Oposición y pasivos laborales

Hablar de los Pasivos Laborales, es hablar de la relación de los gobiernos adecopeyanos con la clase trabajadora; la primacía de la burguesía, como clase hegemónica para esos gobernantes de la cuarta república, es más que evidente. En pleno gobierno de Jaime Lusinchi, con el “mejor refinanciamiento del mundo”, nuestra república asumía como su deuda, todas las acreencias del sector privado, valga decir, la burguesía. Deuda cero, para el empresariado “nacional”. Desde entonces, los venezolanos y venezolanas estamos cancelando esa deuda adquirida por un pequeño grupo de compatriotas, mucha de la cual, es de dudosa procedencia, peor aún; mucha de la cual, ha servido solo para que ese grupito de compatriotas se den la gran vida en el exterior. Y mientras a la burguesía se les trataba con mano de seda, a la clase productiva de la Patria, las/los trabajadores, se les buscaba restringir sus ingresos en procura de incrementar al factor capital su tasa ganancia. Así transcurrieron los últimos años de la cuarta república, años de crisis económicas, años en que tanto la burguesía criolla como el imperialismo se dedicaron fue al saqueo del presupuesto nacional.

  El imperio norteamericano, para entonces, se satisfacía con precios petroleros de los más bajos en toda nuestra historia; a la llegada de Chávez a Miraflores, andaban por los 4 dólares; ese era el mecanismo, con el cual los actores políticos de la burguesía le recompensaban su apoyo. Mientras, a la burguesía, se le recompensaba restringiéndole a la clase trabajadora su nivel adquisitivo, de allí el bajo costo del Salario Mínimo Nacional, que durante años se mantuvo a precios constantes en contraposición al nivel inflacionario, siempre en crecimiento. Les faltaba recuperar un importantísimo recurso monetario en poder, como deuda, de las/los trabajadores: las Prestaciones Sociales.

  Para completar el saqueo de los recursos públicos y privados, la burguesía acudió  a uno de sus titiriteros con verborragia provenida de la izquierda de aquellos años, Teodoro Petkoff, para entonces ministro de Cordiplan. Es así, que el 19 de junio de 1996 se pone en marcha la mayor acción de hurto cometida contra la clase trabajadora venezolana, en conjunción con la CTV, dirigida por AD y COPEI, y Fedecámaras, bajo la anuencia del presidente de entonces, el académico Rafael Caldera, al legislar una nueva Ley Orgánica del Trabajo, que le dio carácter legal al robo de las Prestaciones Sociales de la clase trabajadora, eliminando su carácter retroactivo.  En ese entonces, el ministro de Cordiplan, Teodoro Petkoff, aseguró al país que la eliminación del beneficio para la clase obrera, "ayudaría" a la generación de empleo y "estimularía" al aparato productivo, el propio tiempo se encargaría de  desmentirlo. Para el cierre de aquel año, los índices mostraban un decrecimiento económico del país en 4,8%, un salario mínimo por debajo de los 100 mil bolívares, que sólo permitía adquirir 22,94% de la canasta básica, y una tasa de desempleo que superaba el 12%. Con este importante ahorro, a su favor, la burguesía y el mismo Estado, redujeron  -sustancialmente- su deuda con la clase trabajadora, limitándola a los intereses devengados por la no cancelación oportuna de las Prestaciones Sociales, los llamados Pasivos Laborales.

  Para aquellos años, el mismísimo Teochoro Petkoff, como comenzó a llamársele desde entonces, la definía en estos términos: “Los pasivos laborales calculados por la OCP son 515 mil millones de bolívares, que es una cifra manejable. Con los fondos existentes es posible hacerle frente al proceso de redimensionamiento del Estado. El problema no es botar gente, sino reestructurar y eso obliga a desincorporaciones inevitables. Ahora, si eso se hace en concertación con los trabajadores, no habrá trauma…” (Entrevista a Teodoro Petkoff, El Universal, domingo 27 de octubre, 1996). No obstante, otras eran las prioridades para ese gobierno, entregado como estaba a los dictámenes imperiales, como lo manifiesta el mismísimo Teochoro: “El pago de la deuda no es para quedar bien con el FMI. El 40 por ciento del presupuesto venezolano está comprometido en el servicio de la deuda hasta 1999. Aliviar el pedazo de presupuesto que hoy destinamos al Gobierno es la manera de rescatar recursos para dedicarlos a pagar la deuda social…” (Entrevista a Teodoro Petkoff, El Universal, domingo 27 de octubre, 1996). Y mientras más pagaba deuda externa, la deuda de los Pasivos Laborales fue creciendo hasta que un día cualquiera de aquellos años, el ministro de Cordiplan se le ocurriría lanzar aquella lapidaria frase, sentenciando a muerte esos Pasivos Laborales: “se trata de una deuda impagable”. Así se trataba, en la cuarta república, a los trabajadores/trabajadoras y sus  reivindicaciones sociales. Con total desprecio.

