!Sí! Me declaro culpable

¡SÍ! ME DECLARO CULPABLE

Bogotá, febrero 15 de 2005



Señor Doctor
EDGARDO JOSÉ MAYA VILLAZÓN
Procurador General de la Nación
Copia:



Ref.: Expediente 014-114661-04


Señor Procurador,


La entidad fiscalizadora bajo su mando ha determinado “la procedencia” de la apertura de indagación sobre mi horrenda conducta al permitir que mi padre, Jorge Eliécer Gaitán, fuera sembrado – y no enterrado, por ser semilla y no cadáver – en los predios que fueron expropiados para rodear la Casa-Museo de un complejo arquitectónico con el objetivo de forjar una cultura participativa, meta esencial de la lucha de mi padre.


No necesitan sus acuciosos subalternos adelantar ninguna investigación. Desde ya ME DECLARO CULPABLE.


- Culpable soy, y así lo confieso, de haberle pedido al Presidente Virgilio Barco que mi padre no siguiera embalsamado y enterrado en la sala de nuestra casa, a fin de que su cuerpo, sembrado en la tierra, alimentara plantas y ramajes para nuestro deleite y alegría.

- Culpable soy, y lo declaro abiertamente, de haber aceptado que el Presidente Virgilio Barco, personalmente, llevara el cortejo fúnebre hasta el Patio de la Tierra y colocara el cuerpo de mi padre, de piés, mirando hacia San Pedro Alejandrino, envuelto en banderas de todos los países de Nuestramérica.

- Soy plenamente culpable de haber aceptado que el Ejército Nacional, bajo la comandancia del General Guerrero Paz, hubiera transportado tierra de todos los municipios de Colombia para que la lápida de mi padre fuera Colombia entera y el agua que la regara fuera traída de los dos océanos que nos bañan, el Pacífico y el Atántico, mezclada con agua del Canal de Panamá y del Río Amazonas.

- Culpable en materia grave me declaro por haber acordado con el Presidente Barco que transladáramos el cuerpo de doña Manuela Ayala de Gaitán, el gran amor de la vida de mi padre, de quien dijo con ocasión de su discurso de posesión como Ministro de Educación:



“Y si algo me faltara, allí está LO PRIMERO, la dulce maestra de escuela,

hoy peregrina de la eternidad, quien con su ejemplo me enseñó que

en el camino del bien lo imposible no es sino lo difícil

mirado por ojos donde no ha nacido la fé y ha muerto la esperanza”.



- Culpable soy de intuir que nada le habría gustado más a mi padre que descansar eternamente al lado de los restos de su madre.

- Culpable soy, mil veces culpable, por haber aceptado emocionada que mi madre fuera trasladada al pie de la tumba de mi padre. Es el sitio que merece esa mujer extraordinaria que fue para Jorge Eliécer Gaitán lo que Manuelita Sáenz para Simón Bolívar.

- Culpable me declaro con orgullo de ser heredera de esas tres personalidades de nuestra historia, ejemplo de entereza de carácter, de honestidad, de capacidad de lucha, que jamás se plegaron al infortunio que les significó luchar contra las oligarquías colombianas, los burócratas cortesanos y los ambiciosos personales.

- Orgullosa estoy de que por mis venas corra la sangre de esas tres figuras de nuestra historia y lo conmino a Ud. y a sus subalternos a que me condenen de inmediato y a que me señalen, como dice el indecoroso oficio expedido por la Procuraduría, por convertir un monumento nacional en mausoleo familiar de mis parientes (el pleonasmo no es mío, es de sus subalternos).



Esta carta y la que le anexo, dirigida al Presidente de la República, son los únicos documentos que allegaré a su despacho.



Condéneme, entonces, por convertir a mi padre en semilla ejemplar para la juventud de América.



Condéneme por demostrar que una madre, como lo fue mi abuela, puede ser faro en la lucha de un hijo.



Condéneme por honrar la memoria de doña Manuela Ayala Beltrán, quien lleva el nombre de Manuela para honrar a su parienta por línea materna. Mi abuela fue digna heredera de Manuela Beltrán[i] y maestra no sólo en vida de sus alumnos de escuela, sino maestra y ejemplo para todas las colombianas en el presente y el futuro.



Condéneme ya, Señor Procurador, será la mejor condecoración que jamás me haya otorgado la vida. De Ud., atentamente,



GLORIA GAITÁN JARAMILLO

c.c. 20’144.757 de Bogotá


Anexo: Carta al Presidente Alvaro Uribe Vélez




NO MÁS PROFANACIÓN A LA MEMORIA DE MI PADRE
JORGE ELIÉCER GAITÁN



Señor Presidente Alvaro Uribe Vélez,



En inaudito gesto, el Gobierno Nacional, por conducto de un funcionario público nombrado por decreto presidencial bajo su mandato, me ha demandado ante la Procuraduría General de la Nación por haber enterrado los restos de mi padre en los predios de la Casa-Museo Jorge Eliécer Gaitán y haber trasladado, a su lado, para que estuvieran unidos en su descanso eterno, los restos de su madre y de su esposa, las dos mujeres emblemáticas de su vida.



Ya me imagino yo el escándalo que implicaría que un funcionario del estado, de nombramiento directo del Presidente de los Estados Unidos, elevara queja ante las autoridades fiscalizadoras porque Jacqueline Kennedy yace al lado de la tumba de su esposo.



Ante este tremendo irrespeto frente a la tumba de un grande hombre de la historia de Colombia y de dos grandes mujeres que fueron su apoyo y su estímulo, solo me queda pedirle a Ud., Señor Presidente, que autorice la exhumación de los tres cadáveres para trasladarlos a otra nación que los acoja con devoción y que haga de sus tumbas un lugar de peregrinaje como ejemplo de respeto por la historia como patrimonio nacional.



He de pedirle al Presidente Chávez y a su pueblo que me permitan sembrar allí el cuerpo de mi padre, para que repose con honores en tierra venezolana, acompañado de quienes simbolizan la fortaleza de la mujer, de su madre y de su esposa, en el duro camino que debe recorrer un héroe de la Patria, ya que su patria, mi patria, nuestra patria, le niega el derecho de pasar a la eternidad en compañía de sus seres más amados.



No me resta sino repetir una frase de mi padre que le da aliento a esta petición mía:



“Los hombres que hemos cruzado universidades sabemos que el hombre es como las plantas, que la planta da fruto y flores no por la planta misma sino por el surco y la tierra donde ha prendido y que el Hombre y un pueblo no pueden ser grandes y fuertes sino en razón de las tumbas donde tienen el alimento para su futuro”.


A la espera de su pronta respuesta, me suscribo del Señor Presidente, respetuosamente,


GLORIA GAITÁN

Bogotá, Febrero 14 de 2005



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[i] Por el año de 1781 el régimen borbón había ajustado el régimen fiscal de la Nueva Granada sobre el consumo y producción del tabaco y aguardiente. También se elevó el cobro del impuesto de la alcabala. Los reclamos populares a la nueva política de impuestos no se hicieron esperar. En la ciudad del Socorro se originó un movimiento popular de protesta liderado por una junta que se denominó “Comuna” y le dio origen al nombre de “Comuneros”, cuyo máximo líder será la figura emblemática de José Antonio Galán. El 16 de marzo Manuela Beltrán, rompió públicamente en el Socorro el edicto del Visitador Regente, fijado en la puerta de la casa del Alcalde, a los gritos de ¡Viva el Rey! y muera el mal Gobierno! Fue la primera que en la tierra colombiana se atrevió a romper aquel símbolo de la dominación española en América.




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Gloria Gaitán


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