Un Espacio Artístico y Cultural para Puerto La Cruz

Queremos expresar nuestra aspiración de ver realizado el viejo sueño de tener en nuestra querida ciudad un espacio para el Arte y la manifestación Cultural. Este viejo sueño siempre tiene pertinencia y más aún en estos tiempos de revolución en que el pueblo que la habita, demanda nuevos paradigmas que rompan con una manera anquilosada de abordar la ciudad, que ha permanecido hasta nuestros días, y que se condensa en esa concepción de imponer los intereses económicos, por encima de los más nobles intereses de las personas. Intereses económicos, por cierto, donde confluyen desde poderosos grupos capitalistas, pasando por los intereses de sectores y mafias de colonias extranjeras, en conchupancia con funcionarios corruptos, hasta intereses de delincuentes bien organizados en un afán por repartirse la ciudad de acuerdo con los negocios que pretenden establecer. 

Mientras tanto observamos cómo este proceso, que comenzó a desarrollarse con mucha fuerza durante la última década del siglo pasado, donde un alcalde copeyano, delincuente, –José cheo León—se enriqueció utilizando los más variados procedimientos que le otorga ese adefesio medieval que fue y sigue siendo la Ley Orgánica de Régimen Municipal, se mantiene y crece con alcaldes que profesan el Socialismo desde las grandes vallas publicitarias, desde un canal de televisión y los rótulos que lucen los vehículos de la policía municipal. Francamente afirmo, sin la menor duda, que la gestión de nuestros alcaldes socialistas han alimentado un concepto bastante pobre de ciudad, pero bien cargada de capitalismo en una carretera donde impera la corrupción, la trampa y el engaño. 

Una expresión bien acabada de ausencia de conceptos y principios de proyecto de ciudad, en la búsqueda de una modernidad para el socialismo, son los casinos instalados en Puerto La Cruz. Ni el más fanático defensor de esta actividad podría demostrar las bondades de un negocio que es la perfecta lavadora que necesitan las grandes mafias trasnacionales para presentar una cara limpia al dinero de sucia procedencia. Sin embargo vemos consternados que las autoridades locales, lejos de mostrar una posición favorable al cambio revolucionario favorecido por las posiciones y decisiones que toma el comandante presidente desde el alto gobierno, y que pudieran ir conduciendo la ciudad por una senda de transformación,  más bien permiten que estos antros del vicio permanezcan por un afán fiscalista de captar más dinero, vía impuestos, y de ese modo mantener una enorme cantidad de funcionarios inoperantes, que se traducen en simples activistas a la hora de enfrentar procesos electorales. Tampoco aceptamos aquel argumento que pretende hacernos creer que la actividad de los casinos está asociada al desarrollo del Turismo. Por supuesto que quienes así piensan simplemente demuestran el patuque cerebral que tienen al pretender mezclar una actividad genuina del capitalismo con lo que debe ser una sociedad socialista que dispone de extraordinarios recursos naturales, humanos y materiales que pueden utilizarse en el desarrollo de una industria sin chimeneas, cónsona con la idiosincrasia y quehacer cultural de nuestra población. 

Nos confunde sobremanera, que un alcalde extreme sus conceptos por la construcción de una ciudad Socialista, estimulando desde el acontecer artístico la presentación de grupos musicales dignos representantes de la deformación cultural del pueblo, promotores de la chabacanería y el show mediático, y gastando enormes sumas de dinero en la alimentación del modo de hacer cultura del capitalismo a través del reformista y reaccionario concepto de “eso es lo que le gusta al pueblo”.

