan comunicacional pre-electoral -por demás ilegal-, desarrollados en radio, tv, prensa, web, y demás redes sociales, así como su famoso “casa por casa”, por una parte tratando de  invisibilizar los grandes logros del proyecto revolucionario y por otros, mostrar de manera irracional cualquier falla que pueda presentarse en la gestión del gobierno nacional.

Acompaña a esta estrategia una campaña de ideologización nacional e internacional que invisibiliza toda crítica anti-sistémica referida al capitalismo y pretenden mostrarnos que sus posiciones tienen que ver más allá de la “ideología” y ellos sólo se preocupan por el beneficio de los venezolanos, retomando con esta estrategia el discurso de la despolitización y la desideologización o del fin de las ideologías tan cacareada por los ideólogos neoliberales.

A decir de Luis Delgado “el discurso opositor se propone -y está gestionando cada vez con más fuerza- demoler política, ideológica y discursivamente no sólo las principales tesis políticas enunciadas por Hugo Chávez sino su legitimidad misma en tanto líder político, tramitando poner en entredicho incluso su encanto carismático”.

Fijemos nuestra atención en cómo disciplinadamente y casi automáticamente TODOS los candidatos opositores reconocieron inminentemente la victoria de Radonski y además lo glorificaron, poniéndose de inmediato a sus órdenes, esto deja ver el acuerdo previo de todos contra Chávez. Esta campaña para elegir candidato en las primarias de la oposición sólo fue una suerte de calentamiento  preelectoral para “tantear” cuál discurso ganaba más adeptos entre los chavistas “light” y desencantados, así como a los votantes indecisos o abstencionistas.

El perfil de la campaña de CAPriles Radonski apela a una estrategia discursiva que conquiste a estos sectores; más sin embargo, a pesar de su inversión mil millonaria y diseño milimétrico por parte de sus asesores venezolano, brasileños y norteamericanos, esta candidatura no logra levantar vuelo.

Es una estrategia desapasionada, que apela al humor y a contar anecdóticamente como los chavistas desencantados se encuentran a CAPriles en todas partes –según sus versiones- y le manifiestan su apoyo. Más claro no canta un gallo, ahí está el quid del asunto, los asesores saben que Capriles tiene un techo y para romper ese techo debe “enamorar a los chavistas”.

Y cómo pretenden hacerlo? Apelando a las aspiraciones burguesas que aún tenemos en el imaginario social venezolano y hacernos creer que con el capitalismo vivimos mejor. Una especie de renacer del slogan adeco “con AD se vive mejor”, el mismo negro con diferente cachimbo.

Debemos por sobre todas las cosas para entender este juego perverso, desnudar  quién emite el mensaje, como se ve y se califica a sí mismo, así como al destinatario del mensaje; igualmente debemos distinguir  cómo comunica dicho mensaje, es decir, que tipo de señales, símbolos, signos y códigos utiliza para transmitirlo, así como qué comunica revisando los valores que están detrás de esa comunicación y finalmente a quién  transmite el mensaje.

En el mensaje de MUD CAPriles Radonski, refiriéndonos al tópico sobre la identidad entre emisor y receptor –más claramente entre CAPriles y el pueblo venezolano- se caracteriza por tratar de establecer un paralelismo entre la identidad de la propuesta de la MUD con Venezuela.

Basta con ver a CAPriles Radonski besando viejitas, piropeando a las mujeres, haciéndose el chistoso, mostrando su lado deportista, y los medios por otro lado recordándonos permanentemente lo malo y diabólico de Chávez, así como, el lado conciliador y experimentado del opositor –no es coincidencia que se nos recuerde desde estos escenarios que CAPriles fue el Diputado y Presidente del Congreso más joven de la historia política de Venezuela- eso, mis amigos, no es causal.

Esta estrategia discursiva, busca por un lado alentar que al chavismo ligth y al desencantado para que de esta forma reconozca con menos dificultad en el supuesto “camino” alternativo que CAPriles propone al electorado. No es fortuito que Capriles evite mencionar siquiera una vez en sus discursos las palabras Chávez, chavismo, socialismo o Bolivarianismo. En lugar de eso cuando los alude, banaliza la propuesta de la justicia social, o simplemente acude a los lugar comunes de “deja ya el disco rayao, vamos a ver hacia delante, hacia el futuro”.

Para identificar a Chávez lo identifica como “el candidato del pasado”, “el que promete pero no cumple” “el que traiciona”, “el gordo” o “el enfermo” -apelativos estos últimos que ha comenzado a utilizar ya no directamente sino veladamente-. CAPriles Radonski insiste además en apelar “a todos los que creyeron alguna vez en ese proyecto” y los invita a actuar inteligente y responsablemente para que “rectifiquen” para “montarse en su autobús del progreso”, llamando con ello a tratar de incluir en este saco a todos los venezolanos, pero especialmente a la base chavista Light o a los desencantados. 

Una táctica que comenzaremos a ver en el discurso opositor diseñado desde los laboratorios, es que se apelará a la historia personal y familiar del candidato subrayando su carácter de descendiente de inmigrantes  tratando con ello hacernos ver que su descendencia humilde surgida con trabajo duro,  de las propias entrañas del pueblo, es una suerte de alegoría a una gesta histórica en la cual se pretende dar ejemplo de que hay oportunidades de ascenso a los excluidos y oprimidos. Apelando a un discurso de tipo mesiánico en oportunidades de tipo personalista y en otras oportunidades más dirigido hacia el protagonismo de “camino” como salvador de Venezuela y de los venezolanos.

La práctica discursiva de CAPriles se caracterizará por tener una estructura clásica de relato divido en introducción inicio o planteamiento; desarrollo o nudo y desenlace o final. Y está empezando en sus apariciones a utilizar un recurso muy simbólico del ser venezolano como lo es el humor.

El llamado a reunirnos y reconciliarnos, invocando para ello la “pasión tricolor” o incluso invocando “la pasión vinotinto” para rememorarnos así el país que “todos queremos” o que “todos soñamos”, no es otra cosa que un diseño de marketing electoral, convirtiendo este anhelo que está presente en el imaginario social venezolano en simples slogans publicitarios; porque si analizamos detenidamente, no es lo que el candidato o su programa promete sino lo que no nos dice:  por cuál vía y cuál es el modelo de país que implementará para cumplir con este “sueño”.


alecucolo@cantv.net



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María Alejandra Díaz


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