La realidad niega su carácter de Iglesia

La Iglesia del Vaticano esta desacreditada desde la época de Jesús. Las barreras sicológicas de los pueblos evitan que esta caiga. Es una ideología al servicio de la opresión, perdida en invitaciones a conciliaciones imposibles mientras sostengan las clases sociales. No abra amor puro ni convivencia posible coherente más allá de las palabras del sermón.

Los más de 300 años de colonización española nos dejaron una lengua común, un profundo sentimiento de desigualdad sostenido mucho después por el feudalismo y la aristocracia que la independencia no resolvió, y un potente impulso cultural de identidad religiosa producto de la agobiante evangelización que inicio a finales del siglo XV.

Esto no quita a la Iglesia, ni su realidad, ni sus raíces ni su historia, porque, el Vaticano no distingue con claridad la evolución del mundo, su praxis es la vida de la Iglesia, no los cambios sociales para no buscarse una impostación socialista con las revoluciones los domingos a pesar de la angustiosa situación del mundo. El Vaticano, es definitivamente alérgico al crecimiento y desarrollo de los pueblos.

No se trata de analizar la historia de la Iglesia, seria enormemente largo hacerlo, se trata de esgrimir la realidad, su postura política muchísimas veces estudiada, tozuda actitud con los pueblos es su realidad histórica, es el freno cultural que impone la Iglesia de Roma a las ciudadanas y ciudadanos.

La estrategia estadounidense se conoce perfectamente, su política destaca las estrechas relaciones con el Vaticano. Estados Unidos en Latinoamérica utiliza como arma principal la fe católica para manipular la cultura. América Latina, es un fortín del Vaticano a pesar de ser la región más desigual del planeta.

Esta la gran polémica por el imperialismo económico y político sobre los latinos. Agudiza los problemas de las capas más pobres de la sociedad en complicidad con las oligarquías nacionales y la Iglesia subrayando la responsabilidad histórica del Vaticano, de EEUU y Europa, en la actual situación de subdesarrollo.

Muy por el contrario con las estadísticas de Naciones Unidas la pobreza se ha incrementado por los cambios climáticos, además, esas estadísticas dividen a los que sobreviven con uno o dos dólares diarios, separa de la pobreza a los que no tienen posibilidad de agua potable, vivienda, luz eléctrica, salud y educación, todos ellos son pobres de alguna manera y la cantidad supera fácilmente los 2600 millones de personas.

Los despegues económicos macros radicalmente injustos, egoístas, ineficaces, para medir el desarrollo social de las naciones en vías de desarrollo dictadas por el imperialismo tragón son inocuas para el desarrollo social sostenido por los militares y las religiones, vigilantes decisivos de las democracias, nada neutrales, decisorios, dictaduras que frenaron las revoluciones, pero fueron incapaces de resolver el problema principal, la desigualdad y la pobreza.

EL Vaticano fomento la tercera vía entre el capitalismo y el marxismo, el corporativismo, hacia la democracia autentica, luego incluso, al socialismo siempre y cuando sea adoptada por el Vaticano. Tesis demagógica, angustiada, después de la declaración de Carlos Marx quien manifestó que, “la religión es el opio del pueblo”, a renglón seguido del mayor golpe sufrido por la Iglesia, la ley de la evolución. Golpe del que no se recuperan hasta hoy.

Una Iglesia socialista: cristianismo y revolución, comunista y cristiano y cristiano guerrillero ¿Por qué no? Decía allá a mediados de los 60 una parte de la Iglesia con la teología de la liberación. La Iglesia siempre se vio amenazada por el marxismo defendiéndose con todas sus armas, se opusieron a las revoluciones armadas manifestando que la educación es la solución a las mejoras sociales, sin embargo, la doble moral de la Iglesia manipula la educación frenando el factor decisivo del cambio.

Latinoamérica y el mundo católico se sostienen entre un gran abismo por la Iglesia jerarquizada prepotente, omnipotente, oficial, y una juventud que lucha sola y está sola. Cada vez son menos los curas que comprendan, prediquen y practiquen lo que significa la Iglesia de los pobres. Es uno de los elementos que conforman la violencia estructural del sistema.

Por miles de pretextos la Iglesia no ha superado los intentos pastorales sociales-políticos, de los intentos no pasan, los partidos social cristianos no sobrevivieron pulverizados por la realidad social-política y el avance de la tecnología, frustraciones y problemas descubiertos como las violaciones a niños, nexos con la mafia italiana y norteamericana, lavado de dinero, participación directa desde Polonia combatiendo al comunismo de la ex URSS, sectarismo y asesinatos por los sicarios cardenales al interior del Vaticano. Tantos problemas que el misterio de la Iglesia ya no puede tapar, al contrario, origina tendencias disgregadoras en vez de integradoras, es el resultado visible de la Iglesia católica romana, moralmente sostenida con las uñas no con la fe.

Hay que enfrentar radicalmente a la Iglesia. Estrategia de lucha contra la Iglesia-Institución por el freno de esta al desarrollo y crecimiento de los pueblos en los ámbitos económicos, material y cultural. La gente debe recuperar su dignidad recuperando el conocimiento, con ella se recupera la libertad y la verdad. No hacerlo incide en la vida social como un freno al conocimiento marcada profundamente por la doble moral de la Iglesia.

Reduzcamos las divergencias localizándolas sin estancarse en el dialogo eterno, arma favorita de la Iglesia para sobrevivir otros 2000 años evitando que descubramos el mundo nuevo que tenemos que construir. Un mundo que la Iglesia no sabe cómo tiene que ser mas allá de las clases sociales que defiende como mandato de Dios. 

Por lo tanto, es el momento de superar políticamente nuestras posiciones para crear juntos algo nuevo, para eso necesitamos demostrar  con hechos y resultados revolucionarios los cambios políticos-económicos. Por otro lado, el socialismo todavía no ha construido nada.

La tesis social del amor y lucha debe empezar por tomar conciencia de la división profunda que ha sostenido el Vaticano con sus jerarquías eclesiásticas aliadas al capitalismo y al imperialismo, muy pocos de ellos se encuentran a este lado de la barrera. Ya no se trata de definir qué vamos a combatir y que no combatimos sino de escoger con quienes seguiremos combatiendo.

Las manifestaciones callejeras en algunos países encuentran su razón de ser en lo que estamos analizando, el clima es propicio para profundizar la lucha de clases. La liberación de Latinoamérica debe ser completada en las primeras décadas de este siglo por el protagonismo de los pueblos presente en cada país, masa que supera con la inquietud del pensamiento la praxis católica, esto significa que la influencia de masas tiene su origen una vez más en la realidad social que la Iglesia ya no puede ocultar. Internet ha superado la manipulación del sermón.

América Latina, es una de las pocas regiones del mundo pacifica porque la rebeldía es constantemente aplacada por la fe de la Iglesia, que sostiene que el cambio con  igualdad social es una utopía.

“La lucha de clase debe ser drástica, global, sin mediaciones, la Iglesia debe redimensionarse con una única clase, el proletariado” López Trujillo, uno de los padres de la teología de la liberación. 

rcpuma061@yahoo.com



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Raul Crespo


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