Brigadas internacionalistas ante la amenaza a Venezuela

Si se animarán o no, es difícil predecirlo. En todo caso, el clima está creado para lanzar en las próximas horas un golpe de Estado en Venezuela. Urge movilizar brigadas internacionalistas para evitar la agresión de Washington.

Esta vez fue la OEA el centro de la operación calumniosa enderezada con precisión a justificar acciones violentas contra el gobierno de Nicolás Maduro. El centro de operaciones se desplazó de la prensa conservadora del hemisferio al redivivo Consejo de Indias. Diarios, radios y canales de televisión actuaron en esta oportunidad como segunda línea de ataque.

Fue de tal contundencia la respuesta del gobierno venezolano, la Fuerza Armada (¡y ahora la burguesía parece haber tomado nota de la existencia de las milicias populares como quinto componente de esa poderosa muralla en defensa de la Revolución!), que parece más probable que los hombres de gris del Departamento de Estado indiquen a su jefe, quien a su vez ordenará al presidente estadounidense y de paso anoticiará al Malinche uruguayo encaramado en la OEA, la inconveniencia de activar los grupos paramilitares sembrados en territorio venezolano.

No obstante, es de tal magnitud el disloque del poder establecido en Washington, que nadie podría esbozar con base sólida un pronóstico inmediato. La irracionalidad general del sistema es un punto de partida. No obstante, por regla general se podía confiar hasta cierto límite en la racionalidad puntual de los estrategas burgueses. Hoy, eso es imposible. Éste es un dato relevante de la coyuntura mundial.

Por eso, cabe caracterizar como lúcida y valiente la conducta de Nicolás Maduro y el conjunto de cuadros civiles y militares que ante la coyuntura se ha abroquelado -acaso más que nunca- en torno a él, como símbolo de la continuidad institucional y pacífica (en términos relativos) de la Revolución Bolivariana.

Vergüenza

Un sentimiento de vergüenza domina a cualquier revolucionario/a argentino ante el papel de su país en esta coyuntura de extrema gravedad para la región. No porque se pudiera esperar algo diferente de gobernantes encabezando la operación de la OEA y opositores burgueses -e incluso híper izquierdistas- callados como momias ante el despliegue contrarrevolucionario contra Venezuela. No. La verdadera causa de vergüenza es que la inconmensurable masa de activistas y cuadros con conciencia antimperialista no logre tomar cuerpo y aparecer como actor protagónico en el escenario continental.

Desde nuestro lugar, culpar a Mauricio Macri o a la oposición de su majestad por el papel de Argentina en el cuadro continental es pura charlatanería. Cobardía encubierta con palabras.

Macri, su cohorte de burgueses y el neoreformismo que lo secunda, hacen lo que hacen porque pueden. Y pueden por la omisión de quienes nos identificamos con la unión latinoamericana, con la lucha antimperialista y anticapitalista.

Mientras se redactan estas líneas Cambiemos pretende llamar a una sesión de la Cámara de Diputados para cargar también desde allí tras la perspectiva de atacar a Venezuela. Probablemente fracasarán. En tal caso, habrá una prueba más de la fuerza latente bajo la superficie infecta de la política burguesa.

Contamos con enorme fuerza objetiva para imponer una política internacional diferente. Pero carecemos de la capacidad subjetiva para hacerlo. Y esa carencia deviene de flaquezas teóricas y desvíos en la práctica demasiado obvios, demasiado repetidos a lo largo de medio siglo como para no asumirlos ya, sin demora ni rodeos.

A la acción

Un primer paso para salir de esta encerrona es asumir la necesidad de salir en todos los terrenos a la defensa de La Verdad de Venezuela.

Desde la prensa burguesa se miente hasta lo insoportable respecto de la realidad del país de Hugo Chávez. Se miente sobre la situación sin duda grave a la que ha llevado la guerra económica y la caída del precio del petróleo. Todo se carga a errores de la conducción económica del país hermano. Nadie con formación teórica revolucionaria podría negar errores –incluso graves- en esa área. Nadie con un mínimo de sinceridad y conocimiento podría desconocer que esos errores ocurrieron en el marco de un esfuerzo sin parangón por paliar los efectos devastadores del sistema capitalista que empobreció y marginalizó a la mayoría de la población.

Los críticos burgueses parecen desentenderse del hecho de que con políticas conceptualmente opuestas –es decir, a favor del capitalismo- en Argentina tenemos desde hace dos décadas un tercio de la población bajo la línea de pobreza. Para no hablar de la catástrofe social en Brasil, México…

Muy lejos de eso está Venezuela. Y las dificultades inmensas, las penurias económicas extremadamente riesgosas que afronta, devienen de las contradicciones propias de una transición al socialismo en un mundo dominado por el mercado capitalista y con larga hegemonía del pensamiento conservador y reformista.

No es difícil crear de a por miles brigadas internacionalistas para salir a decirle a Argentina la Verdad de Venezuela. Hay información suficiente para contrarrestar la catarata de mentiras y calumnias de la burguesía. Es simple comparar las limitaciones económicas de Venezuela con el cataclismo social en curso en Argentina, Brasil, Colombia, Chile y Venezuela, Uruguay, Perú, Paraguay, aunados ahora para condenar a la Revolución Bolivariana. Tampoco Estados Unidos resiste una comparación en la dinámica de caída del nivel de vida de las masas.

Organizarse para difundir la verdad es un compromiso urgente que nadie debería eludir.



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Luis Bilbao

Escritor. Director de la revista América XXI

 luisbilbao@fibertel.com.ar      @BilbaoL

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