El alcalde Stalin Fuentes, al igual que Nelson Moreno y el copeyano León, ha cometido graves errores que conllevan delitos patrimoniales en contra de la ciudad, cuando permite que una injustificada invasión de buhoneros, motivados por la viveza y el rebusque, se adueñan de espacios que forman parte del patrimonio cultural de la ciudad, como es el caso del Puesto de Socorro. Igual proceder se permitieron al autorizar que un grupo de familias colombianas se apoderen de un terreno que debe ser para el disfrute y goce de todos los que aquí habitamos, y de quienes nos visitan, como es el Cerro El Vigía, actualmente Cerro de las Monjas, donde funcionó el primer cementerio de la ciudad, demostrando la enorme incapacidad de él y su gobierno para acometer grandes proyectos de humanización de la ciudad. Dos lugares que pudieron ser la concreción de un proyecto cultural si las autoridades lo hubiesen tenido contemplado en su gestión y no ceñirse exclusivamente a la construcción de infraestructuras para la atención de comerciantes informales y emigrantes, por ese perverso gusano de estar buscando votos mediante el populismo y la demagogia. Más reciente el alcalde  instaló una planta de asfalto en medio de un bosque, en la zona rural, sin pensar en el daño ecológico que pudiese causar en ese gran reservorio de flora y fauna, perteneciente a nuestro municipio, precisamente un inmenso recurso para el desarrollo de actividades económicas alternativas donde bien pudiera estar laborando un gentío. Por cierto que más tristeza produce esta acción al percatarnos que a escasos 500 metros tiene su residencia la flamante directora del Ministerio del Ambiente, que como siempre muestra su miedo a la hora de aplicar la ley.

Ante este desolador panorama se suma la total inexistencia de una política cultural municipal como una actividad que hace crecer el alma de los pueblos. Ahora tenemos una nueva amenaza: un espacio de inmejorable ubicación para la cultura está siendo ofrecido por el ciudadano alcalde a personas del mercantilismo callejero, en el ramo de venta de hamburguesas, sandwichs, pepitos, perros calientes, pepsi cola, cocacola, y otras marcas emblemáticas del capitalismo. Se trata del espacio ubicado en el Paseo Colón, al final de la calle Anzoátegui. Es un espacio que prestaría un noble servicio a nuestra querida ciudad en un lugar inmejorable, que bien pudiera albergar  –y así lo proponemos- una sala teatral, una sala para el cine, una galería de Arte, una librería (Librerías del Sur), una sala para conciertos musicales, un espacio para que nuestros ARTESANOS exhiban sus trabajos, un espacio para talleres de poesía, narrativa, plástica, música, conferencias y otras actividades toda vez que tiene un área abierta que también debe ser aprovechada. Hagamos un ejercicio de imaginación y soñemos con actividades permanentes en ese lugar; permítasenos darle a esta degradada ciudad un giro de 180° elevando la calidad de un lugar que en las décadas de los 60 y 70 concentró la atención de propios y extraños por su placidez: un lugar para el encuentro de las familias, de los venidos de tierras extranjeras y que también en muchas ocasiones han dado excelentes aportes, y apartado de comerciantes inescrupulosos que poco aportan a la elevación espiritual de esta patria chica.

Dar un paso como este se corresponde –dentro de un concepto estratégico- con el combate que debemos librar en contra del capitalismo y cuya finalidad es la ocupación de zonas tradicionalmente ocupadas por los adversarios, para desde allí –en este caso- dar la pelea del pensamiento, de las ideas, de la contracultura. El capitalismo tiene una expresión en el Paseo de la Cruz y el Mar, a través de los Mcdonalds, Arturos, Farmatodos…etc. Además tiene una cadena de cines en los grandes centros comerciales convertidos en una expresión acabada de la cultura del capitalismo. Pues tengamos nuestros centros de resistencia cultural y de expresión de un pueblo que quiere y lucha por nuevas escenarios y espacios genuinamente para el arte. ¿Qué mejor lugar para ello que el Paseo de la Cruz y el Mar?

O es que acaso ¿ese lugar está mejor en manos de un capitalista que pagaría impuestos a la Alcaldía y de ese modo seguir engrosando la larga lista de inútiles pagados por esa institución?  Y digo esto no porque crea que esos comerciantes informales de la comida rápida son capitalistas. ¡NO! Pero me pregunto ¿Qué nos garantiza que en el futuro ese espacio (que es una pechuga de pavo o lomito) no sea traspasado –subterráneamente, manos peludas de por medio—mediante el uso de los subterfugios leguleyos a que nos acostumbraron?  

Manozarco@gmail.com



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