El trasfondo del match Chávez-Leonel

El Gobierno de Venezuela decidió no firmar el contrato de compra del 49% de las acciones de la Refinería Dominicana de Petróleo. Su Ministro de Hidrocarburos, Rafael Ramírez, declaró hace unas cuantas semanas que ya Venezuela no estaba interesada en ese acuerdo, a través del cual adquiriría las acciones que durante largas décadas controló la Shell Company.

El presidente Chávez declaró en un tono suave que la ayuda en combustibles dirigida a Haití a través de Republica Dominicana debía “llegar a su destino”. Algún manejo extraño estaba en marcha que lo obligó a hacer esa cuidadosa advertencia.

Pocos días después, los países del Alba declararon que su ayuda a Haití sería enviada directamente sin pasar por territorio dominicano. Algo en el mismo sentido.

Ahora, recientemente, Chávez decidió no recibir a Leonel Fernández cuando avanzaba hacia Caracas, después de intercambiar con Álvaro Uribe en misión “mediadora” decretada por la Cumbre de Río en procura de superar el profundo distanciamiento y la ríspida relación entre los presidentes de Colombia y Venezuela. Inmediatamente después, decidió no enviar a Santo Domingo al Canciller Maduro que supuestamente –así lo anunció el gobierno dominicano- debía verse con el presidente Fernández cara a su gestión de “mediación”.

* Chávez no estaba en eso.



En realidad, Chávez en principio había aceptado el intercambio con Uribe a regañadientes y en el contexto de una correlación desfavorable de fuerza en la que hasta el camarada Raúl Castro, en aras de una unidad que no acabo de entender y que muchos/as por igual no comprenden, lo invitaba a ceder. Esa fue una situación de hecho creada en la Cumbre de Río después de la trampa tendida por Uribe y del clima político conformado para forzar al presidente venezolano a una reconciliación con un mandatario agresor y entregado a las narco-mafias colombianas, a la oligarquía voraz de ese país y a la política de guerra de EEUU.

Uribe asistió a ese evento en calculada actitud provocadora, agresiva, perturbadora…procurando precisamente, con la ayuda de otros, doblarle el brazo a Chávez que había reaccionado con energía frente al acuerdo del gobierno corrupto y terrorista colombiano con la administración Obama destinado a instalar siete bases militares estadounidenses en ese país. Reaccionó además como era debido frente a los reiterados planes de asesinato en su contra y al programa de formación de una variante de “contra- revolución armada” (a lo Nicaragua) a través una intensa penetración paramilitar ejecutada por el gobierno y el ejército de colombianos en estrecha alianza con el Pentágono, la CIA y el MOSSAD israelí.

* A Leonel finalmente “se le salió el cobre”.



Leonel Fernández, respondiendo al interés de los EEUU, se prestó a viabilizar esa maniobra de reconciliación forzada. Ya antes -contrariando su falsa pose antigolpista, respondiendo a esos mismos intereses y acicateado por su desbocada vocación de “figureo” internacional en post de erigirse en “gran mediador”- se empeñó en abrirle cauce al reconocimiento internacional de la continuidad golpista hondureña representada por el gobierno de Lobo, surgido de un fraude electoral, con una votación inferior al 16 por ciento del padrón y producto del clima de represión imperante en ese país.

Estos acontecimientos, además otros mas o menos graves, a mi entender han afectado la paciencia y mellado la complacencia y cooperación de quienes pensaron que el gobernante dominicano -si bien no era un hombre de izquierda, mucho menos un revolucionario consecuente- podría ser un aliado o amigo de las causas democráticas con cierta coherencia y valía moral.

En Leonel Fernández se habían depositado ciertas esperanzas de que pudiera jugar, por lo menos en política exterior (del aeropuerto hacia fuera), un rol medianamente progresista y limitadamente independiente.

Esa falsa percepción –y ciertas prudencias diplomáticas- podrían explicar que el gobierno bolivariano de Venezuela haya dejado pasar sin muchos reparos los cuestionables manejos del gobierno dominicano respecto a las potenciales ventajas de PETRO-CARIBE hacia nuestro país, porque lo cierto es que de ese acuerdo generoso no se ha beneficiado el pueblo dominicano, que sigue recibiendo la energía eléctrica mas cara del mundo, agobiantes apagones y combustibles a precios elevadísimos.

