La conspiración de los impíos

"La doctrina auténtica de Cristo, que es una doctrina liberadora, es una doctrina revolucionaria, por eso cada día somos más cristianos y estamos más con Cristo el Redentor de los pueblos"

Hugo Rafael Chávez Frías (Misión Madres del Barrio, Caracas, 30 de marzo de 2006)

Esta Semana Santa en Venezuela pasará a la historia como la semana de la mayor traición de los prelados de la CEV, al mandamiento de Jesús el de "amaos los unos a los otros como yo os he amado"; es decir, el primer mandamiento de los cristianos.

Ya son reiteradas las ocasiones en que los púrpura venezolanos, agrupados en esa cosa que muy bien ha calificado Diosdado Cabello como "partido político de la derecha", se han pronunciado contra el Gobierno Nacional y ahora, de manera más descarada a favor de la violencia y del terrorismo en la Patria de Bolívar.

Hemos dicho que en un país donde existe libertad de culto, libertad de expresión y de libre pensamiento, según lo consagra la Constitución de 1999, estos prelados dirigentes del mayor credo del país, la religión Católica, Apostólica y Romana, han perdido los papeles y se han lanzado como los escribas y fariseos contra el "régimen" de Nicolás Maduro.

Desde luego que su actitud no es nueva, pues ya quedó al descubierto cuando el fracasado golpe de Estado contra el Comandante Chávez, en abril del 2002, donde con el dictador Carmona, se les vio aplaudiendo y cantando loas en el Palacio de Miraflores.

Nunca se ha pretendido, ni mucho menos ha sido la intención del gobierno revolucionario, querer convertir a chavistas a la cofradía fascista de la CEV; solo se les ha exigido mantener el más mínimo respeto por las leyes de la República y el Estado de derecho.

Utilizar el púlpito para arengar a las masas y convertir las homilías en vulgares discursos políticos, no se le escuchó a la iglesia cubana ni a ninguna otra iglesia, en los momentos más difíciles de la vida política de otros países en el mundo.

El enfrentamiento abierto en el que ha caído la cúpula de la Iglesia Católica Venezolana (CEV) es tan descarado, que los mismos fieles han reaccionado; incluso muchos pertenecientes a las toldas políticas que estos "apostatas" dicen defender (PJ, VP, NT, AD, Copei, etc.).

Lo más explícito de esta conducta se pudo observar, el pasado miércoles santo, cuando en uno de los más tradicionales actos litúrgicos de la tradición religiosa caraqueña que se celebra en la Iglesia de la Parroquia Santa Teresa en Caracas, donde se venera el Nazareno de San Pablo, un prelado se fue de bruces con su discurso.

Allí, el cardenal en "desuso", monseñor Urosa Sabino, emprendió con su verbo encendido no a predicar el mensaje de Jesús, sino a vociferar el de Poncio Pilatos contra el actual Gobierno Revolucionario y sus políticas sociales, las cuales como muy bien sabemos, favorecen a los excluidos y a los pobres de nuestro país.

Acompañando la reacción violenta que para esta Semana Santa había planificado la oposición, a sabiendas de la CEV, esta no prohibió o exigió respeto para los actos religiosos, sino más bien de manera descarada se sumó con sus discursos a criticar al Gobierno y a apoyar los actos vandálicos de la oposición.

Para completar el cuadro, el recién designado cardenal (un aborto del Vaticano) el púrpura Baltazar Porras, quien había dejado el desgaste a Urosa Sabino, no aguantó dos pedidas y salió en abierta defensa de los terroristas tira piedra y bombas molotov, a quienes llamo sus "pacíficos muchachos" defensores de la democracia. ¡Vaya hipocresía!

He aquí las palabras del impío, adeco con sotana, para sus muchachos:

"Yo estoy con los muchachos, miro cantidades de fotos, ellos, los muchachos, su furia, su ira, su inconformidad, su rabia, ¿y por qué no?, su poquito de odio, su gramo de violencia. No son santos, ni rezanderos, ni civilistas, ni poetas. Son eso, muchachos. No están hechos de razones, sino de corazones, sus ojos encendidos de tanto humo verde, la piedra en la mano, la china estirada y calculada, la botella de cerveza hecha de trapo y gasolina, de trapo y querosene, botellita ingenua que escupe fuego contra balas.

Igual, estoy con los muchachos. Con esa carajita que no pasa los 20 y le hace una gran puñeta a la tanqueta, con esa que abraza al Guardia tratando de ablandarlo para que no le dispare, con ese que le pinta una paloma con brazo tatuado de guerrero, como si la grosería derrumbara la escopeta, con la que saca el violín y toca el himno nacional, como si la Guardia la fuera a entender.

Yo estoy con los muchachos, equivocados o no, con su megáfono y su resistencia, su guarimba y su desobediencia, con los que se escapan de las madres, que ya no pueden atarlos a las casas, los muchachos que hicieron de la calle su campo de defensa.

Con los muchachos que se empecinan en despertar un país dormido que solo se lamenta, un país verbo, país paz de la fea, de la sumisa, de la conferencia". (Noticias al Día- Internet)

Ojala este mensaje que es una apología a la violencia, a la cual quieren conducir a Venezuela los prelados (CEV), quienes se dicen representantes de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, llegue a su Santidad, el Papa Francisco; porque a decir verdad, esto está muy distante del mensaje de reconciliación y de diálogo que tanto pregona, el Pontífice.

Las palabras de Urosa Sabino y de Baltazar Porras más bien parecen las palabras de los inspiradores de la "Conspiración de los Impíos" en esta Semana Santa.

¡Amanecerá y veremos!



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Marco Tulio Arellano

Jubilado en Pdvsa

 arellanomt@hotmail.com      @Homugria

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