Contra las guerras y el imperialismo

El año 2014 ha marcado el centenario de la I Guerra Mundial y el 75º
aniversario de la II Guerra Mundial. De las dos grandes guerras
imperialistas del siglo XX resultó en el asesinato masivo de no menos
de 80 millones de personas, entre soldados y civiles.

Es a partir de este triste recuerdo que el luchador pacifista
estadounidense Wayne Nealis formula la propuesta de construir un
fuerte movimiento por la paz inspirado en los principios de la “Liga
anti-imperialista de Estados Unidos” fundada en 1898 y el trabajo de
muchas organizaciones de luchadores contra las guerras en todo el
mundo que condujeron a la creación en 1945 de Consejo Mundial por la
Paz del que Estados Unidos es, aún hoy, activo afiliado.

Si bien no puede decirse que estos movimientos hayan tenido éxito
deteniendo la guerra y la irracional agresión estadounidense, Nealis
concibe que los luchadores actuales por la paz pueden aprender mucho
de las experiencias de aquellos precursores.

Pero será preciso –dice– cambiar el pensamiento y la actitud de la
gente acerca de la naturaleza de la política exterior de su país,
orientada a las ganancias, los mercados y los recursos naturales. Sin
entender el carácter imperialista de tal política se acepta la guerra
como un mal inevitable, un fracaso de la moral humana o una escoria
del cinismo.

Quienes activamente se han organizado para oponerse a las guerras, lo
han venido haciendo una y otra vez pero, cuando cesan las
hostilidades, los bombardeos o la escalada de sanciones, las acciones
se desvanecen y nadie se interesa por conocer las causas de tales
conflictos geopolíticos sistémicos.

“Comprensiblemente, muchas personas son manipuladas por la propaganda
de guerra que coloca la agresión propia al amparo de razones nobles-
como la lucha por la libertad y la democracia - y difunde mensajes que
infunden miedo al adversario, frecuentes en tiempos de guerra fría y
reciclados en la guerra contra el terrorismo. Este enmascaramiento de
las verdaderas intenciones es otra razón por la que es necesario un
enfoque antiimperialista que revele los motivos subyacentes tras la
política exterior de Estados Unidos”.

Es opinión de Nealis que una nueva organización o coalición política
que se funde para la promoción de la paz debe considerar incorporar
el término "anti-imperialista" en su apelativo. “El nombre de la Liga
anti-imperialista no dejó al público duda alguna acerca de la misión
de la entidad o quienes serían sus adversarios”.

Esta elección delinearía la misión de la organización o coalición de
modo que otras entidades de lucha por la paz que no están de acuerdo
con la estrategia de lucha contra el imperialismo no se incluyan en
ella. “Esto no debe malinterpretarse como crítica a los grupos de paz
existentes”, solo subraya que el reto recaerá sobre quienes optan por
el enfoque antiimperialista y están prestos a demostrar la efectividad
de ese rumbo.

Otro propósito que lleva a Nealis a abogar por un movimiento
explícitamente antiimperialista es el de crear un espacio político
para la paz abierto a personas de mente liberal y políticos,
organizaciones y sindicatos progresistas audazmente dispuestos a
desafiar las estructuras y las amenazas imperialistas.

Varias encuestas de opinión pública indican que en los últimos dos
años tiene lugar un cambio significativo en el pensamiento de los
estadounidenses, lo que abre posibilidades para la construcción de un
movimiento por la paz basado en principios antiimperialistas. Es un
hecho notable teniendo en cuenta que los ataques terroristas del 9-11
sirvieron para concertar apoyo mayoritario del pueblo a los objetivos
militares y la política exterior imperialista de Washington.

“Pero, transcurridos unos pocos años, los estadounidenses se han
vuelto escépticos y cansados de la guerra y las agresiones”.
El pueblo estadounidense fue capaz de detener el plan de ataque a
Siria en el verano de 2013 mediante un rechazo masivo que fue el más
fuerte indicador de un cambio en la opinión pública que indica que es
posible cultivar y organizar el movimiento por la paz de que habla
Nealis.

Una segunda indicación de que los estadounidenses están comenzando a
ser más escépticos sobre la política exterior fue su respuesta a las
denuncias de Edward Snowden quien hizo públicos documentos secretos de
inteligencia, denunció “una política exterior de mentiras” y, pese al
intento oficial de demonizarlo y considerarlo un traidor, según
encuestas, el pueblo valoró su acción de heroica.

La contradicción entre los objetivos imperialistas y un público
escéptico seguirá creando oportunidades a un movimiento por la paz
estadounidense con un programa de lucha antiimperialista que cierre
filas con los movimientos nacionalistas de todo el mundo que exigen de
Estados Unidos el cese de su intervención en los asuntos internos de
otras naciones, la clausura de las bases militares en el extranjero y
que deje su pretensión de actuar como el policía global.


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Manuel Yepe

Abogado, economista y politólogo. Profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de La Habana, Cuba.

 manuelyepe@gmail.com

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