Gobernación de Efectos Especiales

Mis gustos por las producciones cinematográficas son algo heterogéneos, de modo que disfruto películas del género como El Señor de los Anillos, al igual que un buen documental histórico o una película de acción bien ambientada. Por cierto, aprovecho la ocasión para recomendar a los amigos lectores la producción venezolana Miranda, actualmente en cartelera, una muestra de que si se hace buen cine en nuestro país, aunque ciertamente es mucho lo que queda por avanzar y crecer.

El tema de los efectos especiales siempre ha sido objeto de estudios y análisis, grandes inversiones y aplicaciones tecnológicas. Los que pasan del “medio cupón” en edad, recordarán aquellas naves de juguete echando humo que aparecen en blanco y negro en la serie de Flash Gordon, contrastando con las producciones de George Lucas y otros en la actualidad.

Pero no solo en el cine se aplican los llamados efectos especiales, que no tienen otra finalidad que hacernos creer como verídico acciones que sabemos no son reales. En la gobernación del Estado Nueva Esparta se ha montado un “equipo especial de efectos especiales”, que tiene como finalidad crear imágenes que hagan ver que la gestión de Morel Rodríguez está resolviendo los grandes problemas de la región. Somos bombardeados día a día por los medios de comunicación que muestran a un gobernador activo, multifacético, atento al acontecer no solo local sino internacional. Mientras nos ahogamos en basura, se anuncia la adquisición de una planta de procesamiento de desechos sólidos cuyo destino es ignorado por los habitantes de la región, pero que existe en los avisos publicitarios millonarios pagados con dinero de los contribuyentes. El tema de la inseguridad es digno de un oscar, ante la evidente escalada de la misma, aunada al despelote interno de INEPOL, el equipo de efectos especiales prepara con muchos aspavientos planes y soluciones, cero efecto y si mucha publicidad, mientras que ningún funcionario es capaz de aplicar planes de inteligencia y prevención, porque sabemos que no dan tanta vistosidad y son más costosos, aunque a mediano plazo sean los que rindan el efecto buscado. En el área de salud, el llamado “tren de la salud” es la propia reproducción del “pan y circo” para el pueblo, equivalente a la “bolsa de comida” para los necesitados, más cuestan las páginas completas de los periódicos que lo que realmente se invierte en infraestructura y fortalecimiento de la red primaria y secundaria, que es sostenida casi totalmente con la inversión de los entes nacionales.

El problema radica en que cuando vamos al cine, sabemos a lo que vamos, a distraernos un rato, y sabemos perfectamente que las escenas y los muertos son de mentira, al salir de la sala nos encontramos con la realidad de un gobierno regional que no es capaz de solucionar los problemas básicos de la isla, invirtiendo no donde más se necesite sino en donde queden mayores comisiones (asfalto, cemento y cabilla), pero eso sí con mucha publicidad, medios y mercenarios de la letra escrita que pretender dibujar la “Isla de la Fantasía”. Al igual que en el cine, la gente sabe distinguir los “efectos especiales” de los hechos, y en algún momento terminará la farsa. Por el bien de todos.

cogorno1@cantv.net


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Arnaldo Cogorno M.


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