Lil…no te Tves ni Tvas

Han pasado varios días desde la salida de Lil Rodríguez de Tves-Canal 2, y no me queda la menor duda que vale la pena detenerse para tratar de reflexionar en voz alta, desde una posición política, comunicacional e ideológica que ayude a macerar, comprender y acelerar un proceso histórico que a veces pareciera desfigurarse en el tiempo y, en otras, tomar un brioso impulso revolucionario. Es que vivimos perfectamente en el centro de una historia viva, epiléptica, impredecible y nuestra.

Pero antes, es obligatorio advertir que Lil Rodríguez pudo haber cometido todos los errores inimaginables y atribuibles como cabeza visible, presidencial, de un recién nacido Canal de televisión, forzado a “nacer caminando”, con la misión pre-marcada para el “servicio público” “. Seguro estoy que los hombros y moral de esta compañera, mujer de piel canela y mirada alargada, estaban preparados para dar la pelea en este terreno movedizo, estratégico, creativo y vital como lo es la Comunicación, particularmente la Audiovisual; por lo que no tengo dudas de que lo dicho contra ella y se ha defendido de ella, formará parte de su archivo profesional y humano.

Creo que la solidaridad automática, es tan infame como las acusaciones traicioneras que suelen aparecer en boca de los perfectos camaleones anidados y rondando en el poder. Los mismos que ayer rumiaban entre cocteles y veladas, reían y se tuteaban con los dirigentes de turno, hoy se rasgan las vestiduras con una franela roja y unos aplausos vulgarmente cínicos.

1.-Lo Político: Lil milita con los sueños, se hace música en la música y está condenada a contemplar la vida desde el alma noble que habita silenciosamente dentro de su piel, pero muchas veces, los sueños, la nobleza y la honestidad no son suficientes para lograr objetivos políticos precisos, fríos e inmediatos, capaces de darle soporte permanente a un combate diario que, como el cáncer, termina venciendo trágicamente a uno de los dos contendores, quienes no se dan tregua ni perdonan distracciones.

Los Medios Privados de Información saben perfectamente cómo, cuándo, dónde y por qué deben arrancarle la cabeza a quienes sorpresivamente, por la vía electoral, llegaron al Poder de Miraflores, aunque éstos, por ahora, no hayan controlado totalmente el Poder Económico del país. De tal manera que, resulta cuesta arriba concebir una batalla política (cruenta, traicionera, teledirigida, endógena, visceral y asesina) llevando sólo en las alforjas, hermosas palabras de amor y una sensibilidad afrodescendiente.

Pese a los errores tácticos que en ocasiones desmoralizan a más de algún compañero y compañera, a las centenas de farsantes y filibusteros hábiles en el cortejo y la zalamería, con cargos de inmensa responsabilidad y conciencia política convertidos en antros de ladrones y mediocres, este proceso revolucionario venezolano no puede perderse en las permanentes evocaciones surrealistas ni en la búsqueda del Mensaje Ideal. Cada espacio que se conquiste, bien sea por las armas o por la lucha temporalmente pacífica, debe transformarse en una presencia directa y clara de la esperanza que nos une, de la lucha que libramos, del país que merecemos.

Es duro combinar la bella poesía con un presupuesto asignado que apenas alcanza para sobrevivir. Se hace difícil avanzar teniendo piedras en el camino y enemigos que se hacen pasar por amigos o mercenarios disfrazados de revolucionarios, habitando a un costado de la casa o a diez metros de tu oficina.

En Tves, simple y llanamente, no se logró el objetivo planteado. Más que una televisión de servicio público, la dirección correcta debió ser entendida como una canal con una visibilidad política dentro de un proceso revolucionario que exige enfrentar cara a cara, a un enemigo que no duerme no come no respira no cesa porque tiene como objetivo central, recobrar el poder político perdido, cueste lo que cueste.

2.- Lo Comunicacional.- Lil es, químicamente, una periodista de pies a cabeza, con la suficiente capacidad para no ceder ni un milímetro el honor de este oficio y en ella, nada se parece tanto a la Verdad como ella misma. Cuando la canalla la acusa por éste o aquel gasto sobredimensionado, por ejemplo, los inmerecidos honorarios pagados al ordinario gallego narrador, Lázaro Candal, o señalan la frágil programación e importada trasmisión de “enlatados”, es porque resulta más fácil ver los árboles y no el bosque. Lil asumió responsabilidad por los errores cometidos, pero aún así la canallada no encuentra cómo descalificar el origen verdadero de su ira: la irreversible decisión de no haberle renovado la concesión al purulento grupo mediático golpista 1BC (Phelps-RCTV-Granier).

