Si bien es cierto que el General Isaías Medina Angarita, quien ejercía la Presidencia de Venezuela hace 65 octubres, no opuso resistencia al confirmar el alzamiento de oficiales de mediana jerarquía del estamento castrense, ubicados en la mismísima Escuela Militar en Fuerte Tiuna; el Golpe de Estado perpetrado tuvo mucho de buena sangre, gracias al verdadero Patriotismo de Medina, pues no llegó a derramarse en la proporción como unos pocos propios y poderosos gringos extraños deseaban.
“La sangre que corría por las venas del Presidente Medina el 18 de octubre del 45, no podía ser distinta a la del bonachón y buen General que con su carácter apacible y sereno demostró ser con sus planes, obras, discursos y gestos, tributando el amor a la Patria y la ciudadanía”. El entrecomillado pertenece a lo respondido por el hombre que me dio la vida y que palabra a palabra lentamente escribí, cual reportero inexperto, cuando apenas tenía 9 años de edad y en el colegio me asignaron una tarea libre que por ser próxima a esta fecha escogí y pregunté.
Recuerdo clarito –aunque eso no lo apunté- que también me contó, palabras más, palabras menos, que Medina tuvo la valentía y la ingenuidad de ir a la Casa Blanca, hecho que lo ubica en los registros de nuestra historia, como el primer mandatario venezolano que visitaba la sede del gobierno imperial estadounidense.
Refrescando un poco me encuentro en la web que “el 6 de abril de 1945 se creó la Embajada de Venezuela en la URSS (Unión Rusa Socialista Soviética). Luego del inicio del funcionamiento de relaciones diplomáticas entre ambas naciones, el canciller venezolano de entonces: Caracciolo Parra Pérez, informó al Presidente Medina que había estado recibiendo presiones de Nelson Rockefeller, quien le comunicaba la inquietud del Departamento de Estado Norteamericano por la conducta rusa. A los Estados Unidos le preocupaba la reacción de los partidos comunistas tanto en el propio Estados Unidos como en los países latinoamericanos, porque dichos partidos obedecían ciegamente las órdenes y las consignas de Moscú.” ¿A dónde se dirigía Medina Angarita políticamente?
¿Será por casualidad que en el periplo internacional que realiza actualmente Hugo Chávez, visitó Rusia (parte de la separada URSS) y hoy, a 65 años del Golpe de Estado contra Medina, se encuentra en gira de trabajo en Ucrania, pasando a la historia como el primer Presidente venezolano que visita ese país?
Regresemos a los sucesos de hace 65 años.
Antes de consumarse la llegada golpista a Miraflores en 1945, los adecos arengados por Rómulo Betancourt, Luis Beltrán Prieto Figueroa (que 22 años después fundaría el MEP en 1967) y Gonzalo Barrios –entre otros-, complotados con el Lopecismo, liderados por el también General Eleazar López Contreras, ex presidente y enfrentado a Medina Angarita; “hubo propuestas para resistir el Golpe desde el Palacio de Gobierno y una de esas fue la realizada por el entonces dirigente del sector transporte Luis Miquilena, quien presentó la idea de rodear Miraflores con unidades autobuseras cargadas de explosivos para impedir el avance de las tropas y evitar el “asalto al Poder”.
¿Cuánta sangre no hubiese quedado en las calles de Caracas?
Cuestión de sangre y de honor.
Hace exactamente 65 años hoy, Rafael Enrique llegó sangrando al Hospital Vargas de Caracas y Carmen Lucrecia tras recibirlo y preguntarle el motivo de la herida, lo envío directo a sala de sutura.
Ella, enfermera de guardia en el centro de servicio público de salud más cercano a Miraflores, integraba el equipo de turno que recibía los heridos por el Golpe contra Medina.
Él, músico de la Banda del Regimiento de la Guardia de Honor Presidencial, llegó por sus propios medios tras haber perdido los puntos de una reciente intervención quirúrgica por apendicitis a la cual fue sometido.
La enfermera que estudiaba para graduarse, nacida en la esquina donde estaba “El Cañón” frente a la Plaza Bolívar de Maracay, conocida como la “Ciudad Jardín”, y el trompetista, estudiante en la Escuela Superior de Música en Santa Capilla, natural de Caracas, la “Ciudad de los Techos Rojos”: se vieron por primera vez y se “conocieron” para toda la vida.
Él, apellidado Liendo y ella Jiménez Gallipoli, luego de unos buenos episodios y rupturas de pretendientes por ambos lados, se unirían en matrimonio para formar una familia de cuatro hermanos: Hilda Margarita. Rafael Enrique, Magally Lucrecia y el suscrito.
Hemos crecido como la familia venezolana. Con sangre de valores, educación, justicia y participación política con honor por la Patria.
Ella, la madre que se dedicó a su hogar y que recién acaba de cumplir sus 89 años, el 13 de este mes, junto a todos los Liendo Jiménez, llevamos un alfiler en nuestro pecho que como punta de lanza, en recuerdo a todos los caídos, desaparecidos y mártires de esta Venezuela, llevamos con orgullo para tributar un homenaje a nuestro padre que no solo recibió enseñanzas académicas que luego transmitió como docente y pedagogo apoyado con el piano, sino que nos legó la palabra viva al hablarnos –entre otros- del mismo Presidente Medina de quien recibió una trompeta que por falta de recursos económicos, Rafael Liendo, mi amado padre, no tenía.
De ese “Clarín de la Patria” salieron las entonadas notas de tantos ritmos y obras musicales que a grandes y a chicos ofreció a lo largo de su carrera como docente e integrante de la Banda Marcial Caracas y la Orquesta Sinfónica Venezuela en la época que ser anti adeco era una garantía de no ser promovido a nada, aunque concursara y ganara.
Mantengamos juntas nuestras voces. Cantemos como mayoría y gritemos al mundo en conmemoración a los 65 años de aquel 18 de octubre de 1945:
¡Vivan los hombres y mujeres de buena sangre!
¡Viva Medina Angarita: Carajo!
*Comunicador social – horasocialista@gmail.com