Libia, Lina y los amigos










Entrevisto en el estudio de radio a Eduardo Samán, ex ministro de Comercio, hijo de sirios, y le oigo defender a Muammar Gaddafi. “Es un líder revolucionario y antiimperialista y por eso las potencias capitalistas lo quieren tumbar”, dice. Que entre sus críticos se cuenten Ahmadineyad y Al Assad, presidentes de Irán y Siria, por ejemplo, ambos aliados internacionales de Venezuela, lo explica Samán porque Gaddafi es sunita y aquéllos chiítas, es decir, integrantes de corrientes religiosas encontradas, lo cual tiene una incidencia política increíble en el mundo islámico.

David Paravisini, experto petrolero y ex embajador de Venezuela en Trípoli, entrevistado por separado en el mismo programa, también reivindica el carácter revolucionario de Gaddafi y centra el conflicto en las apetencias capitalistas globales sobre los recursos naturales de Libia, así como en la estrategia secesionista que el imperio yanqui promueve sobre los países depositarios de reservas energéticas en diversas latitudes. Ahí están, por ejemplo, Sudán y Bolivia, con la hasta ahora fallida Media Luna, para no mencionar el “rumbo propio” que ciertos agentes promueven en Venezuela para el rico estado Zulia.

Paravisini, a su vez, coincide con Diego Navarro, militante del Partido Comunista de España, quien explica a través de los mismos micrófonos que en Occidente poco sabemos y menos entendemos de las realidades específicas del mundo árabe. Antes de asumir como cierta, cualquier cosa que los medios de comunicación digan sobre Libia, el español pide a éstos, con ironía, que le respondan si había o no armas de destrucción masiva en Irak.

Esos medios, apunta Navarro, que hoy reportan lo que ha hecho o dicho Gaddafi, son los mismos que difundieron el pretexto-madre para la invasión a aquel país y prepararon al mundo para aceptar complacido la imagen de un ser humano ahorcado. O sea, Saddam Hussein.

ENVIDIA COCHINA

Si me quedara con la visión de Samán, Paravisini y Navarro, por quienes profeso amistad, además de simpatía política, estaría menos inquieto de lo que estoy. No les estaría envidiando, como confieso envidiarles, la tranquilidad que deriva de la certeza sobre asuntos trascendentales, donde están en juego no sólo vidas humanas, sino el ajedrez geopolítico mundial y el destino de la humanidad toda.

No es exageración: la paz global pende de un hilo de petróleo, recurso común que, además, coloca a Libia más cerca de Venezuela que muchos otros países geográficamente vecinos.

En caso de conformarme con el análisis de estos amigos míos, probablemente tendería a mirar la crisis libia identificando a Gaddafi como el bueno de esta película de vaqueros, porque los malos de siempre, es decir, los gringos, están contra él, y quieren dividir su país para apoderarse de su petróleo y su agua, dos tesoros que abundan en aquel subsuelo. Puede que, abrevando del antiimperialismo, me inclinaría también a juzgar la rebelión libia como una expresión más de pitiyanquismo.

Pero la cosa no es tan simple, parece. Leo en Aporrea a Adel El Zabayar, diputado del PSUV y presidente de la Federación de Entidades Venezolano-Árabes, y a Roberto Hernández Montoya, insospechable intelectual de izquierda, y quedo preocupado y confundido. Ambos manejan versiones opuestas sobre lo que pasa en Libia. No soslayan el papel de las potencias frente a Gaddafi, de quien fueron enemigas, luego amigas y ahora de nuevo enemigas, pero enmarcan la rebelión que lo desafía en un movimiento respetable, parte de la ola de protestas populares en el mundo árabe. Me confundo más cuando leo que Reed Lindsay, enviado de Telesur a Bengazi, ofreció declaraciones a Mari Pili Hernández, en Unión Radio, donde describió un panorama distinto al de los buenos y malos habituales.

Hurgo en la internet y constato que el asunto libio tiene dividida a la izquierda mundial, pues varios sectores de ésta, y no necesariamente afines entre sí, describen a Gaddafi como un antiguo líder revolucionario devenido en dictador, que sin arriar banderas llegó a un arreglo de coexistencia pacífica y colaboración con el occidente capitalista.

