Amarren sus locos

En la Venezuela de ayer (comienzos y hasta mediados del siglo pasado) en la mayoría de los pueblos de la provincia no había manicomios, pero había locos que jode. La mayoría de ellos eran inofensivos la mayor parte del tiempo, andaban por la calle libremente y eran objeto de burla de los pueblerinos, sobre todo de los muchachos, que los incitaban a hacer "locuras" para reírse de ellos a mandíbula batiente. Algunos de esos locos pertenecían a "familias de bien" o "buenas familias", las cuales disponían de una habitación especial para recluir al loco cuando entraba en crisis, lo cual solía estar asociado con las fases de la luna. Otras familias, para ocultar la "vergüenza" de tener un loco, nunca lo dejaban salir, era un prisionero dentro de su casa, y algunas veces incluso estaba amarrado o encadenado, pero eso era la excepción. Eran los llamados locos furiosos.

Había muchos tipos de loco. Recuerdo uno, particularmente, que se sabía de memoria la "Historia de Venezuela" de J. A. Cova, que era el texto de primaria en aquella época, y los muchachos cuando lo veíamos lo llamábamos y le hacíamos cualquier pregunta, no por el interés de aprender, sino por la curiosidad de ver tan prodigiosa facultad en un "loco". De repente, algunas veces, se le olvidaba el "caletre", se ponía nervioso, y entraba en crisis y entonces alguno de los muchachos salía corriendo a la casa donde vivía el loco y entraba gritando, sin siquiera tocar la puerta:"Señora (o señor) amarre su loco", tras lo cual la señora (o el señor) salía corriendo a buscar al "pobre loco" y encerrarlo hasta que le pasara la crisis.

En la Venezuela de hoy, comienzos del siglo veintiuno, la situación ha variado mucho en comparación al siglo pasado, sobre todo porque habiendo muchos manicomios, aunque eufemísticamente les den otros nombres, los que están recluidos en ellos son los locos inofensivos, es decir, los pobres locos, pero los locos furiosos, que no son pobres sino que están respaldados por grandes capitales, andan sueltos y además no conocen ni de vista ni oídas la "Historia de Venezuela", ni tienen el menor interés en conocerla; tampoco conocen la historia de cualquier otro país, aunque pretendan sentirse identificados con alguno; hacen sus "locuras" igual que los locos de ayer, con la diferencia de que quienes los incitan a que las hagan no son muchachos y menos venezolanos, y que las "locuras" de aquellos eran inofensivas en tanto que las de estos causan enormes perjuicios al país. Pero lo peor es que el papá o la mamá de esos "ricos locos", aun dándose cuenta del perjuicio que causan, no se atreven a encerrarlos en las habitaciones que tienen destinada para tal fin, aunque no sea encadenados para no violarles sus derechos humanos que ellos, hechos los locos, no respetan en los demás.

Papá y mamá tienen la OBLIGACIÓN de encerrar a sus locos, sin necesidad de esperar a que algún muchacho venga a pedirle que lo haga. Ellos conocen las fases de la luna y saben cuando se hace grave o hace crisis la locura de estos "ricos locos" o locos ricos y si no los encierran a tiempo, aténganse a las consecuencias. Estamos en "paso de luna".

Y hablando de todo, como los locos, ¿qué será de la vida de Peña Esclusa, Ángela Zago, Juan Fernández y otros cuantos que andan por esas carreteras de Venezuela dando la cómica, arropados con una bandera de barras y estrellas, solicitando la intervención de tropas extranjeras en nuestro país?.



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Ño Leandro


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