Disculpe mi intromisión… No sé si Nestor le responda

A la camarada Morelis Gonzalo


Un poco largo para mi gusto. Pero, agradezco su lectura completa…



Hay colectivos que han producido grandes beneficios a la revolución. Innegable recordar que Aporrea es uno de ellos. Nace un mes después del golpe de abril y logró enfrentarse victorioso al fascismo en uno de sus escenarios más dilectos, cuando era impensable abordar un medio dominado por la oligarquía. En pleno golpe de estado, cerraba su portal la Red Bolivariana.com y Antiescualidos.com sería quien informaría, hasta que la tumbaron, de lo que estaba sucediendo.

Con Aporrea y restituido el Comandante Hugo Chávez en la presidencia de la república, se iniciaría el fortalecimiento de esta nueva trinchera que terminaría dominada por una amplia y fructífera gama de opiniones, denuncias, ideas y proyectos afectos al proceso revolucionario.

Sin embargo, esta herencia española que nos ha insertado en los genes las parcelas del pensamiento (me incluyo) y la autodestructiva motivación de hacer análisis basados en el personalismo y la autosuficiencia de quienes creemos poseer la verdad, muchas veces terminaría por rezagar las soluciones urgentes, sin entender que estábamos estacionados en esos pequeños elementos que eran producto de nuestras propias mezquindades… Morelis Gonzalo no escapa a ellos.

Dice Morelis – cito:

“Leía La Hojilla en Aporrea y me gustaba lo mordaz, lo acucioso, lo ácido y sobre todo la paciencia para calarse a cada uno de esos entrevistadores y entrevistados que poblaban nuestras mañanas, destilando odio y prepotencia hasta más no poder. Me parecía una buena idea, que necesitaba de mucho apoyo e investigación para que fuera de largo aliento, para que trascendiera de lo meramente anecdótico y pasara a lo formativo y a lo pedagógico”

Morelis sabe lo que afirma y, como no saberlo, si en Aporrea y el amplio círculo que influenciaba a miembros y colaboradores, conocíamos nuestras limitaciones y lo que nos costaba. Evidentemente, La Hojilla se convirtió en un medio eficaz de lucha que contribuiría a derrumbar aquella famosa frase: “Internet no sube cerros…” – Detrás de ella, de La Hojilla, y de la gran mayoría de camaradas que pujaron por convertir a Aporrea en factor victorioso de los medios alternativos, hay una larga historia de esfuerzo, hambre y limitaciones… No se si Morelis escapa a esto, sobre todo cuando conoce del candente debate interno que originó un presunto plagio; debate que puso de relieve la mezquindad personalista antes mencionada y que este servidor, temperamental, nunca llegó a apoyar.

Por otro lado, habla Morelis, del apoyo y la investigación que requería ese fenómeno llamado La Hojilla. Sin embargo, hasta el día de hoy, ese apoyo y esa investigación nunca se hizo presente. La Hojilla en Internet salía todos los días de manera instintiva, obedeciendo al rechazo que la mayoría de los venezolanos sentían por la campaña de las putas de los medios. Para decepción de ese lobby de profesionales que van conformando las matrices de opinión que atacan el gobierno, La Hojilla no era más que una instintiva respuesta que logró descifrar los códigos de comunicación. Una vaina que siempre han anhelado los fascistas y que Hugo Chávez nació con ella.

Pues bien, este prepotente se paseaba solitario desde Maracay a Caracas tratando de buscar eso que ahora confiesa Morelis; apoyo profesional para convertir a La Hojilla en un factor comunicacional de “largo aliento”, mientras los análisis y los debates se sucedían uno tras otro y, francamente, nadie me paraba bola.

Y es que esta revolución tiene muchos analistas, pero son contados aquellos que ponen en práctica los análisis o, mejor dicho, pocos son los que acuden a sembrar mientras otros debaten si el fruto de la tierra sirve de maná al pueblo.

¿Cuántas veces no repetí que enfrentábamos el reto de trascender y ocupar espacios que hoy son manoseados por los corruptos que se disfrazan de chavistas?

Perdí la cuenta de las veces que he repetido que necesitamos unir esfuerzos para convertirnos en un espacio formativo y pedagógico. Perdí la cuenta de las veces que han prometido canalizar la ayuda profesional para entregarle el espacio a las masas y que se haga realidad la democracia protagónica y participativa. Sin embargo, hoy surgen (Morelis incluida) a defender posiciones dogmáticas, fanáticas, todas de carácter puntual que no obedecen a la mayoría; más bien las origina el ego y la defensa de bastiones que, extrañamente, se visten de troskismo olvidando su esencia.

