La Corrupción


La palabra corrupción es definida en las organizaciones, especialmente en las públicas, como la práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores. La situación mundial es diversa actualmente en cada uno de los países que conforman este planeta tierra y presenta algunas características comunes como la pobreza, la miseria, la manipulación nacional y extranjera y la corrupción. Cuando se analiza profundamente en grandes compendios escritos, extensas monografías o en distinguidísimas tesis de grado, podemos encontrar un sin número de males o distorsiones de la cultura nacional para desencadenar en la miseria hasta el país u organización supuestamente mas poderoso, tal como lo fue la catástrofe del gigante del sur, Argentina, antes consentido del Fondo Monetario Internacional y de los Estados Unidos. Si nos adentramos a los emblemáticos conceptos económicos o financieros globales creamos otro mar de factores para que un país caiga en la quiebra y en la debacle económica. Una vez en un punto determinado cualquier organización o país sucumbe ante la explotación mediática que incluye el desconcierto, desorientación e ingobernabilidad rápidamente.
Para la miseria, la pobreza, el bajo índice educativo en la educación pública, la mala calidad de la salud pública, la quiebra de las instituciones públicas, la insuficiencia presupuestaria en las instituciones del gobierno, los pocos resultados de las inversiones programadas para satisfacer las demandas y necesidades de la mayoría pobre de la población, la lenta e injusta aplicación de la justicia y la ineficiencia de las labores de los organismos de inteligencia, existe un factor común que es la CORRUPCIÓN, ese germen mundial que corroe las entrañas de las naciones e instituciones con preferencia de las que no están desarrolladas judicialmente de manera cultural y de las que dependen de la influencia u apoyo extranjero. Esa corrupción de múltiples rostros que llevamos en la sangre y en la cultura la mayoría de venezolanos y que hemos visto como carcome a infinidades de personas que se han abanderado en su contra, tales casos numerosísimos donde podemos citar al incólume Piñerúa Ordaz con su lista de corruptos jamás publicada, Carlos Tablante con su pérdida del famoso maletín con las pruebas de narcotraficantes en la habitación de un hotel, el tonto inútil comisionado anti corrupción del gobierno de Caldera II, el extinto defensor del consumidor Lorenzo Tovar que dejó de ver de repente a los abusadores, entre otros… de una lista numerosa casi infinita cuando incluimos a los concejales, diputados, alcaldes, gobernadores, ministros, Jefes de dependencias públicas, Jefes policiales y Jefes militares que repentinamente fueron propietarios de cuantiosas fortunas que los llevó a compartir con otros grupos de amigos, nuevas familias, distintos lugares de origen, donde les hacen ver que son seres superiores a lo que fueron en alguna oportunidad y que la oportunidad para ser mejor solo se obtiene con recursos económicos abundantes.
Entrar a discernir del estado anímico de los personajes que impunemente se han apropiado de fortunas públicas es otra cosa. Si se sienten mejor o peor que cuando frecuentaban otras amistades es otro punto de análisis. Equivaldría a indagar con el frenético Carlos Andrés Pérez visto en las últimas fotografías rodeado de varias féminas con cara de serpiente con diarrea, investigar a Jaime Lusinchi y su secretaria esposa de sus avatares cotidianos, al G/D Valencia Vivas radicado en los Estados Unidos como otros cientos de militares y ex funcionarios de gobiernos venezolanos, al insigne Diego Arria ex gobernador de la Ciudad de Caracas y a esa pléyade de millonarios gracias al cargo gubernamental que ocuparon en su momento. Estos millonarios gubernamentales que vemos surgir constantemente aún en este gobierno preocupado por la mayoría de los pobres y sus necesidades, que poco le importa la consecuencia de sus actos si pueden evadir la aplicación de la justicia por cualquier medio, tal y como se supone y se pregona que se hace a diario, comprando los jueces que se graduaron de abogados para mejorar su calidad de vida material y que de la espiritual o real no conocen ni quieren conocer, nombrando testaferros, enlodando a los honestos que puedan señalarlos con cualquier cosa que vulnere su credibilidad, matando o mandando a matar de ser necesario, comprando los medios de comunicación para que le construyan otra vida honesta y destruyan a los justicieros incorruptibles, como aquella otrora Jueza que al ser sorprendida in fraganti con el dinero del soborno lo lanzó por la ventana de su apartamento en San Antonio del Estado Miranda y después de ser filmada con cuantiosas joyas a mas de una por dedo, resulta que la vendieron como evangélica y caritativa, o bueno y por qué no haciéndose pasar por locos para no caer como el recordado chinito de la extinta RECADI.