Ese objetable manejo de la política energética encarece todos los artículos de consumo básico y los servicios públicos; mientras el régimen peledeista, caracterizado por sus políticas neoliberales y altos niveles de corrupción, recibe en impuestos más del 40 por ciento de las ventas de los derivados del petróleo y las grandes empresas privadas extorsionan a consumidores y usuarios.

Ciertamente ha resultado muy difícil dar a conocer la verdad. Se ha necesitado de un intenso y prolongado proceso de denuncias y de hechos que han permitido apreciar su certeza, para que en el exterior se capte la esencia neoliberal y corrupta del Gobierno de Leonel Fernández.

Esta dificultad tiene su razón en la gran capacidad de simulación y habilidad de del presidente Fernández para convertir sus maniobras en recursos mediáticos impactantes, desplegando y reciclando constantemente sus dotes de comunicador y simulador experimentado.

Muchos esfuerzos hemos hechos quienes desde el escenario nacional pudimos captar a tiempo sus hipocresías, para que se entienda esta realidad y se haga conciencia –mas allá la gravitación de los obligados condicionantes diplomáticos inter-estatales e inter-gubernamentales- respecto a las características esenciales de su régimen y su individualidad.

Incluso recientemente me vi obligado -a propósito del plan colombo-estadounidense para asesinarme- a dirigirme en los siguientes términos a los presidentes revolucionarios y progresistas del continente, incluidos el comandante Chávez y el general Raúl Castro:

“En la República Dominicana puede hablarse con propiedad de la “Misión Montoya”, ejecutada desde una plataforma diplomática que facilita una intensa penetración del régimen narco-para-terrorista colombiano en nuestro país, al tiempo de garantizarles impunidad a sus principales promotores y beneficiarios.”

“En mi caso, apreciados/as presidentes/as, el Doctor Leonel Fernández ha actuado con una enorme sinuosidad y evidente hipocresía: mientras por un lado expresa preocupación por mi vida y ofrece garantías, por el otro le abre campo en todos los planos y escenarios a quienes se han propuesto atentar contra mi integridad física y mis derechos aquí y en el exterior.”

“Pero si solo se tratara de mi caso la cuestión no fuera tan grave.”

“Leonel Fernández está procediendo de la peor manera respecto a la salud moral de nuestro país, a su autodeterminación y a su destino como Nación.”

“Su dualidad es sistemática: finge una postura progresista en los escenarios internacionales y se muestra receptivo frente a las corrientes que representan cambios hacia la democracia, la soberanía y la justicia social en nuestro continente, mientras afianza soterradamente su alianza esencial con el régimen de Álvaro Uribe Vélez, con el Estado colombiano y el imperialismo estadounidense; y mientras, además, facilita en el escenario dominicano las políticas neoliberales y procesos de corrupción estatal-gubernamental, incluida la amalgama de las instituciones del país con la narco-economía colombiana y local.”

“La situación en esta última vertiente de la corrupción es sumamente grave, dado que el presidente Fernández protegió y protege a jefes militares y funcionarios civiles vinculados al capo Ernesto Quirino, extraditado a EEUU y vinculado al cártel Valle del Norte de Colombia, como le garantiza impunidad al contralmirante Ventura Bayonet, actual sub-secretario de las Fuerzas Armadas, y a otros altos oficiales y colocadores civiles que desde su entorno practican, en estrecha relación con las mafias colombianas, el negocio de las drogas. Nunca como ahora ha sido tan profunda la contaminación y articulación del gobierno central, los cuerpos castrenses, el Congreso Nacional, las cúpulas de los partidos del sistema y de los cuerpos castrenses con la corrupción de todo tipo y especialmente con las elites nacionales e internacionales de las drogas.”

