Hoy Como Ayer

Los indignados y el silencio cómplice

Cuando un pequeño grupo de mujeres cubanas se visten de blanco y desfilan por alguna calle de La Habana pidiendo libertad para sus parejas detenidas, la noticiase divulga desplegada por todo el mundo a través de las grandes cadenas mediáticas de impresos, radio y televisión. Y en los sectores de derecha venezolanos, emparentados con la “gusanera” de Miami, montan un show por sus “hermanos cubanos”; cuando en Venezuela, un agricultor , sin motivo verdadero probado, motivado por la oposición, es conducido hasta la muerte en una absurda huelga de hambre - quienes ya lo olvidaron como bandera política- montaron un escándalo que ocupó importantes espacios en la prensa mundial. Esa es la lógica comunicacional de clases, de la burguesía dominante en la mayor parte del mundo a quienes sirven incondicionalmente los arrastracueros de todas las nacionalidades y advenedizos.

Pero que distinto es el comportamiento de los grandes monopolios de la información, sus cadenas mediáticas y quienes sumisamente les sirven para simpatizarles y recibir sus favores. Ahí está el despertar de un gigante que dormía y lo creían muerto: los pueblos de las capitales más importantes del dominio político burgués (Londres, París, Madrid, Roma, Washington, Berlín, etc.) hicieron su aparición original: los indignados , con originales formas de protestar contra un objetivo claramente identificado: el capitalismo. Fue tanta la sorpresa y el impacto de su aparición que ni siquiera han podido, hasta ahora, echarle la culpa a los comunistas.

Y no se necesita ser politólogo, ni curioso observador de los medios para darse cuenta de la cabida que estos han dado en sus espacios al movimiento mundial de los indignados , un nuevo Fantasma que como lo fue el Manifiesto Comunista en el Siglo XIX, empieza a recorrer el mundo en los albores del Siglo XXI. Es que para los medios de comunicación social de ó al servicio de la burguesía, los “indignados” no pasan de ser grupitos de extravagantes tal vez azuzados por ese también fantasma nacido en Sabaneta de Barinas cuyo aliento del proyecto que lidera recorre a la América Latina con fuerte eco en el resto del mundo. Los indignados no son otra cosa que un producto de los estertores del mundo burgués y el albor de un nuevo amanecer.

ramnyanez@gmail.com



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Ramon Yánez


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