Derecha huerfana, la izquierda tenía razón

El 4, 5 y 6 de julio de 2012 realizamos en Caracas el XVIII Encuentro del Foro de Sao Paulo; por la magnitud de la convocatoria mundial, la profundidad del debate realizado y la solidaridad unánime con el proceso bolivariano y su líder Hugo Chávez, le consideramos un gran éxito político.

Ocurre que este evento originó una respuesta de la derecha venezolana y de algunos factores de la latinoamericana totalmente desproporcionada por airada y cargada de descalificaciones, insultos, epítetos y mentiras. Algunas personas que se jactan de intelectuales, y otros que reconozco lo son, escribieron textos casi fuera de sus cabales, con una falta argumental o conceptual que indica claramente que la polarización política y la llamada disociación sicótica no sólo afecta a los adictos a Globovisión, también a quienes constatan que los procesos sociales liberadores y antineoliberales de America Latina les desborda su visión enajenada de la realidad, de lo concreto. He ahí la primera contradicción de la derecha ya que al negarse a reconocer o desconocer lo que hace la izquierda solo responden con “ideología”, en este caso la que pretende legitimar el orden capitalista que defienden sin advertir de su crack estructural, vale decir no sólo de su base económica.

La ofensa de que se reunió en Caracas la izquierda “jurásica, cavernícola, delirante, etc.” es de una falta de rigurosidad histórica que desconoce procesos al interior del movimiento comunista, socialista y revolucionario mundial desprendido o explicados en el fracaso histórico del llamado “socialismo real” a comienzo de la última década del siglo XX.

La verdad es que la izquierda hoy es diversa, heterogénea y que tiene espacios de encuentros como el Foro de Sao Paulo signado por el dialogo, la reflexión y la discusión, por cierto no alejada de la controversia o divergencia. Ensaya la unidad en la diversidad. Es una maduración frente a dogmas ideológicos que no los superpone a la riqueza de la realidad social y al cambio permanente de éste por razones humanas y del desarrollo de la ciencia, la técnica y la cultura.

¿Quiénes son los cavernícolas? El pueblo de Brasil y sus lideres Luis Ignacio Lula Da silva y Dilma Rousseff, el pueblo de Argentina y Cristina Kichner, el pueblo de Uruguay y Pepe Mujica, el pueblo de Bolivia y Evo Morales, el pueblo de Ecuador y Rafael Correa, el pueblo de Nicaragua y Daniel Ortega, el pueblo de El salvador y Ricardo Funes, el pueblo de Cuba y Fidel Castro, nuestro pueblo venezolano y el Presidente Chávez? Tal miopía de la derecha habla de la ausencia de conexión con la realidad que les desnuda argumentalmente.

Nuestra izquierda discutió los temas que angustian, preocupan o son proyectos de la sociedad mundial: La crisis capitalista en Europa, la desaceleración de la economía norteamericana, la amenaza a la supervivencia humana por modelos depredadores del ambiente, el drama de los migrantes en EEUU y Europa, la amenaza guerrerista imperial a Siria e Irán, el derecho del pueblo palestino a tener patria libre y soberana, el embargo criminal de EEUU al pueblo cubano, los procesos de descolonización en America Latina ( Malvinas, Puerto Rico y Aruba, Curazao y Bonaire), la integración latinoamericana (Unasur, MERCOSUR, CELAC, Alba, Petro caribe), los derechos de igualdad de genero de las mujeres, las luchas de los trabajadores. Todo bajo el denominador común de la confrontación contra el neoliberalismo y la lucha por la paz mundial, así como el esfuerzo de elevar nuestro internacionalismo para ser solidarios con procesos democráticos que son amenazados por la intromisión extranjera, especialmente dirigida desde los EEUU, verbigracia el golpe de estado contra el Presidente legitimo de Paraguay.

¿Qué discute la derecha? No lo se, pero no daremos a sus planteamientos respuestas miserables. Llega a caracas el señor expresidentes de Chile Eduardo Frei a ayudar a la oposición, el expresidentes Álvaro Uribe les apoya, igual la derecha española con Rey y todo, pues bienvenidos al debate de ideas.

Lo que ocurre en America Latina, en la alborada del Siglo XXI, es portentoso, muestra que teníamos razón frente al Fondo Monetario Internacional y el Consenso de Washington, que el capitalismo salvaje no tiene fuerza de futuro y que la sociedad socialista democrática sigue siendo la opción para vivir a plenitud en sabiduría y en vida material. Y eso ha dejado huérfana de teoría a la derecha o a los que así piensan.

rodrigo1cabeza@yahoo.com


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Rodrigo Cabezas

Economista. Profesor de la Universidad del Zulia

 rodrigo1cabezas@gmail.com

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