Frases que nos llaman a escucharnos y buscar más allá de las noticias, como aquella de Silvio Rodríguez, La Verdad está “al alcance de todos los bolsillos porque no cuesta nada mirarse para adentro”, o aquella de Gandhi, “no hagas caso a los amigos cuando el Amigo Interior te diga ¡haz esto!”, nos hacen ver que el secuestro y asesinato de Saddam Hussein merece nuestra profunda investigación y análisis y no una simple opinión como un espectador más.
La situación en los países del Medio Oriente es bastante compleja y no pretendo con este escrito simplificarla ni juzgarla, mucho menos siendo una persona criada con mentalidad totalmente occidental. Sin embargo, me gustaría poner sobre el tapete ciertos aspectos que desconocemos, producto de la gran desinformación bajo la que vivimos gracias a las grandes cadenas de medios y que tal vez nos ayuden a darle un lugar mas justo en la Historia a un personaje tan polémico como lo fue Saddam Hussein.
Amado por muchos y odiado por otros, no se puede dudar que se trató de un líder fuera de lo común que se mantuvo al frente del Iraq por mas de dos décadas (1979-2003).
Durante los años ochenta (1980-88) dirigió a su país en la guerra Iran-Iraq y suele decirse de él que fue apoyado por los Estados Unidos en contra de la Revolución Iraní. Lo que no se dice es que dicha revolución triunfó en Irán al derrocar al Sha, pero inmediatamente después, su resultado fue capitalizado por un personaje, el Ayatollah(1) Jomeini, al cual podemos conocer a través de sus muchos escritos. En el libro “Principios políticos, filosóficos, sociales y religiosos del Ayatollah Jomeini” (según la edición de Icaria, Barcelona 1981) podemos ver frases como:
“La guerra santa significa la conquista de los territorios no musulmanes. Podrá ser declarada por el Imán (2), después de la formación de un gobierno islámico digno de este nombre. Es deber de todo hombre mayor de edad y útil acudir voluntario a esta guerra de conquista en la que la meta final no es otra que la de extender la ley coránica de un extremo al otro de la Tierra. El mundo entero debe saber que la supremacía universal del Islam difiere considerablemente del sistema de poder que motiva a otros conquistadores. Es necesario pues que el gobierno islámico se cree bajo la autoridad del Imán a fin de que sea posible emprender esta conquista que se distinguirá de otras injustas y tiránicas guerras de conquista que hacen abstracción de los principios morales y civilizadores del Islam.” y “La instauración de un orden político laico debe ser considerado como un escollo a la progresión del orden islámico”.
Para Saddam , quien mantenía un Estado Laico y además era un líder Panarabista, es decir, que propugnaba por la unión de todos los árabes (sunitas, chiítas, cristianos, etc.), estas ambiciones expansionistas, conquistadoras y sectarias no eran aceptables por lo que se decide a defender su país. Este hecho Patriótico le costó la antipatía de la mayoría de la Izquierda mundial para quienes quedó como un enemigo de la Revolución, aliado de los Estados Unidos. Es durante esta guerra que ocurre la famosa masacre de Halabja y de lo que se le acusa. De esto quiero resaltar el hecho cierto de que los kurdos fueron asesinados con gas “Cyanide”, el cual no era utilizado por el ejercito iraquí, como consta en un informe clasificado realizado por el “Army War College” de Estados Unidos y publicado en el Washington Post el 4 de mayo de 1990 (www.polyconomics.com/searchbase/11-18-98.html). Esto es soportado, por otro lado, por un informe realizado por Stephen C. Pelletiere, destacado analista político para el Iraq en la CIA durante la guerra Irán-Iraq y cuya síntesis apareció publicada en el New York Times (www.nytimes.com/2003/01/31/opinion/31PELL.html), allí se lee:
“Inmediatamente después de la batalla la Defense Intelligence Agency de Estados Unidos investigó y produjo un informe clasificado…El estudio afirmó que fue gas Iraní el que mató a los Kurdos y no Gas Irakí…Acusarlo (a Saddam) de bombardear con gas a su gente en Halabja como un acto de genocidio no es correcto…“(3).