Comparar un simple chiste como el de Argelia Ríos con el manifiesto racismo del Matacuras hacia Mugabe, no solo es una aberración, sino que demuestra como se busca en el baúl de un rincón la excusa para el ataque burdo. Más que una sesuda crítica, se convierte en un elemento de juicio que contribuya a la defensa de un colega, en este caso el profesor Roberto López.

Puedo hacer una defensa histórica de los indígenas y, repito, estoy totalmente de acuerdo con ella. Pero: ¿Qué necesidad había de ejecutar un acto foquista que no alcanzó los niveles de impacto ideológico que resolvieran los problemas de nuestros pueblos indígenas? ¿Nos convertimos en enemigos irreconciliables por el solo hecho de no acompañarlos en ese acto? ¿Describe la señora Morelis el acto de unos pocos en la necesaria aprobación de muchos?... Luego no critiquen a Stalin y utilicen el verbo para justificarse… En consecuencia, cabe preguntarse: ¿Qué es lo que motiva realmente a la señora Morelis Gonzalo?

Por otro lado, llama la atención como tratan de decantarse de las posiciones asumidas por La Hojilla y utilizan expresiones harto conocidas de ciertos sectores que, si bien es cierto son expertos en materia comunicacional, no es menos cierto que juegan a deslindarse del compromiso real que manejan las masas y no quiero, ¡Dios me ampare!, acusar a Morelis Gonzalo de contrarrevolucionaria. No obstante, los he visto, he visto como llegan escondidos, por la sombra, orando a Dios bendito que preservemos su anonimato para que nos hagamos responsables de una denuncia o de un pronunciamiento que, ellos como profesionales, no pueden sacar al aire sin ser cuestionados por los diferentes gremios que los agrupan. La Hojilla es una mierda, pero como les ha sacado los pies del barro y como ha defendido todos los frentes que beneficien al proceso. Nosotros, el bochorno y el desprestigio de la televisión, hemos cumplido al pie de la letra con el compromiso y la agenda que representa el liderazgo de Hugo Chávez. Único liderazgo que, por cierto, ha respondido poco a poco a las necesidades de transformación.

Eso no lo dice Morelis Gonzalo. Al contrario, lejos de hacer un análisis moderado como el que muy bien hace Nestor Francia, exterioriza el rechazo personal, ¡PERSONAL!, que, según ella, “compartía” con la mayoría de los consultados… ¿Con quiénes? ¿Con cuantos? ¿Representa Morelis Gonzalo a la totalidad de la población como para asegurar que el rechazo es “casi” total o forma parte de un sector muy particular que obedece a otras razones?

Agrega más adelante la señora Morelis Gonzalo:

“…cuando pasó el 15 de agosto y luego el 31 de Octubre y no habían modificaciones, sino que, todo lo contrario el estilo se “profundizaba” , supe que no iban a cambiar, porque el estilo es el hombre y en ese programa, el estilo que domina es el de Mario Silva, sino recordemos las miles de veces que Eileen se quejaba porque no la dejaban hablar y hasta hubo que regalarle una campana para que la escucharan y nunca olvidaré una tarde, cuando un tanto molesta, ella le rispotó que él era un atorrante y paremos de contar…”

Es decir, el trabajo sucio ya estaba hecho. Para algo sirvieron los atorrantes de esa cosa que logró desarticular el ataque masivo de las Putas de los Medios. Ahora debía cambiar y aceptar que la mamarrachería no era rentable para sus fines, porque “el estilo es el hombre”. Morelis Gonzalo no me conoce; apenas he recibido algunos correos suyos en tiempos de virulencia. No obstante, Mario Silva es cosa juzgada y ya es hora de ponerlo en su lugar.

Y agrega un poco más abajo:

“Espero que haya rectificación, pero tengo mis dudas razonables por las respuestas de Silva y Padrón, por eso me gusta tanto la de Néstor Francia, a quién he leído varios de sus libros y me gusta como escribe. Pero no es su estilo el que se impone en el programa, tal vez porque es intelectual, profesional y eso para el creador de la idea, al parecer no es bien visto, según lo que escribe.”