  Con la llegada de Hugo Chávez, el panorama cambió totalmente, bajo la consigna de cancelación de la deuda social heredada de la cuarta república, se inicia la cancelación de los Pasivos Laborales. En el ámbito universitario, se cancelaron millonarias deudas provenientes desde los años 70, hasta llegar al año 2001, donde se canceló una parte (60%) de esa deuda correspondiente a Pasivos Laborales. Se actualizaron los pagos por concepto de Prestaciones Sociales, hasta ponerlos al día, como ocurre en la actualidad; medida, por demás, de suma importancia, ya que si se está al día en este concepto no hay generación de nuevos Pasivos Laborales.

  Por lo demás, el pasado 10 de Noviembre de 2011, el camarada Presidente Hugo Chávez, hizo un anuncio inédito en toda nuestra historia, además de su intención de aprobar una nueva LOT, por vía Habilitante, para mayo próximo, restableciendo en la misma la retroactividad  de la Prestaciones Sociales. Anunció además, su intención de cancelar toda la deuda social que, por concepto de Pasivos Laborales, tiene el Estado con sus trabajadores/trabajadoras, mediante la fórmula de la emisión de bonos basados en la industria petrolera de la Faja del Orinoco, BONOS ORINOCO, el cual le permitirá al trabajador jubilado disfrutar de una permanente revalorización de sus pasivos mediante la inversión en esos papeles. Igualmente, ratificó que parte de la deuda podía ser cancelada en dinero efectivo.

  A nivel universitario, ya se trabaja en la cuantificación y certificación de esa deuda mil millonaria, se designó una Comisión ministerial que trabaja aceleradamente en el objetivo de cancelar esa deuda. Una vez superado, el impasse con la contrarrevolución interna de Opsu, que intentó sabotear esa gestión con la inclusión de un Instructivo anti constitucional, pero que fue derrotada su intentona. Comisión ministerial, por cierto, de la cual fueron excluidos “democráticamente” las/los representantes de los beneficiarios/beneficiarias de la medida presidencial. En fin de cuentas, hacemos votos todas/todos los afectados, que esta Misión presidencial aborde a buen puerto en beneficio de miles de compatriotas, tanto revolucionarios como de oposición. 

Pero ¿qué plantea el candidato de la oposición Capriles Radonsky y las organizaciones que le respaldan como solución a esta problemática?

  La respuesta la tenemos en esa especie de Programa de Gobierno que presentaron a la nación y que fue aprobado por la Mesa de la Unidad Democrática el 12 de enero de 2012, luego de ser considerado por la Comisión de Políticas Públicas. Elaborado bajo la coordinación de la Unidad Técnica, con el aporte de 31 grupos que incorporaron más de 400 especialistas. Así, en los “Lineamientos para el Programa de Gobierno de Unidad Nacional (2013-2019)”, podemos leer la propuesta referente a los Pasivos Laborales: 

“Las relaciones colectivas en el sector público y el manejo de los pasivos laborales 

249. Le corresponde al Estado la tarea de proponer políticas que tiendan a ordenar las relaciones laborales implicadas en la función Pública, de un modo tal que ellas sean un acicate para mejorar la eficiencia y eficacia de las políticas públicas destinadas a atender las necesidades básicas de la sociedad en apoyo del desarrollo y del bien común.