Acoto que análogamente, si el pueblo venezolano no hubiese salido el 13 de abril a rescatar al Presidente secuestrado y silenciado, la Verdad nunca se hubiese sabido y gracias al montaje de los medios, Chávez hubiese pasado a la historia como un genocida.
Luego de decretado el alto al fuego en el año 1988 (justo es decir que fue en contra de la voluntad de Jomeini) y solo 2 años mas tarde, Saddam decide RECUPERAR Kuwait (y digo recuperar ya que es un pedazo de su territorio desprendido por los colonialistas, a través de una política sistemática, que comenzó al cierre de la Primera Guerra Mundial e inspirada en el pacto anglo-francés de Sikes -Picot)(4). Es a este respecto que debemos entender el contexto y el marco de desarrollo de los acontecimientos que desataron los hechos del 2 de agosto de 1990. El gobierno del presidente Saddam Hussein, además de liberar el territorio denominado en la historia de Iraq como "Pequeña Fortaleza", sacudía al Nuevo Orden Internacional delineado por las superpotencias tras la caída del muro de Berlín y que ubicaba a los países en vías de desarrollo como inertes productores de materia prima. Asimismo, en esa situación coyuntural, el régimen corrupto de la dinastía de los Al Sabaj, extraía petróleo de una región vedada para tal fin, según acuerdos entre las monarquías de Arabia Saudita, Kuwait y la República de Iraq, inundando el mercado de hidrocarburo y perjudicando no solo la economía iraquí, sino la del resto de países integrantes de la OPEP. Allí, Estados Unidos y sus aliados atacan a Iraq y entonces Hussein se constituye también en enemigo de la Derecha mundial. Pasado algún tiempo de lo antes relatado y tras una mal justificada invasión, es secuestrado por soldados estadounidenses y ahorcado el 30 de diciembre de 2006 producto de un juicio amañado, manteniendo firme hasta el final su actitud emancipadora y antiimperialista, como lo muestran sus cartas en prisión y mas aún su última conversación con Donald Rumsfeld (ver Suleiman, N. 2006, “Saddam Hussein se niega a negociar su salida de Irak”, en Saddam Hussein, Revolución y Resistencia en Irak , Buenos Aires: Ediciones Madres de Plaza de Mayo. Pp. 207-218)
Podemos ver pues que los “hechos” nos han sido presentados deliberadamente incompletos gracias al poder de los Medios, quienes nos muestran malintencionadamente a un Saddam disparando al cielo, sin aclararnos que esto forma parte de un ritual religioso en el que el Presidente, quien es un líder político y espiritual, dispara el arma de la familia (en Iraq la mayoría de las familias están armadas por razones culturales) confiriéndole así un gran honor y múltiples bendiciones. Han logrado desfigurar y sesgar los historia, nos han sembrado un odio que ha llevado a algunos hasta el extremo retorcido de aplaudir el secuestro, tortura y asesinato televisado de un Presidente en funciones, en contra de su pueblo y por voluntad de una Potencia Invasora.
Finalmente reproduzco una expresión del mismo Hussein en su última carta al pueblo iraquí, en la que pide no odiar a los invasores de su país ni a sus vecinos agresores: “El odio no permite ser justo, ciega y cierra las puertas del pensamiento…”
morales.gustavo@gmail.com
(1) Título más alto dentro del clero chií
(2) Para los chiítas, guía oculto de una comunidad, garante espiritual de la conducta humana, prueba de la veracidad de la religión
(3) Traducción desde el inglés propia del autor
(4) El Tratado Sykes-Picot de 1916 fue un acuerdo secreto entre Gran Bretaña y Francia para dividirse el Oriente Medio una vez concluida la Primera Guerra Mundial. Sir Mark Sykes representando a Gran Bretaña y Charles François Georges-Picot representando a Francia.