18 Meses para mejorar presidente Chávez

Independientemente de la apreciación que se tenga sobre la nueva ley habilitante para ciertos decretos dentro del contexto de condiciones concretas de lugar y tiempo, las posibles reformas no alcanzaran al contenido de una política económica planificada por tener necesidades e intereses socio-políticos que transforman la economía sobre un inexistente modelo centralizado que poco influye en los cambios y, los dos problemas están relacionados entre sí.

Expropiamos empresas, tierras, nacionalizamos recurso sensibles, sin proyectar la autogestión obrera. La economía no ha proyectado mecanismos de autogestión, elemento necesario y de importancia estratégica para consolidar un socialismo.

La necesidad de sostener el proceso se hace cada vez más apremiante, las reformas que se vayan a introducir en el sistema de funcionamiento de la economía requiere puntualizar si vamos a la centralización o a la descentralización para de ahí considerar la problemática socio-económica y poder hablar de autonomía en la gestión de las empresas. Los nuevos poderes exigen responsabilidad en lo que se refiere al plan de orientaciones generales para el 2012.

La IV ley habilitante, es una oportunidad para retomar la esencia de la planificación socialista consistente en la asignación consciente de los recursos, basándose para ello en el criterio de máxima satisfacción posible para las necesidades sociales que también son materiales y económicas.

A ese criterio deben estar supeditadas las nuevas formas de gestión económica habilitadas por la Asamblea Nacional, formas que no se limitan al modelo centralizado ni a las disposiciones administrativas ni a la repartición de recursos, en estas nuevas condiciones políticas esta la nueva gestión de la Asamblea que desde el 5 de enero cuenta con 65 diputados de la oposición, es mejor contar con plenos poderes hasta el 2012 para proyectar una nueva economía que el viejo mecanismo de órdenes y repartos administrativos.

Los plenos poderes tienen que tomar en cuenta varias prioridades para salvar la revolución no solo al gobierno, el cumplimento de las tareas cuantitativas debe ir acompañado en grado cada vez mayor de la elevación de la calidad del servicio y diversidad en la producción basado en el crecimiento técnico, en la ampliación del mercado exterior aun sin el MERCOSUR, y trabajar en la seguridad alimentaria pero no tipo promesas como en Cancún, sino algo que se vea y se coma producido en Venezuela.

Cuando la satisfacción de la demanda de bienes de consumo, como fin en sí, y también por el influjo de la productividad mejore las tasas de desempleo, los plenos poderes exigirán mecanismos más flexibles para aprovechar de mejor manera al mercado, y esto no es algo deseable sino indispensable a fin de asegurar la planificación de la economía socialista.

Hasta hoy, los viejos métodos de planificación centralizada sin contar con una adecuada infraestructura y sin estar culturalmente preparados han provocado un descenso de la eficiencia que es una seria amenaza, para por partes, perder el control social y económico. Está demostrado que los canales de circulación y la capacidad de elaboración de las secretarias públicas no está en capacidad de atender la demanda revolucionaria con prontitud y eficacia por el burocratismo, la ignorancia, y por la desestabilización del proceso desde las gobernaciones, alcaldías y ministerios, por la falta de alicientes no económicos.

Nuevamente tiene por 18 meses presidente Chávez la llave para modificar el proceso, reformando no con letras (R) el sistema de planificación y administración para cambiar la construcción del país, para mejorar el poder de actuación de los poderes públicos y con ellos el estimulo para sumar eficiencia uniendo los intereses individuales con los intereses de la sociedad. Solo aproximándonos a estos objetivos, los factores de la integración que complementan la actuación política harán que nunca más se requieran poderes especiales para salvar el proceso revolucionario.

La oposición seguirá con su acostumbrada complicidad de división por ambición que no les permite tener un candidato de peso y con un proyecto país para competir con lo ya realizado por usted presidente Chávez, a no ser que hayan aprendido la lección del 2005 que influyo en el 2006 a pesar de los 4 millones de votos obtenidos.

Actualmente presidente Chávez, los plenos poderes no son una garantía para triunfar en las elecciones del 3 de diciembre del 2012 si se continua con la gestión de estos últimos 2 años saturados de discursos intrascendentes y pomposidad repetitiva.

Todos los años son difíciles para Venezuela, por la presión externa para desestabilizar su gobierno y nuestra revolución presidente, pero, estos 2 años que vienen serán los más complicados políticamente y económicamente si no crecemos con el PIB, si continuamos sin aprender la lección del racionamiento eléctrico, de la importación de casi el 60% de los alimentos que el pueblo consume, y de la paupérrima exportación no petrolera, entonces no importara la ley habilitante para legislar porque los votos del 2012 están en serio peligro.

rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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