Que poco nos conoce, señora Morelis Gonzalo. Acude a una presunción absurda. Nestor, Eileen y yo, hemos mantenido debates intensos en cuanto al contenido del programa y cada uno de nosotros influye de manera determinante en la elaboración del mismo. Como indico al principio de esta respuesta, trabajamos solos y sin ayuda ninguna. Sabemos que existen errores que debemos resolver a corto plazo, pero no contamos con las herramientas profesionales (lo digo sin ningún rubor) que nos, ¡NOS!, indiquen cuáles son las vías ideológico-comunicacionales a ejecutar sin que desvirtúen el código que hemos descifrado en las clase populares. No sé si la señora Morelis Gonzalo le ha hecho seguimiento al programa, pero me parece que basa sus apreciaciones en muy puntuales elementos del programa (justo aquellos que le hace rechazarnos) e ignora que somos un espacio que sale durante hora y media todos los días.

Por otro lado, aparta Morelis Gonzalo a Nestor Francia de “Silva y Padrón” con pinzas, aludiendo su intelectualidad como un elemento clasista y es precisamente el error que comete el profesional al tratar de descalificar al individuo por su grado de aprendizaje. Nestor es, quizás, una de las pocas personas que he conocido en el mundo intelectual que ha aprendido a valorar su pasado como génesis de un cambio en el hombre. Esto, y lo sé por conocimiento de causa, le ha traído no pocos inconvenientes porque coloca al pueblo por encima de cualquier interés particular. Más de un intelectual ha sentido su espada verbal cuando los ha conminado a aceptar sus errores en la relación líder-pueblo. Eso también lo desconoce la señora Morelis Gonzalo… ¿Por qué insisten en decantarse de quienes no poseemos un título universitario?

Dejé para último tres cosas:

Primero, el caso Genatios, que insisto hizo un pronunciamiento extemporaneo y me importa muy poco si tiene o no amigos que lo defiendan; yo también tengo amigos y muchos están claros en que toda crítica que favorezca al fascismo en su ataque para lograr el derrocamiento de Hugo Chávez es criticable, así se haya hecho con la mejor de las intenciones. El tiempo dirá si tuve o no la razón.

Segundo: Uno de los problemas más graves de las organizaciones que dicen representar a las clases populares, es que insisten en propiciar debates interminables sin asumir la responsabilidad de ocupar espacios que están siendo utilizados por los burócratas, negociadores y corruptos que exhiben la máscara del chavismo. Critican, joden, tejen sueños para un mundo que otro no termina de construir y, sin embargo, son incapaces de asumir su responsabilidad. En consecuencia, las comunidades se quedan con sus líderes emergentes en ascuas y esperando a que los mismos vagabundos de siempre vuelvan a ocupar puestos que son por naturaleza revolucionaria de ellos mismos. De esto tengo un ovillo, de gente que va a foros a exponer proyectos extensos, de gente a la que no se le para la más mínima bola y que terminan escribiendo un libro sobre lo malo o lo bueno que es el proceso que nunca los dejó desarrollar sus ideas. ¡Eso sí! Se convierten luego en los eternos detractores de la revolución y no son más que unos temerosos individuos que no tuvieron los cojones de resolver en la práctica, los interminables problemas de la población.

Si me lancé o no a precandidato para la asamblea, no creo que sea criticable. Acepto que no debí utilizar el programa para hacerlo. Pero, de allí a que se me critique una opción que muchos revolucionarios deberían tomar, me parece que forma parte de esa mezquindad que afecta a los egos de algunos personajes que se dan cita en este debate.

Hace poco, Lina Ron me decía que no quería ningún puesto en el estado. Pero, la ineficacia de algunos que dicen representarnos, la obligaron a concluir que la lucha está en esos espacios. Ahora: ¿Por qué la señora Morelis crítica la posibilidad de ese escenario de lucha? ¿Acaso se mueven los factores que no quieren que exista una Lina Ron o un Mario Silva en la asamblea o es que, ingenuamente, la señora Morelis piensa que la lucha debe continuar desde afuera mientras otros destruyen lo que el comandante le ha costado tanto esfuerzo? ¿Es criticable que un Juan, un Pedro, un pendejo de barrio, asuma el rol de diputado en la asamblea y no acepte negociar con el fascismo?