“Leonel Fernández tiene además altísima calificaciones en cuanto a privatización del patrimonio público y natural del país, intervenciones del FMI y el BM, aprobación TLCs y corrupción pública y privada. Y ahora se le agrega el padrinazgo - junto a lo peor de la llamada “clase política”, la oligarquía y la cúpula de la iglesia católica- de la constitución más conservadora, profundamente neoliberal, de la historia republicana, y la abierta y escandalosa protección al magnate venezolano Gustavo Cisneros y a otros grupos empresariales inescrupulosos, en sus propósitos de apropiarse de gran parte de las riquezas naturales del Este del país con graves consecuencias ecológicas y medio-ambientales.”

“No es difícil demostrar que estamos frente a uno de los presidentes más corruptos y corruptores de la historia republicana de nuestro país.”

“Pero todo esto carece de proyección internacional, se desconoce en el exterior debido a la naturaleza del poder mediático dominante a escala mundial y a la capacidad de simulación y desdoblamiento del mandatario dominicano.”(Narciso Isa Conde.-Carta a los presidente revolucionarios y progresistas, 2 de octubre 2009).

Después de estos señalamientos, los escándalos de narco-corrupción que apuntan en dirección a las complicidades de las altas jerarquías civiles y militares de su gobierno, se han sucedido uno tras otros, obligando a Leonel a sacrificar algunos de sus alfiles como el propio Ventura Bayonet y comprometiendo en mayor grado a una parte de sus mas íntimos colaboradores, incluido el actual jefe de la Policía, general Guzmán Fermín, y a otros generales y ministros de gobierno todavía protegidos.

* Agotamiento de la simulación.



Recién empiezan a agotársele al señor Leonel Fernández sus capacidades de simulación y los ambientes propicios para darle curso al engaño tanto en el exterior del país como respecto a los sectores nacionales más ingenuos. Y esta realidad está en el trasfondo de este “match” con el comandante Chávez; aunque por razones obvias esa situación no se airee en la superficie, aunque se proyecten las cosas con menos gravedad de lo real y se tienda a superar o atenuar temporalmente el impasse. Algo que no debe extrañar: así aconteció con Uribe –caso mucho más grave- en el pasado, pleito y arreglo para volver a pelear. ¡Cosas de la diplomacia!

En el caso de Leonel, los hechos mencionados, el impacto internacional de su asociación con un grupo empresarial mafioso que pretendía apropiarse del tesoro natural de los Haitises, los nuevos escándalos que develan sus complicidades con la narco-corrupción (así como la conversión del Estado dominicano en un narco-Estado), su alianza con el magnate golpista venezolano Gustavo Cisneros (recientemente nacionalizado dominicano), la autorización de los planes de saqueo y depredación de la minera BarricK Gold…han estropeado su maquillaje, su máscara, exhibida exitosamente en el escenario internacional.

La digna reacción-presión del presidente Chávez -independientemente de los acontecimientos diplomáticos que puedan sucederle para reordenar las relaciones bilaterales dominico-venezolana benignamente calificadas de “excelentes”- a mi entender ha contribuido significativamente a poner a Leonel en su lugar y a marcarlo -todavía suavemente- como lo que realmente es: un farsante subordinado al farsante mayor, Mr. Barack Obama.

Ella tiene además un valor agregado de mayor calidad: la frustración del plan destinado a salvar a Uribe de su decadencia y a auspiciar en estas circunstancias la indebida reconciliación con el régimen narco-para-militar terrorista colombiano. Chávez ha declarado –no con estas palabras- que con Uribe, que por demás está forzado a retirarse de la presidencia en breve, nada; y que después, habrá que valorar la voluntad y los lineamientos del nuevo gobierno que resulte de los comicios de mayo próximo.

Insisto en que el ataque al contraataque imperialista debe incluir el aislamiento y el cerco político a esos regímenes, el reconocimiento de las respectivas resistencias insurgente o no insurgente de esos países como “fuerzas beligerantes” y la derrota definitiva tanto del estado terrorista colombiano como del hondureño, que junto al problema de las bases militares en ambos países y la ocupación militar de Haití, conforman un triángulo realmente nefasto.

Leonel jamás transitará por esas rutas de decoro y liberación. Nunca habrá de ir más allá de algunas poses hipócritas, cada vez menos eficaces para fines de engaño.

Chávez si puede y debe hacerlo, como todas las fuerzas revolucionarias, anti-imperialistas y progresistas de la región.


narcisoisaconde@gmail.com


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Narciso Isa Conde


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