Perú: Los “milicos” no piensan

Una precisión necesaria es la referida a la distinción entre militar y “milico”. Tal vez un ejemplo valga más que una definición: militar, fue Velasco Alvarado que condujo el proceso de cambios estructurales con el valor y la entereza de quienes se sienten herederos de Cáceres, el héroe de las batallas de Pucará, Marcavalle y Concepción, durante la resistencia peruana en la Guerra con Chile. Apodado por sus mismos enemigos como el “brujo de los andes”, Cáceres, como militar, entregó su vida en defensa de la soberanía nacional frente a los usurpadores chilenos armados por Inglaterra que necesitaba del güano peruano y del salitre peruano-boliviano para su desarrollo agro-industrial, y quería asentar su dominación semicolonial en un territorio rico en minerales. 

Los militares, piensan. Los “milicos” reaccionan. Velasco era un militar que pensaba. El pensar es creativo, reflexivo, crítico. Dispone al actuar con sensatez, energía y prudencia. Los “milicos”, a quienes los distingue, no sólo el no pensar, sino la felonía y la traición, son apenas reactivos; proclives primero, y luego activos autoritarios y déspotas. Carecen del más elemental sentido del deber y del respeto a la palabra empeñada, pero destacan en obedecer. Son ese raro espécimen que albergan los institutos armados, para quienes la jerarquía trasciende al “retiro”, y se confunde con la obsecuencia. Son pues, inútiles políticos, pero hábiles, ¡que duda cabe! en el cálculo de lo que pueda favorecer su ambición por el poder. Sin sentido de la historia, se definen así mismos como pragmáticos. Esto los hace incapaces de advertir los efectos de su obsecuencia frente a la orden o el consejo de sus superiores. A estos, profesan un sentido de lealtad aprendido de memoria en los manuales de instrucción de los Estados Unidos.

Los “milicos” nada tienen que los identifique con Velasco. Si algo enaltece más la figura de éste, fue su claro reconocimiento de que el pensamiento transformador que desencadenó el 3 de octubre del 68, se incubó en la confluencia de mentalidades pensantes de civiles y militares. Y de civiles de izquierda. No de advenedizos y analfabetos políticos, y mucho menos de ultraconservadores de la cruz, la espada y la pluma que hoy santifican, masacran y aplauden el estado de derecho. De un estado de derecho que fragua reformas al código penal para descabezar el movimiento popular, violentar la institucionalidad de los gobiernos regionales y locales, franquear la violencia, el atropello y el autoritarismo. Que siembra el terror en la población civil con estados de emergencia y allanamiento de hogares y locales públicos como la municipalidad de Espinar de donde sacaron a su alcalde al más puro estilo de las “compañías” de mercenarios que financia la Fundación para el Desarrollo de la Democracia (NED), el Instituto Internacional Republicano (IRI), USAID, o las Casas de la Libertad (Freedom House). Instituciones para la sedición y el terror que también aportan fondos para periódicos, televisoras, periodistas, analistas políticos, iglesias, congresos, poderes del Estado,  ministerios y otros. De un estado de derecho, edificado para favorecer los intereses de las instituciones financieras y los lucrativos negocios de sus socios norteamericanos, europeos o japoneses en la minería, la construcción, la industria, la energía, la agricultura de exportación. De un estado de derecho, en el que a las mineras no sólo les asiste el derecho de usurpar nuestras riquezas por tiempo indefinido, sino el de destruir culturas, desarraigar poblaciones, alienar la mente de niños, adolescentes y jóvenes con sus programas de “responsabilidad social”. De un estado de derecho, donde la policía, que es la negación del pensar, mata comuneros pero se culpa a un alcalde y a los dirigentes populares.

