Juan Guaidó con “Patente de Corso”

"Estamos enfrentando, compatriotas, al imperio más poderoso, al imperio más inmoral, al imperio más cínico, al imperio más asesino que haya existido en toda la historia de este planeta".

Hugo Rafael Chávez Frías

(Día de la Dignidad y la Rebelión Bolivariana, Caracas, 4 de febrero de 2006)

A medida que transcurre el tiempo vemos ante nuestras propias narices como un impostor, un títere del imperio norteamericano a control remoto, mete sus manos sucias en los bienes de nuestro país y junto a sus compinches, saquean no sólo lo que pertenece al Estado venezolano sino a todo el pueblo de la Patria de Bolívar.

En lo que parece un espectáculo - más allá del surrealismo - el cual supera todos los métodos utilizados por antiguos imperios en la historia de la humanidad, para saquear las riquezas de los países y naciones, reaparecen los nuevos corsarios y piratas.

Sin importar lo que ha costado a la humanidad a través de los siglos, establecer un orden mundial y una arquitectura legal para la paz de los pueblos del mundo, a través de instituciones y organismos internacionales como la ONU, Organización de las Naciones Unidas, se violan las Leyes de la manera más cínica y descarada.

Estamos ante la pérdida de nuestra capacidad de asombro y en el caso venezolano, somos víctimas del ataque más despiadado; no sólo de una guerra económica sino de la más absurda y sucia maniobra que país alguno, haya experimentado después de la segunda guerra mundial.

Si bien es cierto que la historia de atrocidades y aberraciones del imperio norteamericano contra los pueblos del mundo, en guerras contemporáneas, muestran un inventario de muerte y desolación; en la actualidad, en el caso venezolano, se ensayan los más siniestros métodos de saqueo y abuso contra las propiedades de un pueblo libre y soberano, como lo es la República Bolivariana de Venezuela.

Ya no bastan los discursos y las quejas ante los desmanes que proliferan bajo el amparo de leyes absurdas, hechas a imagen y semejanza de los ladrones de turno en la Casa Blanca; sino lo que es peor, la actuación de títeres y lacayos de nuestro propio país quienes venden su alma al diablo a cambio de un puñado de dólares.

Lo que ocurre con CITGO en los Estados Unidos es la muestra más descarada de un saqueo moderno a través de los procedimientos más detestables y ruines que país alguno haya utilizado contra otro; sólo por la osadía de gritar a los cuatro vientos su deseo de libertad y hacer una revolución a su imagen y semejanza, como lo es la Revolución Bolivariana.

Desde la Revolución Cubana nacida con Fidel y los barbudos en la Sierra Maestra e instaurada en 1959 en La Habana, hasta la llegada del Comandante Hugo Chávez al poder en Venezuela, diciembre de 1998, no había ocurrido otro hecho similar; sin dejar de mencionar desde luego, a la revolución Sandinista en Nicaragua y la de Farabundo Martí en El Salvador.

En el caso venezolano todo un nefasto espectáculo sirve de marco al escenario de diálogo que se realiza actualmente en Barbados, entre el Gobierno del Presidente Nicolás Maduro y los representantes de la oposición, hoy liderada por un impostor como Juan Guasón, descendiente de la mafia de Voluntad Popular, acusada de robo ante los auditorios del mundo por la Vicepresidenta de nuestro país Delcy Rodríguez.

La anterior apreciación se desprende de los últimos hechos a los cuales refiere - con su sesgo característico - la cadena norteamericana CNN quien afirmó que el hecho fue rechazado por la Cancillería del Gobierno venezolano y la Vicepresidenta Delcy Eloína Rodríguez Gómez.

En la información se destaca que "la oposición venezolana, que domina la junta directiva de CITGO, ha pedido a la corte de apelaciones que proteja a la compañía" propiedad del Estado Venezolano (pero el Estado virtual de Juan Guasón).

Esta medida desde luego está asociada a la actuación de una Corte de Apelaciones en los Estados Unidos, donde se decidió que una empresa minera canadiense, Crystallex Intenational, que perdió por decisión del Gobierno venezolano una concesión en la mina de oro "Las Cristinas", ahora pudiera quedarse con los activos de CITGO.

Toda esta maniobra a la cual se le han sumado la corte de cipayos liderados por Juan Guasón (José Ignacio Hernández, Carlos Vecchio y Ricardo Haussman) y miembros de la Asamblea Nacional venezolana, no es más que un adefesio a los cuales nos tiene acostumbrados el gobierno norteamericano, que es bendecido por los lobby, como práctica aberrante que caracteriza los procedimientos jurídicos y políticos, en el país actualmente gobernado por Donald Trump.

La apelación, a la cual se hace eco además de CNN la agencia Reuters, como parte de la estrategia comunicacional de la componenda, refiere que la empresa canadiense estaría reclamando al Estado venezolano (desconociendo un acuerdo anterior) la cantidad de 1.400 millones de dólares como valor de sus activos.

Paralelamente a toda esta artimaña, para robar los activos y bienes del pueblo venezolano representados en CITGO, se suma la actuación de una "mafia internacional" que como una contradicción, también es la misma que con sus representantes se sienta con el Gobierno venezolano en una mesa de diálogo en Oslo (Noruega) y en Barbados.

Si bien existen compromisos contraídos por el gobierno venezolano desde la época del Presidente Hugo Chávez en el año 2008, al rescindir un contrato con la empresa minera canadiense es ahora después de haber irrespetado los acuerdos, cuando resucitan los impostores (mafiosos que se juntan) para activar el caso y querer aprovechar la guerra económica para reclamar ahora pagos, bajo la mira puesta en los activos de CITGO.

El caso está siendo manejado, gracias a los lobby, en el estado de Filadelfia por un Tribunal de Distrito, pero en vista de las maniobras de los enemigos de la Revolución Bolivariana podría escalar otras instancias.

Estamos ante un Estado donde la manipulación y el saqueo, son el modus operandi y ha encontrado en Venezuela lacayos e impostores quienes se suman a dicho juego, como Juan Guasón, alías "Juanito Alimaña", ahora amparado en una "Patente de Corso".

Pensamos que a este impostor y autoproclamado podría cortársele las alas en lo inmediato. Para ello por decisión de la Asamblea Nacional Constituyente deberían adelantarse las elecciones de la AN e impedir así, que ante nuestros ojos, se sigan cometiendo saqueos y violaciones a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

La situación podría complicarse y pasar a ser un escenario habilitado en los próximos meses, como parte de la guerra no convencional o híbrida que adelanta el imperio norteamericano contra la República Bolivariana de Venezuela.

Nuestra Nación debe mantenerse firme en los principios de la Revolución Socialista y en el llamado del Comandante Hugo Chávez Frías a mantener la sentencia: "Unidad, lucha, batalla y victoria" ¡Venceremos!

¡Amanecerá y veremos!



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Marco Tulio Arellano

Jubilado en Pdvsa

 arellanomt@hotmail.com      @Homugria

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