En tercer lugar, recordemos a Morelis Gonzalo cuando señala:

“mientras el Presidente hablaba de reconciliación y búsqueda de espacios comunes, este programa hacía lo contrario, porque seguía montado en el esquema de abril de 2002 (como mucho de los espacios comunicacionales del gobierno) como si el tiempo no hubiera pasado, como si no se hubiese dado algunos proceso de avance, como si Chávez no hubiese hablado con Cisneros y ahora con Uribe, como si muchas cosas no hubiesen ocurrido…”

A ver si entiendo a la camarada Morelis, porque si este párrafo fue escrito en serio, debemos suponer que el papel de Aporrea en Internet es una mierda similar al esquema de abril 2002 y deberíamos estar revisando todas las publicaciones que busquen mantener viva la memoria popular. Es decir, Chávez habló con Uribe y, por supuesto, debe bajarse los pantalones con el presidente colombiano que, ¡Na’ menos!, está siendo asesorado por lo gringos… O, de igual manera, como Chávez habló con Cisneros, entonces Chávez debería bajar la guardia y permitir que este gusano vuelva a dirigir un golpe de estado… ¡PUEBLO VENEZOLANO! ¡TRANQUILOS TODOS! COMO EL TIEMPO PASA Y CHÁVEZ HABLÓ CON NUESTROS ENEMIGOS NATURALES, EL AVANCE HACIA LA PAZ ES DEFINITIVO… (¿?)

¿Qué es esto? ¿Qué está pasando con nosotros? Uno de los peores problemas que enfrentamos es, precisamente, haber dormido a la población con esa vaina de la “reconciliación”… ¿Reconciliación con quien? ¿Con Cisneros? ¿Con Uribe? ¡Por favor!... Una vaina es la estrategia del comandante conducente a establecer un frente de paz con aquellos que hicieron el papel de borregos mediáticos y con, léase bien, el pueblo colombiano. Y otra es que acepte el “arrepentimiento” de un golpista y un títere a los servicios del Departamento de Estado.

¿Será que la señora Morelis tendría el tiempo necesario para revisar la diferencia entre los dos eventos electorales? ¿Será que la señora Morelis habrá entendido ambas respuestas del pueblo?

El 15 de agosto hubo (no hubieron; ya lo aprendí señora Morelis) una respuesta popular intensa que la motivó un posible golpe electoral. Porque el pueblo, a diferencia de muchos analistas, tiene el instinto que le capacita para una respuesta inmediata aprendida el 13 de abril.

Muy al contrario, el 31 de octubre, la baja participación popular fue más que evidente. Los partidos políticos son culpables de esta vaina y, pasando por encima de la apreciación de Morelis Gonzalo, el comandante Hugo Chávez lo percibió.

Después de estos dos eventos electorales, sectores que no logran entender el mensaje de Hugo Chávez o que estaban interesados en no entenderlo, lograron adormilar al pueblo con esa mariquera de la conciliación.

¿Sabrá la señora Morelis Gonzalo que está ocurriendo en PDVSA o que está pasando en alcaldías que son, supuestamente, de nuestro bando o sabrá que existe un alto grado de penetración en las instituciones de una nueva burguesía que no quiere nada con esa palabreja llamada “revolución”?

¿Sabrá la señora Morelis Gonzalo, por señalar una situación puntual, que ha venido ocurriendo en la gobernación del estado Aragua?

¿Sabrá la señora Morelis Gonzalo que todos los que ganaron las elecciones recientes se lo deben a Hugo Chávez y no a una determinada tarjeta electoral?

¿Sabrá la señora Morelis Gonzalo que son muy pocos los que calificaban popularmente para ejercer esos cargos electos por el pueblo?

¿Cómo puede esgrimir la señora Morelis, en un espacio tan corto, una presunción de tanto alcance?

Igual como señala la señora Morelis, no tengo nada en contra de ella (no se rían, por favor). Sin embargo, creo que la señora Morelis debería entrevistarse con nosotros, los de este programa tan vapuleado en Aporrea, y sacar conclusiones con una base real de las circunstancias que nos rodean.

Venga y sentémonos a discutir. También, de alguna manera, somos colegas de Aporrea.


msilvaga@yahoo.com


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Mario Silva García

Comunicador social. Ex-miembro y caricaturista de Aporrea.org. Revolucionó el periodismo de opinión y denuncia contra la derecha con la publicación de su columna "La Hojilla" en Aporrea a partir de 2004, para luego llevarla a mayores audiencias y con nuevo empuje, a través de VTV con "La Hojilla en TV".

 mariosilvagarcia1959@gmail.com      @LaHojillaenTV

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