La confusión aumenta cuando la propuesta venezolana de paz, impulsada por el presidente Hugo Chávez, tiene respuestas encontradas desde Trípoli: primero, el hijo de Gaddafi la rechaza y luego el padre, a través de su canciller, la autoriza oficialmente. ¿Precipitación del hijo? ¿Discrepancias familiares? Vaya usted a saber.

Los acontecimientos, como dice, Walter Martínez, están en pleno desarrollo. Habrá que seguirle el consejo a Giulio Santosuosso, quien recomienda mirar el mundo actual, y especialmente a Venezuela, con ojos de historiador y no de cronista. Es decir, tratar balancear el saldo histórico de lo que se observa, en lugar de marearse con el frenesí del minuto a minuto, tipo twitter. Y yo me atrevo a añadir a esa clave: no conformarse con la versión de los amigos sobre asuntos bastante más complejos que una película de vaqueros.

LA MUERTE DE LINA RON

Triste noticia la de la muerte de Lina. Inesperada. Difícil de asimilar, sobre todo para una legión de hombres y mujeres humildes que la tenían como única e indiscutible lideresa, después, claro está, de Hugo Chávez. Asquerosas las salivaciones de sus enemigos. Su velorio en la plaza Andrés Eloy Blanco fue espontánea manifestación popular de dolor. Hasta allí fui a despedirla, cerca del edificio donde cierta vez me recibió rodeada de unas gallinas. Le pregunté si eran para un hervido y ella, horrorizada, las abrazó, como protegiéndolas de mí. Eran sus mascotas y, como tales, cada una tenía un nombre. Me reveló entonces una faceta de ternura que acompañaba a su lado rudo, a veces excesivamente rudo, que ella disfrutaba en hacer público. Sus camaradas más cercanos cuentan que hace tiempo sufría del corazón. Y que su última y más grande arrechera fue por la noticia sobre la liberación del general Felipe Rodríguez, alias El Cuervo, tras cumplir éste una parte de la pena por las bombas colocadas en las embajadas de España y Colombia. ¿Y las muertes de los soldados de plaza Altamira? ¿Por qué no fue juzgado El Cuervo por esos crímenes? Trataremos de precisarlo desde el periodismo. En la hora de su partida, vaya nuestro respeto a la memoria de esa mujer humilde elevada al rol de lideresa por el huracán revolucionario.

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Satanizada y Catapultada

La quema de una bandera de EEUU en el 2001 le valió su primer carcelazo, a instancias del entonces alcalde metropolitano Alfredo Peña. Con su consiguiente satanización, la prensa comercial catapultó a Lina Ron como lidereza nacional del chavismo radical.

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COTUFAS

CRECE CIUDAD CCS

Este diario aumenta desde hoy su tiraje a 120 mil ejemplares y expande su radio de acción con nuevos puntos de distribución en los cinco municipios capitalinos, Valles del Tuy, altos mirandinos y Vargas. Ahora somos el diario de mayor circulación en la Gran Caracas. Esto nos compromete a asumir con mayor responsabilidad la batalla por y con la verdad en esta “revolución a diario”, como reza nuestro lema, apostando a la participación popular y a la contaloría social sobre la gestión pública y privada. Gracias a Caracas por la aceptación y gracias también al alcalde Jorge Rodríguez, padre de la criatura, por esta incomparable experiencia.

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LAS BAJAS DEL 13 DE ABRIL

Publicada ayer en este diario, la entrevista de Clodovaldo Hernández a Henry Ramos Allup, secretario general de Acción Democrática, confirma que los hechos del 11 de abril de 2002 continúan generando noticias, aunque dentro de un mes se cumplirán nueve años de aquellos sucesos. Desde entonces, la cifra de víctimas de los días posteriores al 11-A ha sido todo un misterio, que en breve será develado a través de las páginas de este diario. Baste, por lo pronto, con señalar q-ue fueron registradas 85 muertes y 585 heridos en total. ¿Los detalles? Pronto en Ciudad CCS.

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““Es mentira que ese decreto cayó del cielo, lo habíamos visto todos, una semana antes. Tratamos de modificar cosas y fue imposible”.

Henry Ramos Allup acerca del decreto golpista del 12/04/2002, ayer en Ciudad CCS


Villegasccs@gmail.com



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Ernesto Villegas Poljak

Periodista. Ministro del Poder Popular para la Comunicación e Información.

 @VillegasPoljakE

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