Palo de ciego

Leí con asombro el siguiente título de una noticia: “Informe: Iowa otorga permiso de porte de armas a ciegos“1. Lo tuve que leer dos veces, la primera asociación libre que me pasó por la cabeza fué una imágen de aquellas películas del cine mudo en que alguien, con los ojos vendados intenta repartir bastonazos en un local cerrado. Pero esto es en serio, no hay ningun truco cinematográfico, la realidad hace tiempo que superó a la ficción, y la verdad es que no es ningun chiste, ni una anécdota curiosa sucedida en un paraje de los Estados Unidos llamado Iowa.

Es una metáfora donde se plasma toda la irracionalidad en que ha caído el Imperio. Un Imperio ciego que reparte garrotazos en el aire y que tanto mas se enfurece, cuanto menos acierta. Remite esta noticia a la actual obcecación por atacar a Siria, a su furia despiadada contra los pueblos inermes de Afganistan, de Irak o de Libia. Cuando todavía veía un poco un 11 de Septiembre, como hoy, pero de 1973, creyó haber asesinado a un hombre, pero este se le escapó convertido en fantasma, ubicuo. Su voz retumba una y otra vez, en las “anchas alamedas“ de la Historia y enloquece hoy a este pobre ciego que en su miopia crónica no alcanzó a comprender que la Historia no se detiene por que lo decrete cualquier burócrata al servicio del Departamento de Estado. Como todo ciego, solo se detiene en su furia impotente cuando alguen le alza la voz, pongamos por caso Rusia. Entonces se para, tantea, duda, porque en el fondo es cobarde, infinitamente cobarde. Se sabe solo, desamparado y en tinieblas, temido por su torpeza, pero no amado, ni respetado.

Eso nunca lo fué, ni en sus mejores momentos, cuando Teodoro Roosvelt le regaló el Gran Garrote (Big Stik), cuando era un muchachote bobo y pecoso, que sentía una enorme repulsión por los negros, que se vestía de fantasma trasnochado para lincharlos a la orilla del Missisipi... ¡Ay que tiempos aquellos!... Si al menos se atreviera a hacer lo mismo con el actual inquilino de la Casa Blanca... Pero que va, el Tio Sam, está viejo, ciego y cansado, aunque –no nos confundamos- todavía conserva el Big Stik en la mano, aún no ha llegado el tiempo, aún no es prudente, que nos acerquemos a ofrecerle una silla de ruedas y un cupo en el geriátrico de la Historia.

1 Este es el título de una nota publicada en http://es-mg42.mail.yahoo.com/neo/launch (Consulta:11-09-2013)(Portal del Servicio diario de noticias presentado por Amy Goodman y Juan González)


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Pedro Calzada


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