Joseph Biden planificó el encuentro Santos - Capriles

Hay una conspiración internacional para provocar que Capriles salga del país aduciendo falta de garantías, se asile o refugie en EEUU, Colombia o México, para que Washington con ayuda de Bogotá proyecte en la frontera violencia para militar, incluso, escaramuzas militares con ello solicitar la intervención de EEUU; una vez depuesto o muerto Maduro, traer a Capriles a Miraflores.

El tema del reclamo de la oposición no se termina al interior de Venezuela, no es asunto que se circunscriba a la oposición y al gobierno de Nicolás Maduro, es un asunto mucho más amplio, extenso y complejo que involucra no solo a EEUU sino a la Alianza del Pacifico en donde México y Colombia llevan el peso político de la desestabilización a las revoluciones en Sudamérica.

Hace unos días el vicepresidente de EEUU, Joseph Biden visita a Juan Manuel Santos, le entrega 320 millones de dólares para combatir al narcotráfico, ratifica a Colombia como su satélite y solicita que Capriles sea recibido personalmente por Santos y por el Congreso. Santos necesita del apoyo estadounidense para reelegirse, el acuerdo final de paz con las FARC requiere del visto bueno del Departamento de Justicia por cuanto la guerrilla está calificada como grupo terrorista, Juan Manuel Santos no pudo negarse recibir a Capriles, “no dejen a Venezuela sola” resume lo que Washington planifico con la oposición venezolana.

Capriles maneja una agenda dibujada en EEUU, lo manifestado en el Congreso colombiano, fraude electoral, compra de los medios de comunicación por parte del gobierno, tema clave para la democracia según el Departamento de Estado y la CIDH, cuenta con el apoyo de la SIP y de la Asociación Internacional de Radiodifusión (AIR) acompañadas de otras denuncias sobre lo que según Capriles está ocurriendo en Venezuela con los derechos humanos, abren las puertas a la oposición para que visiten México, Perú, Chile y Brasil, si estos gobiernos lo reciben especialmente Brasil, entonces la conspiración tomara otras características para derrocar a Maduro.

No se puede confiar en el gobierno colombiano, Santos se declaró enemigo acérrimo de la Venezuela revolucionaria cuando era ministro de defensa de Uribe, cuando llego a la presidencia en el 2010 busco conciliarse con Ecuador, por el juicio que un Juzgado de Sucumbíos le seguía a él y a dos generales por el bombardeo a Angostura, en donde murieron Raúl Reyes, varios ecuatorianos y mexicanos entre otros, para Santos y los generales la solicitud de captura internacional reposaba en las oficinas de Interpol.

Con Venezuela le interesaba reiniciar las relaciones por los acuerdos comerciales, la presión de los industriales era enorme y por la venta de combustible, alimento y otros productos subsidiados por el gobierno de Caracas, que sostienen la informalidad comercial a todo lo largo de la frontera entre Colombia y Venezuela por unos 3.000 millones de dólares cuyo porcentaje mayor se lo llevan los colombianos, estas las verdaderas razones para acercarse a los gobiernos de Correa y Chávez, con ello buscar protagonismo como líder regional que impulsa la paz en la región para una mejor convivencia.

Esta la estrategia de Santos, hasta que llegue la luz verde para reactivar el plan Colombia, mucho más sólido con el apoyo de Chile, México y Perú, que junto a Colombia forman la alianza del Pacifico.

No olvidemos que el gobierno de Piñeira negó la salida al mar a Bolivia, Evo se negó a seguir negociando con el gobierno de Santiago hasta que no se produzca la salida del actual presidente que es, a su vez, presidente pro tempore de la Alianza del Pacifico; Ollanta Humala no ha dado pasos firmes para una integración como gobierno socialista con el ALBA, esta agazapado sonriendo a todo el mundo pero firmemente comprometido con EEUU por el TLC, y México es un firme aliado de Obama, llamado a influir en la geopolítica regional como inversionista para contrarrestar la fuerza de Brasil y del MERCOSUR.

Con la formación de la Alianza del Pacifico, EEUU priorizo una agenda ideológica de derecha con Bogotá, Lima, Santiago y México DF, que terminara con la CAN y será un duro adversario para el Mercado Común del Sur, la Alianza del Pacifico comparte la apertura de nuevos mercados lo cual se ha traducido con los múltiples acuerdos firmados con EEUU, entre ellos, con Canadá, Unión Europea, Japón y Centro América, buscan un nuevo y formidable mercado en la Cuenca del Pacifico.

Los cuatro países suman más de 210 millones de personas, un tercio de la población de América Latina pero abarca más del 50% del comercio en la región y con sus 3.1 billones son la octava economía del mundo, implica una visión común del libre mercado para una democracia cuyo líder es EEUU con todas la variables privada para sostener el neoliberalismo en esta parte del mundo.

La visita de Obama a Peña Nieto, no fue solo para felicitarlo por sus impresionantes cifras macroeconómicas de más de 1.000 millones de dólares diarios en exportaciones de productos no petroleros con un crecimiento entre el 3.5 y el 4% del PIB para este año y con proyección de llegar hasta un 7% en el futuro inmediato, una inflación controlada menor que el incremento del salario le permite fortalecer la capacidad adquisitiva y con un capital extranjero que llego por el orden de los 57.000 millones de dólares beneficia exclusivamente a la pujante clase media mexicana mientras la inseguridad se sostiene con los 1.000 muertos por mes y la pobreza sigue tal cual, Obama busca que México frene la hegemonía de Brasil en la región como insuperable socio comercial.

Toda inyección de dinero es política pura, Washington lo sabe y busca sacarle provecho para crear una nueva geopolítica en donde sus aliados retomen el protagonismo económico –político que está en manos de la izquierda en estos últimos 10 años. La desestabilización ha sustituido lo poco que quedaba del debate ideológico parecería ser la conclusión en un mundo en crisis económica, el cambio de economía política se impone y los países que toman al socialismo como meta son asolados por guerras sucias que luego se transforman en guerras civiles, otra de la variables que maneja la CIA para Venezuela.


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Raúl Crespo


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