250. El gobierno de Unidad Nacional actuará en el marco de la Constitución y las leyes en sus relaciones con los sindicatos del sector público, y promoverá la transacción y concertación antes que la confrontación y descalificación.

251. Se restablecerá  el Diálogo Social en procura de un equilibrio en las relaciones colectivas  con los funcionarios públicos, trabajadores y organizaciones que los representan.

252. Se creará  la Comisión de Paz Laboral para allanar fórmulas que permitan reconocer y honrar los derechos conculcados y los pasivos laborales de todos los trabajadores de los distintos sectores y niveles de la Administración Pública. Dicha Comisión contará con amplia participación de los sectores y organismos involucrados.

253. Se reconocerá  la Libertad Sindical. Las organizaciones sindicales son los representantes naturales de los trabajadores. El nuevo gobierno procederá a su reconocimiento y al respeto irrestricto a la Libertad Sindical, en conformidad con los convenios internacionales y las disposiciones constitucionales y legales internas.

254. Se establecerán instancias de mediación y arbitraje, a saber:

• El Servicio Nacional de Mediación y Arbitraje (SENAMED), adscrito al Ministerio del Trabajo y conformado por Listas de Mediadores y Árbitros propuestos por las Universidades y Colegios de Abogados del País, a los fines de proveer a los sujetos de las relaciones laborales de instrumentos idóneos, eficientes y autónomos para incidir en la solución de sus diferencias colectivas.

• La Comisión Nacional de Mediación (CONAMED), con jurisdicción para la negociación de las convenciones colectivas y búsqueda de fórmulas de solución de los conflictos colectivos en el sector público. Tendrá una integración paritaria con representantes de las organizaciones involucradas y de los organismos públicos y el nombramiento por ambas partes de mediadores de reconocida competencia e imparcialidad, escogidos de las listas que constarán en el Ministerio del Trabajo, lo que garantizará soluciones equilibradas y objetivas a las diferencias laborales y contractuales que surjan.

255. Es preciso reconocer que el sindicalismo es un fenómeno muy importante en el sector público. La actual administración se propuso pasar de un régimen que reconoce los derechos a la negociación colectiva y a la huelga, a otro donde se restringe a los empleados de la administración pública el ejercicio de tales derechos por razones de interés público…”

Páginas 38 y 39 del citado documento programático.

Como podemos apreciar, ¿soluciones? Ninguna en particular, puro blablabla, puras culerías, nada en concreto. Solo que el candidato, Capriles Radonsky, nos da la clave de lo que haría sobre el tema al definir el papel que cumpliría Pdvsa en un eventual gobierno suyo, al desarrollar en sus exposiciones esta temática contemplada en la página 72 del citado documento programático y el nuevo carácter que asumiría Pdvsa, leámoslo:

 “Revisión del marco institucional para el desarrollo de la industria de hidrocarburos:

499. PDVSA debe ser orientada hacia el desarrollo de capacidades tecnológicas, administrativas y comerciales. Ello requiere al menos diez condiciones:

• Limitar las contribuciones fiscales de PDVSA al pago de impuestos y regalías, suspendiendo las transferencias al FONDEN u otros fondos parafiscales discrecionalmente administrados por el Ejecutivo…” (Lineamientos para el Programa de Gobierno de Unidad Nacional (2013-2019).

  Este punto, entre los diez, es clave para entender hacia dónde van los tiros y el papel que asumiría Pdvsa, aquí plantean la eliminación del FONDEN y otros fondos dirigidos al financiamiento del desarrollo nacional. Nuestra industria petrolera se limitaría a lo que fue en toda la cuarta república: pagar impuestos y regalías. Con lo cual, el financiamiento de las Misiones y Programas como este, que está implementando el camarada Chávez, para cancelación de Pasivos Laborales no serían pertinentes ni factibles de ser llevados a cabo. Aquí se manifiesta claramente esa visión de eliminar las Misiones Sociales, que tanto intenta ocultar esa oposición apátrida. Lo que nos lleva a concluir que en un hipotético gobierno oposicionista, renacería aquella frase lapidaria de Teochoro Petkoff: “Pasivos laborales? Deuda impagable!!! 
 

Caracas, 26 de febrero de 2012

henryesc@yahoo.es



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Henry Escalante


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