Me fui del baile

Yo estaba emocionado porque era la primera vez que me invitaban a un baile. Antes había ido a otros, pero en calidad de "coleao" y ahora tenía invitación del dueño de la fiesta, lo cual me hacía sentir muy cómodo.

Eché una mirada alrededor en busca de posibles parejas para bailar cuando el conjunto que amenizaba la fiesta tocara alguna pieza que me gustara, como un bolerito, una guaracha, un merengue, una cumbia o un merecumbé (síntesis del merengue y la cumbia) y sobre todo un pasodoble por la facilidad con que se baila, sin mencionar el valse porque éste sólo se tocaba en las fiestas de quinceañeras como pieza inicial. Me fijé especialmente en tres muchachas que conversaban animadamente: una sensual mulata, una hermosa "rubia artificial" y una linda guaricha. Como había ritmos que yo no dominaba porque nunca he sido buen bailarín, siempre esperaba que comenzara a sonar la música para "sacar" a la pareja seleccionada, porque habría sido vergonzoso caerle a pisotones o tener que devolverla a su asiento, aunque en más de una oportunidad me pasó que una pieza comenzaba con un ritmo que yo conocía y resultaba ser un popurrí y entonces tenía que interrumpir el baile por mi incapacidad para adaptarme al nuevo ritmo.

De pronto sonó un joropo y salí a buscar pareja. La primera a quien solicité el baile, la sensual mulata, se excusó diciéndome que ella sólo sabía bailar mambo y como yo sabía que el conjunto no incluía en su repertorio este tipo de música le manifesté que entonces se quedaría sin bailar, a lo cual me respondió: "No chico, yo vine preparada. Al primer descanso del conjunto, salto al tocadiscos y pongo un LP de Pérez Prado que yo traje y entonces, si quieres, podemos bailar".

Me dirigí a la segunda candidata, la hermosa "rubia artificial", quien también se excusó diciéndome que ella sólo bailaba "rock´n roll" y cuando le señalé que ese ritmo tampoco estaba incluido en el repertorio del conjunto me respondió exactamente como la mulata, salvo que el LP que ella traía era de Elvis Presley.

Ya casi sin esperanzas me dirigí a la linda guaricha, quien inmediatamente me complació y salimos a la pista, entablamos una grata conversación y terminé pidiéndole que me concediera el próximo set, a lo cual me respondió que lo haría con mucho gusto, pero en otra oportunidad porque en el descanso del conjunto se iba a formar un "atajaperros" entre la mulata y la "rubia artificial", que estaban allí porque ella las había invitado, disputándose el tocadiscos para poner su LP y ella, para evitar la vergüenza que le harían pasar al dueño de la fiesta y su familia, a quienes estimaba y respetaba, y a ella misma por haberlas invitado, se retiraba de la fiesta. Y, tras ella, yo también me fui del baile.

Luego me enteré que a la mulata y a la "rubia artificial" las sacaron del baile y éste continuó en perfecta armonía con la música del conjunto contratado por el dueño de la fiesta.


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Ño Leandro


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