Cuando se decide combatir la corrupción en un país cualquiera se enfrenta peligros que a veces llegan a la muerte, pero aquí en nuestro país se debe tener en cuenta que algo prácticamente cultural. Desde el bedel de un Ministerio al llevarse un frasquito de desinfectante o un lápiz para su hijito que está en la escuela hasta el Ministro o Jefe de una Dependencia pública que roba millones de dólares americanos, son iguales de ladrones, porque de poder robar más se robaría más todavía. Entonces la campaña o la misión anticorrupción son de personas nobles con suficiente nivel espiritual para no caer bajo la influencia del dinero o bajo las garras de los corruptos despiadados que no titubean para sacarlos del juego mediante intrigas, confabulaciones grotescas para señalarlos como narcotraficantes, asesinos, violadores, terroristas ahora de moda o bajo cualquier epíteto difamante de los que son usados a diario en los medios de comunicación masivos.
Antes de emprender la campaña anticorrupción es necesario meditar sobre la honestidad que pregonan las personas que jamás han tenido bajo su responsabilidad ninguna administración de dinero público, que cuando la logran tener rápidamente cambian de carro, casa y mente, donde ya no le importan las virtudes ciudadanas ni la tontería de la espiritualidad la cual se niegan a conocer, salvo estén a punto de morir después de una agonía prolongada. Al llegar a cualquier dependencia pública con la disposición de poner orden y minimizar la corrupción, es necesario saber que será una batalla colectiva porque muy a nuestro pesar se ha convertido en algo cultural que involucra a todos los que permiten, han permitido o se lucran con los bienes o recursos públicos y es justo recordar a Guaicaipuro Lameda en PDVSA quien no encontró nada que corregir ni que cambiar convirtiéndose en otro de los ricos nuevos. Entonces no es una campaña de unas individualidades sino de un trabajo en equipo que incluya desde Jueces hasta aseadores o jardineros, de no ser así solamente un escuadrón de la muerte ha sido efectivo a través de la historia como individualidad, para aunque sea con el temor a la muerte se imponga el sosiego ante tanto descalabro administrativo, ocultos o disfrazados por un finiquito fiscal que no refleja sino la consistencia entre las partidas presupuestarias y las facturas presentadas.En nuestro país así como en la mayoría de países latinos la corrupción sistemática tiene varias décadas, en las que se ha conformado una relación de personas que si en sus comienzos en la administración pública aprendieron de otros a ser condescendientes porque le repitieron hasta el cansancio en su trabajo, en su casa y sus más íntimos amigos las consignas predilectas y globalizadas de la corrupción: “un solo árbol no hace montaña”, “hay que bailar al son que le toquen”, “si no lo haces tu lo hace otro”, “tu no vas a cambiar al mundo”, “¿Cuánto hay para eso?”, “no hay que chocar contra la pared”, “hay que pensar en los hijos y en la familia” y en fin toda esa sarta de eslogan dirigidos a minar el espíritu y a solidificar el reinado de la manipulación material. Después del paso de los años esos personajes deben los suficientes favores y están envueltos en una constante intriga de influencias y manipulación que aunque vociferen honestidad en realidad son expertos en la aniquilación del espíritu justiciero de los nuevos funcionarios o de quien ose atentar contra su estilo de vida.
La corrupción es la madre de la miseria que solamente contempla la especulación y la acumulación de riquezas; también es la madre de la pobreza con el desvío de los fondos para lograr la educación de los ciudadanos y el desarrollo espiritual y tecnológico; es la madre de la delincuencia porque aplica cualquier mecanismo para salir impune; es la base de la penetración extranjera porque gracias a ella se venden desde información hasta las riquezas de una nación o otra nación o ente extranjero y es el germen para esclavizar porque una vez que se es corrupto solo se encuentra la falsa tranquilidad momentánea cuando se aprecian otros corruptos, ya formados o en desarrollo. La corrupción entonces es peor para cualquier gobierno que los propios enemigos y como ejemplo está la inmortal República Bolivariana de Venezuela que si se hubiesen enfrentado, enjuiciado y encarcelado a los corruptos no se hubiese presentado tanta intranquilidad, desasosiego ni muertes de unos contra otros. La tarea es de titanes humanos, plenos de serenidad y espiritualidad, trabajando en conjunto. ¡Hagámoslo de inmediato por favor!.


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