Tackles Política Adentro 34

Pan de piquito y caliente

Recientemente estuve de visita, en mi viejo hogar la Brigada de Paracaidistas Aragua, estando adentro, me detuve unos minutos para contemplar el samán donde mis capitanes Felipe Acosta Carles (que Dios lo tenga en el sitial de honor que merece), Jesús Urdaneta Hernández y este humilde servidor, nos reuníamos para conspirar, yo era sargento segundo y quería ya un golpe militar, algo que lograra cambiar esa falsa democracia. Buenos son recuerdos, que a pesar de producir nostalgia, siguen vivos en mi memoria. Prosigo con el tema llegó a mis manos un libro, que apenas lo terminaron de imprimir en octubre de 1980, la extinta DISIP lo recogió por orden presidencial, cuyo autor no voy a mencionarlo en esta entrega, sino que voy a reproducir algunos pasajes de su magistral obra, la cual tiene tanta vigencia, como si lo acabaran de editar en este mismo instante, precisamente porque el sistema representativo aún no ha fenecido del todo, la vivencia del pasado todavía obstruye el renacimiento socialista del presente, de ahí la comparación “pan de piquito y caliente”. Para muestra un botón, transcribo las páginas del 47 al 55. Si existe un parecido con la realidad, es pura coincidencia, porque esa Venezuela cuarta-republicana está desapareciendo poco a poco. Si no lo creen, lean a continuación las páginas mencionadas a saber: “…Los sindicatos, son las organizaciones que con mayor ambición tratan de conquistar los partidos políticos: para ellos es un gran negocio tanto político como económico. A los falsos demócratas venezolanos y a sus cómplices amigos, no les preocupa el bienestar del obrero, su interés es personal y su labor sindical se concreta a utilizar al trabajador como escudo y arma para alcanzar sus objetivos. El Presidente de la república tiene, entre muchas de sus asiduas diversiones cambiar o renovar las fichas de un juego pesado, voraz y degradante llamado gabinete de ministros, la razón principal de esto es darle cabida a otras fichas amigas dentro de ese monstruoso equipo de incompetentes que pasan la mayor parte de su tiempo deslizándose en el trampolín de la sinvergüenzura, de un cargo a otro, amparados y apoyados por el compañerismo y antipatriotismo de sus respectivos partidos políticos. En Venezuela, el gobierno no ejerce una eficaz política de fiscalización, todo lo inverso, a cada hora, a cada instante, descontrola y desordena más sobre su propio desorden. En esa tierra donde los acontecimientos más bochornosos e inverosímiles pueden hacerse realidades, no hay un sincero control de calidad de alimentos  ni de ninguno de los productos, materiales o maquinarias, fabricados en el país o importados. En Venezuela, los industriales, comerciantes y vendedores, especulan a entera libertad, imponen sus cifras y su voluntad ante la debilidad y torpeza del gobierno, quien generalmente es impotente para reprimir y moderar los precios. En Venezuela el trabajador no devenga una justa retribución salarial, no hay paridad entre unos sueldos y otros. En Venezuela la marginalidad es alarmante, son numerosos los barrios y barriadas donde millares de venezolanos viven en condiciones totalmente precarias, lugares de niños tristes, con estómagos abultados, llenos de parásitos, y sin esperanzas en un mañana, otros, alegres y saludables, pero sin educación, conformes ante la vida, gracias a su inocencia. En Venezuela para apreciar lo espantoso y monstruoso que es la marginalidad, bastaría mirar las montañas o cerros que circundan las grandes ciudades cundidas de ranchos (casas construidas de barro, madera, cartón, ladrillos, etc.) la mayoría de ellas desprovistas de una adecuada higiene sanitaria. Generalmente cuando las torrenciales lluvias caen sobre el país, muchas de estas viviendas se derrumban, debido a la mala construcción o al deslizamiento de tierra, originando así nuevas desgracias, trayendo la muerte a muchos grupos de familias venezolanas que perecen sepultadas bajo sus propias casas. Pero estos infortunios tan indignantes y tristes resultan ser para los venezolanos algo aceptable, algo casi normal, la falsa democracia así nos lo ha hecho creer, nos ha venido acostumbrando a ver morir a nuestros compatriotas con tanta facilidad e indiferencia que nosotros mismos a la hora de reflexionar, somos casi cómplices de esos crimines, producto de una bestial política de incapacidad, demagogia y corrupción. La niñez abandonada es otro de los tantos males fabricados por la falsa democracia venezolana, la falta de aplicación a una verdadera ley y la irresponsabilidad paternal, han traído a Venezuela a esos hijos de nadie, a esos niños de futuro incierto, que van de un lado a otro luchando para subsistir, abriéndose camino a destiempo, por sí mismos, limpiando zapatos, vendiendo periódicos o robando. La pésima atención que brindan las entidades públicas a la ciudadanía es muestra evidente del caos venezolano, las largas e interminables colas de personas que esperan a ser atendidas por funcionarios del Estado son increíbles y exasperantes. El precario servicio que prestan nuestras cancillerías y consulados en el extranjero es deprimente; en regulares y repetidas ocasiones no aportan soluciones a los problemas o consultas que ciudadanos interesados les plantean. La palabra hospital en Venezuela, significa: desastre, desatención, desesperación, tristeza y conflictos internos (luchas entre políticos). Si un venezolano requiere ser hospitalizado para ser operado o recibir terapia intensiva, necesitará de una buena amistad que intervenga en su favor o deberá pagar cualquier cantidad de dinero a un desconocido quien valiéndose de su influencia o de algún amigo le consigue una cama o puesto libre;  de no ser así, serán muchas las proezas y sacrificios que deberá hacer para lograr ese derecho a la atención sanitaria que los falsos demócratas venezolanos no dan al ciudadano venezolano, debido a su ya comprobada falta de humanidad, dejadez y sinvergüenzura…” Hasta la próxima.

yjmosqueda@gmail.com



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Ysaac J. Mosqueda C.

Representante de la Fundación Por La Dignidad de Aragua. Luchador Socialista. Militante del PSUV. Miembro de la vieja vanguardia del MBR (Paracaidista 76-86).

 yjmosqueda@gmail.com      @ysamosqueda

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