El presidente Chávez ha admitido infinidad de veces y en público, la errada política comunicacional que ha aplicado este gobierno y más grave todavía, el alto nivel de debilidad y confusión que ha caracterizado el discurso revolucionario de nuestro proceso político, dentro y fuera del país.

Los hechos demuestran que más de 14 titulares en el exMINCI, hoy MPPINCI, una visión academicista de la Comunicación, una constante improvisación e impericia en el diseño y ejecución de la Estrategia Comunicacional, a lo que se suma la lentitud para comprender que el tema Comunicacional es un asunto político y revolucionario, representan consideraciones pertinentes al momento de analizar el desacierto habido en la conducción de algún Medio al servicio del Gobierno y del pueblo.

La guerra comunicacional cobra víctimas de lado y lado. No se puede pensar que cuando se está al frente de un medio de información de masas, el éxito o fracaso se medirá sólo en audiencia, punto de encendido, tiraje, sintonía o pautas publicitarias. Ese barómetro es perverso y sociológicamente vil.

La diferencia entre nosotros, los periodistas que como Lil Rodríguez creemos en la irreverencia y el coraje del pueblo y, ellos, los “Leopoldos “Globovisión”Castillos”, estriba no sólo en quienes logran más sintonía, es más amarillista o capta mayor cantidad de anunciantes. No. El abismo está en que de este lado, donde está Lil, tenemos autoridad moral y representamos la dignidad de una profesión hecha para servir, con una hermosa concepción de Humanidad, mientras que los de aquel lado, son la exacta medida de un proxenitismo político en el staff de medios privados de información concebidos para despreciar la realidad y tergiversar los hechos.

3.- Lo Ideológico.- Si aceptamos que Venezuela está viviendo el ardor de un proceso político, revolucionario y süi géneris, con necesidades comunicacionales perentorias, no menos cierto es que por encima de la interpretación política y la acción comunicacional, hay una confrontación ideológica que no debe ni puede admitir negociaciones palaciegas ni copulares como tampoco medias tintas en el manejo del Medio y el Mensaje.

El aparato ideológico de la Derecha tiene en los Medios, la expresión más peligrosa y efectiva, porque una bala mata a un ser humano, pero un Mensaje tendencioso y un Operador Mediático manipulador, distorsiona la conciencia de muchos y derrota silenciosamente al enemigo más valiente.

Así como se entiende la propiedad privada como máxima expresión de la sociedad capitalista, los medios privados de información se convierten en los instrumentos perfectos para perpetuarse en el poder o despellejar públicamente al adversario que ose retarlo en su propio terreno.

De allí que se debe elevar la capacidad de comprensión de esta batalla, de este proceso revolucionario, a tal nivel que permita poner al descubierto el carácter ideológico que lleva en las entrañas. Más que periodistas se necesitan militantes políticos con capacidad ideológica, visión estratégica, formación científica en el tema Comunicacional, además de una sólida concepción doctrinaria frente a la sociedad que queremos construir.

Se comete un soberano error cuando tratamos de presentar un discurso comunicacional, usando los mismos verbos y sustantivos que utiliza el enemigo para acechar y destruir. Ser eficientes, trazar objetivos, organizar equipos, buscar aliados hacia adentro, gerenciar por objetivos, cuantificar la calidad, ir de la mano del pueblo creador, entender sus códigos para luego hacerlos visibles, audibles y legibles, de seguro reducirá a su mínima expresión la mitológica angustia de la audiencia y la sintonía.

Que en esta primera etapa, en Tves no se pudo contra atacar y disminuir el cerco mediato de la Derecha ni forjar masivamente una nueva cultura audiovisual, en nada coloca en el paredón de los derrotados a Lil Rodríguez, porque en esta lucha debemos aprender a vencer y avanzar en medio de los errores y aciertos. Hay que aprender del vuelo de los gansos cuando ceden la dirección de la manada al compañero o compañera que viene atrás, con nuevos bríos y el mismo propósito de ayudar a conducir hasta la victoria final.

Reducir lo que sucedió con Tves a un nombre y apellido, es querer ocultar en el desierto, el gemido de las ballenas. La miopía analítica es un defecto que suele alimentar las bajas pasiones y edificar en el aire acusaciones baratas. Hay que atreverse a mirar lejos para dar un paso a adelante. Errar para vencer. Todos los que creemos en este proceso revolucionario, por convicción política y no por ambición personal, somos corresponsables del destino por la Venezuela que necesitamos. Si algún compañero o compañera de la estatura ética, calidad humana y dimensión profesional como Lil, no alcanzó la meta que se le asignó, llegará entonces otro momento para un nuevo desafío, si fuera necesario.

Por eso, le digo a Lil: ya no Tves, pero tampoco Tvas, porque la lucha continúa hasta el sol de los venados.


*Periodista / Ex - Diplomático

elmerninoconsultor@hotmail.com


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Elmer Niño*


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