¿Diálogo con cuál oposición?

“Quisiera yo tener un adversario digno, de altura, con el cual debatir proyectos; porque nosotros si tenemos un proyecto, un proyecto político: la democracia participativa, la democracia protagónica”.

(Hugo Rafael Chávez Frías, Aló Presidente Nº 249, 19 de marzo de 2006)

Estoy completamente seguro que en la República Bolivariana de Venezuela a la hora de concretarse un diálogo y firmarse un tratado de paz entre el Gobierno y la oposición, no tendríamos por parte de la FANB y del componente de la Fuerza Aérea, un mensaje subliminal con sobrevuelos en el acto final de la firma de paz.

El tema del diálogo para buscar un acuerdo con la oposición venezolana propuesto por el Presidente de la República Nicolás Maduro, avalado por UNASUR y otros organismos internacionales y con la anuencia del Papa Francisco desde El Vaticano, cuenta además con oficiantes como los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Martín Torrijos y Leonel Fernández y el enviado por el Papa el Nuncio Emil Paúl.

No es nuevo el intento de diálogo en Venezuela desde que asumió la presidencia el Comandante Hugo Chávez Frías en 1999. Esta palabra mágica que encierra en sí misma el mayor sentido de equilibrio entre los seres humanos y representa el mayor instrumento de paz, tiene resultados positivos en el mundo y también ejemplos concretos en América Latina (El Salvador, Nicaragua, Colombia).

También es cierto que en Venezuela tenemos ejemplos de pacificación y de diálogo, incluso desde la IV República con el doctor Caldera y los guerrilleros de los años 60, quienes después traicionaron sus principios – algunos – y tuvieron una metamorfosis muchos otros, quienes se integraron a la lucha pacífica y así se pudo lograr entonces un tratado de paz.

Si revisamos la historia reciente observamos como siguen activos muchos protagonistas de las filas de Acción Democrática, entre ellos el actual presidente de la Asamblea Nacional, quien junto a otros dirigentes secuestró la sede principal de su partido y traicionó a sus líderes históricos (recordar lo que le hicieron al caudillo Alfaro Ucero).

Estos líderes se opusieron al diálogo de la pacificación (ver sus discursos de la época) porque al igual que otros líderes fascistas de América Latina (como Álvaro Uribe – Pinochet - Videla) se aferraron a los lineamientos de la Escuela de las Américas y asesinaron y torturaron a sus oponentes políticos, sólo por pensar diferente y no avalar su servilismo al imperio norteamericano.

Hoy muchos herederos de los restos de estos partidos de la IV República AD, Copei, MAS, Podemos y sus derivados como Un Nuevo Tiempo, Voluntad Popular, Primero Justicia y Vente Venezuela, entre otros, que se aferran a las banderas del imperialismo y se rasgan las vestiduras, por volver al poder a costa de lo que sea y además, rallan en la inconstitucionalidad y se refugian en la violencia.

Pretender un diálogo con quienes en su prontuario sólo muestran signos de intransigencia y de negación a las instituciones del Estado (Presidencia, Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral, etc.) es dialogar con reincidentes y viles serviles entreguistas de la Patria.

Las ofensas y la continua búsqueda de métodos golpistas, una y otra vez develados por el propio Gobierno, nos impiden buscar a un verdugo para que se siente a negociar con una pistola en la mesa (ver considerandos a la chilena aprobados por la Asamblea Nacional).

La escuela del diálogo para el reparto de las riquezas del país y la búsqueda de cuotas de poder en el Estado, como se hacía en el pasado, se acabó en Venezuela con la llegada del Comandante Chávez al poder con la Revolución Bolivariana en 1998.

Muchos de los líderes de la oposición, quienes llegaron al parlamento gracias a un triunfo circunstancial generado por el fraude y bajo el engañó al pueblo, con la promesa de la eliminación de las colas y como resultado del hambre creada por su propio acaparamiento y la guerra económica, los muestra hoy, como no se soportan entre ellos mismos y como se quitan la careta.

Nuevamente tratan de seguir el guión del manual de un golpe de Estado y utilizan la Asamblea Nacional para incitar al pueblo, sobre todo a quienes no comparten las ideas del chavismo pero que son utilizados como conejillos de indias en su guión de muerte - ya comprobado - para conducirlos a Miraflores y después lavarse las manos como Pilatos y culpar al Gobierno de sus oscuros propósitos.

El pueblo venezolano en la escuela de Chávez aprendió la lección. Ya comprendió cual fue la jugada del engaño para utilizarlos de nuevo en su afán de tomar el poder. Aquí no existe garantía de respeto por parte de la oposición, quien practica la mentira como arma de diálogo.

Los líderes de la oposición son fariseos que le temen al diálogo y se pelotean entre ellos mismos la representatividad que no tienen. Son tan falsos que no dialogan ni se hablan entre ellos porque desconfían hasta de su propia sombra. La pelea intestina que tienen dentro de la MUD los delata ante su grave crisis de liderazgo (ver la última marcha de Caracas).

Ya asoman su espíritu de hipocresía ante el mundo como serviles del imperio y han perdido credibilidad ante sus propios financistas y aliados, quienes a control remoto desde Miami y Madrid han visto perder su dinero invertido y del cual esperaban resultados.

La oposición venezolana ya no puede motivarse ante los desatinos de Álvaro Uribe, quien junto a un coro de ex presidentes convocados por Mezerhane y su Fundación IDEA, desde el Norte, gastan pólvora en zamuro en sus viles propósitos contra Venezuela.

Ojalá y ante la vista de todo el mundo este último intento o iniciativa de paz del Presidente Maduro para un diálogo, el cual cuenta además con un aval internacional, le quite la careta a la oposición venezolana y demuestre de una vez por todas, lo falsos que son si no acuden a la cita de Margarita con el representante del Papa, el próximo 30 de octubre.

La verdad es que a estas alturas, a pesar de que creemos en el diálogo, todavía nos preguntamos: ¿Diálogo con cuál oposición?

La mesa está servida y se agota la paciencia, porque a la Asamblea Nacional y a sus actuales protagonistas les queda muy pocos meses de vida, según la Constitución de 1999, la cual se han encargado ellos mismos de pisotear.

¡Amanecerá y veremos!



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Marco Tulio Arellano

Jubilado en Pdvsa

 arellanomt@hotmail.com      @Homugria

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