Yo el divisionista

Presidente Maduro no pretendo poner en duda la importancia de la "curación milagrosa" que entre la alianza de la ciencia y la fe permitan ayudar a combatir la terrible pandemia que afecta al mundo, menos viniendo de una de esas familias que, ante la carencia de recursos, siempre tuvo en José Gregorio el más efectivo de los galenos que hayan conocido los humildes en nuestro país.

No dudo tampoco que incorporar una novena estrella a nuestra bandera sea una deuda histórica con el Zulia que, después de tanto tiempo, debemos honrar, a pesar de que tanto inconforme sostenga por ahí, que más importante que eso sería resolver a los zulianos problemas de electricidad, gas y gasolina, entre tantos otros que desde hace tiempo padecen.

Me anoto también entre quienes están convencidos de que la defensa del territorio Esequibo que desde hace más de medio siglo disputamos, antes con Inglaterra y ahora con Guyana, es de importancia estratégica para nuestra soberanía nacional. Más estando conscientes de los valiosos recursos minerales existentes en dicho territorio.

Tampoco me opongo a que se aplique todo el peso de la justicia y de la ley a quienes desde el 2016 montaron en el Parlamento Nacional una agencia para rematar los bienes de la República en el exterior y hacer negocios particulares aupando las sanciones del imperio contra nuestra Patria, para beneficios personales y en detrimento de los intereses de los venezolanos y venezolanas.

Pero a pesar de que Ud. me seguirá acusando de trasnochado y ahora de divisionista, pagado por intereses extranjeros y demás, le juro que discutir el asunto de los sueldos de los trabajadores es una prioridad para quienes dependemos de nuestros empleos.

Créame que cada día se seguirán deteriorando más los servicios públicos si el personal que labora para el Estado no cobra ni para sufragar los gastos más elementales. Seguirán migrando los trabajadores y trabajadoras del sector público empujados por la necesidad de cubrir los requerimientos esenciales de sus familias. Pero peores consecuencias tendrá para nuestro país mantener los sueldos y salarios estáticos, mientras la economía que ha impuesto el dólar permite que una minoría se beneficie de manera desmedida.

Presidente le confieso lo que ya antes he dicho, el 6D voté por la Alianza APR-PCV para las elecciones del Parlamento. Las candidaturas del PSUV me parece que ofrecían poco a la solución de las necesidades más sentidas del pueblo.

Yo sé que usted me seguirá acusando de peores cosas de las que me ha acusado hasta ahora. Yo no le voy a acusar a Ud. de dictador ni voy a caer en la tentación de denunciar al "régimen opresor de Maduro". No voy a hacerle el juego al verdadero enemigo del pueblo en esta lucha. Yo entiendo quién es el enemigo y donde está ubicado.

Pero le digo algo Presidente, algo que usted y su partido saben muy bien. Vienen elecciones, el enemigo verdadero está golpeado y debilitado pero apenas tenga un respiro resurgirá y en política no se debe subestimar al adversario por pequeño que pueda parecer.

Recuerde que si algo le permitió al Comandante Chávez imponer un liderazgo incuestionable fue lograr la cohesión y la unidad de las fuerzas que se enfrentaban al enemigo histórico de la revolución.



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Juan González


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