Gracias a la confluencia del pensamiento civil y militar el movimiento del 3 de octubre mantiene su perspectiva histórica y sobrevive al tiempo en su vocación antiimperialista y anticapitalista, en su reclamo por la soberanía sobre nuestros recursos naturales y en su defensa frente al poder depredador de las transnacionales que hoy controlan el 65% o más, de nuestro territorio, de la mano del Banco Mundial, el BID y la USAID. Poder depredador que el funcionario del BM, que maneja el ministerio de economía del Perú, les hizo creer a los que no piensan, genera crecimiento y recursos para la inclusión social. A éstos que no sólo creyeron el cuento, sino que siguen los manualitos del BM al pie de la letra, habría que decirles que la inclusión social para los que ahora sobreviven con la decreciente actividad agropecuaria, empieza por hacer de estas actividades, fuentes de trabajo rentables y de ingreso sostenibles. Esto no se opone a la minería, pues invertir en minería es una necesidad, pero a condición de que seamos los peruanos los que asumamos el desafío de hacerlo. Y esto, empieza por el liderazgo de los que piensan y por su consecuencia inmediata: la recuperación de nuestros recursos naturales en un marco de soberanía e independencia nacional y de integración regional. Sólo entonces, se podrá negociar las inversiones, vengan de donde vengan, en condiciones que favorezcan, no el crecimiento, sino el desarrollo nacional y su sostenibilidad. 

Quienes abogan por la inversión extranjera, saben que los que no piensan y sólo repiten la frase del “crecimiento con inclusión social”, están lejos de advertir que esta noción fue acuñada por los think tank del poder mundial y traducido por el BM en los manualitos sobre el Perú en la “nueva era”. Se refiere a la generación de una “nueva clase media urbana” a costa de los recursos mineros, energéticos y acuíferos del área rural, explotados por el capital extranjero. (Fue precisamente esta nueva clase de desclasados, la que se congregó en la plaza de Cajamarca abogando por el proyecto Conga, hace unos días). El crecimiento que defienden no es otro que el que hace más ricos a los ricos, mientras ellos crecen a costa de la expulsión y la migración forzada de las poblaciones rurales. No pueden pensar que a los pobres que migren les queda el arenal o el cerro, la sobrevivencia a través de la informalidad y el cachueleo, sin vivienda, sin salud, sin educación. O, la prostitución, la explotación en actividades denigrantes y vejatorias, la delincuencia, la vagancia, la drogadicción, el narcotráfico, el crimen organizado. En definitiva, la exclusión que, para los que no piensan, se arregla con más normas y reglamentos que extienden la represión, la inseguridad, la violencia, el abuso, la carcelería.

Los que no piensan (milicos y civiles advenedizos y obsecuentes), repiten, sin advertirlo, lo que piensan el Club de Bilderberg (que acaba de terminar su 60º reunión anual en Virginia-EEUU, para definir qué hacer con la crisis europea, con Irán, con Siria, y con América latina y el África), la Trilateral (a la que se dice es muy cercano Vargas Llosa), la CIA (en cuyos Documentos de Santa Fé se define lo que hay que hacer para desarraigar a las poblaciones rurales de sus hábitats a fin de evitar los movimientos antimineros y por el agua).

Es el pensamiento de estos “gabinetes estratégicos” el que traducen a un lenguaje asequible y monetario el BM, el BID, la USAID, la UNESCO, la OMC, la OMS, y toda la institucionalidad maniqueísta de la ONU y la OEA, para convocar a las empresas transnacionales a invertir en el Perú y hacer lucrativos negocios, con cargo a nuestra creciente deuda externa y a la extensión del hambre entre los pobres. Para los que no piensan, esto es crecimiento. Para los que piensan, se llama perversidad.

Para los que no piensan, el pensamiento que se opone a la perversidad de la llamada inversión extranjera, es extremista, es violentista. Es antiminero, antiinversión, opuesto al crecimiento y a la inclusión social. El pensamiento que reclama ética política y lealtad a la palabra empeñada, es subversivo. El no pensar, no sólo conduce al autoritarismo. Lo es. 

*sociólogo y educador peruano


ruby_7872@yahoo.es



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Rubén Ramos*

Sociólogo y educador peruano, postdoctorado en Filosofía, Política e Historia de las Ideas en América latina por la universidad del Zulia-Venezuela

 ruby_7872@yahoo.es

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