¿Por qué les damos argumentos a sus descendientes?

Colón… Quinientos años jodiendo


¡Ay, Colón!... ¡Cristóbal de mi alma!... Que el bronce malogrado de tu alma, arrastrado a placer por las hordas, se podría convertir en la nueva consigna necesaria para despertar la impureza irracional de los puros de sangre y piel, que hoy se sienten humillados por la modorra… ¡No me jodan!...

Vamos a quedar claros: No estoy de acuerdo con el acto pendejo ese de tumbar una estatua para vengar quinientos años de conquista que representaron la hegemonía del blanco sobre el negro y el indio y que originaron lo que ha llamado el Comandante – y estoy totalmente de acuerdo – la Raza Perfecta. Pienso que hay actos simbólicos más representativos para mostrarle respeto a nuestros indígenas sin la necesidad de acudir a actos de este tipo que solo dan pie a nuevas mariqueras comunicacionales que despierten a ese monstruo dormido en las urbanizaciones del este.

Además, el respeto a nuestras comunidades indígenas, a su cultura, a sus derechos históricos, van a la par con el histórico atropello a la raza afroamericana que, de igual manera, se concatena con el atropello histórico de las clases populares… y allí no se salvan indios, negros, blancos, mestizos, zambos o mulatos… En fin, Colón tiene años enterrado y tumbar su estatua no resuelve 500 putos años de transculturización que, a fin de cuentas, fue más agresiva durante 40 años desde el vecino del norte que desde la mismísima España… Tengo derecho a preguntarme: ¿Qué coño tiene que ver los pelos del culo con las pestañas? ¿Quién puede hoy – perdonen la insistencia – hablar de purezas raciales, incluso la india, la blanca y la negra? ¿Había necesidad de ir a tumbar la estatua de un guevón que está siendo arropado por la historia de este proceso revolucionario? ¿Acaso mi amigo Ramón, que es moreno con rasgos Ashanti y mi camarada Guerrero que muestra rasgos Timoto-Cuicas, van a dejar de hablarme el día 12 de octubre porque este servidor es una mezcla extraña de canaria con gallego y bañado en el Orinoco?... ¿Por qué siempre tenemos que caer en la trampita mediática?...

Allí está el Matacuras, sin poder ocultar la satisfacción, pasando una y otra vez las imágenes de cuatro idiotas arrancando y cargando una estatua que ni siquiera se parece al tal Cristóbal Colón… ¿Esa vaina – de ser cierto que algún bolivariano tiene algo que ver en esa estupidez – le da más respeto a nuestros indios Kariñas, Motilones o Wuayús? ¿Cuántas veces no hemos visto al Matacuras o a estos mercenarios de la comunicación burlarse de los indios y utilizarlos para joder al gobierno? ¿Hicimos algo por preservar a los legítimos propietarios de esta tierra y reclamarle a los medios que no siguieran utilizando a las etnias indígenas para desestabilizar el gobierno?...

Decía Marx que hay una contradicción principal que nunca debemos olvidar: LA LUCHA DE CLASES. Sin embargo, insistimos en obviar lo elemental y le damos preponderancia a las contradicciones menores. Para mi es más importante saber si tengo que preservar a nuestros indígenas de las penetraciones culturales exteriores y de aquellos que los utilizan para llenarse los bolsillos a nombre de organizaciones que les importa un coño si se mueren de hambre o si les inoculamos las enfermedades comunes de la urbe. Para mi es más importante resguardar a mi pueblo ENTERO de los embates de la manipulación, de un mercenario como el Matacuras y de sus amos, los dueños de los medios de comunicación. Para mi es más importante rescatar a la gente que está en esos cerros pelando bola… y la peladera de bola no respeta si eres blanco, negro, indio, mestizo, zambo o mulato… ¿Qué coño me importa la estatua de Cristóbal Colón si es más necesario consolidar las misiones para que mi hermoso y grande pueblo crezca espiritual, social y económicamente?

Ahora van a salir cuatro blanquitos por Globovisión, Venevisión, Radio Caracas Televisión y Televén (incluidos negritos e indiecitos que defienden a los blanquitos), haciendo análisis antropológicos, astrológicos, sociológicos, sexológicos, matemáticos, físicos, forenses, geográficos, climáticos y escatológicos que siempre resultarán en una acusación – sine qua nom – en contra de Hugo Rafael Chávez Frías…

No me extrañaría que terminaran hablando de la culpabilidad de Hugo, el zambo, en la rara pigmentación que ha ocasionado su discurso en la pobre y desamparada clase media que no deja de joder la paciencia con las cacerolas… ¿Por qué no le dedican más tiempo al Kama Sutra y terminan aceptando que VENEZUELA CAMBIÓ PARA SIEMPRE?

¡Ay Colón!, ¡Cristóbal de mi alma!... Mira tú, seguir jodiendo después de quinientos seis años…


mario@aporrea.org
msilvaga@yahoo.com




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Mario Silva García

Comunicador social. Ex-miembro y caricaturista de Aporrea.org. Revolucionó el periodismo de opinión y denuncia contra la derecha con la publicación de su columna "La Hojilla" en Aporrea a partir de 2004, para luego llevarla a mayores audiencias y con nuevo empuje, a través de VTV con "La Hojilla en TV".

 mariosilvagarcia1959@gmail.com      @LaHojillaenTV

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