La reflexiones de Martin Guedez

He leído varias veces esas reflexiones de Martín Guédez que, bajo el título LA CORRUPCIÓN MORAL: UN CÁNCER…………REVOLUCIÓN ADENTRO, publicó Aporrea el pasado 24 de julio y la verdad es que me ha llamado la atención que en ese mismo medio y en tantos foros de Internet que existen en Venezuela, no se ha producido ninguna reacción o comentario. Los temas abordados por Martín Guédez son de trascendencia y lo ha hecho con valentía, como todo lo que él escribe.

Es cierto, hay momentos en que las sociedades pierden su "virginidad". Todos los pueblos ahora sometidos a esos procesos de globalización "cultural", le atribuyen al vecino todas las manifestaciones perversas posibles y no nos damos cuenta que producto de, la masificación de la información y la pelea diaria por los niveles de audiencia entre los medios de información en que la moral se vende a cualquier precio, del desplome en la calidad de la enseñanza pública, entre diversos factores, nuestras sociedades fueron permeadas por procesos de deformación y de pérdida de los valores fundamentales que han generado nuevos patrones culturales, tan alejados de nuestras raíces históricas. Lo que antes eran fenómenos delictivos y crímenes atroces que se daban solamente en Colombia, por múltiples factores históricos, hace años atrás tocaron las puertas de Venezuela y tienen manifestación y presencia en amplios sectores de la sociedad. Los hechos delictivos y los crímenes atroces de los últimos años responden a diferentes factores, entre los cuales las razones de tipo político ocupan un primer lugar pues hay razones de fondo para mantener la temperatura alta del país. En toda manifestación delictiva que por su naturaleza violenta e inhumana estremece la sociedad venezolana y que es manejada en forma "tendenciosa, insaciable y repetitiva" por los medios de información que todos conocen, hay profundas raíces y connotaciones, y los objetivos de la manipulación permanente persiguen simplemente socavar los niveles de gobernabilidad por los cuales transita el país.

Se pregunta Martín Guédez, ¿Cómo podremos construir una sociedad socialista de amor y solidaridad con semejante mala hierba creciendo en medio de nosotros? y a la vez demandas acciones. unas inmediatas y otras de largo aliento, las primeras por medio de la aplicación pronta y cumplida de la justicia y otras por la vía de la formación de las nuevas generaciones, bajo las premisas de una nueva moral y principios.. No creías posible Martín Guédez, que en el seno de la sociedad venezolana del presente, esa que se encuentra inmersa en proceso de transformación revolucionaria, se dieran algunas manifestaciones, acciones delictivas al amparo del poder y acciones delictivas para socavar el poder, y resulta que éstas ya tocaron la puerta de la casa y la quieren derribar. Hasta por un nacionalismo ingenuo pensaste en el pasado talvez reciente, que manifestaciones delictivas atroces no se darían en Venezuela y ahí están. El problema no es tanto que la mala hierba esté "creciendo en medio de nosotros", como bien lo dices, el problema es que esa mala hierva tiene diversas manifestaciones que están haciendo tocar piso el proceso revolucionario y poco se está haciendo para revertir tendencias, pues la impunidad sigue presente y galopante. Como que a los organismos de control administrativo y de control social, y aquellos en donde se demanda justicia y en donde se aplica la justicia, como que el aire fresco del proceso revolucionario, todavía no ha llegado y se resisten a abrir las ventanas, para que la nueva luz ilumine.

Da la impresión de que en Venezuela el poder anda suelto y en términos reales, en términos políticos, con excepción de algunas iniciativas que el Presidente Chávez logra implementar, las acciones fundamentales están perdiendo sentido del tiempo y de la oportunidad. Como que no hay políticas de estado. Como que se confunde la política de estado con la reacción coyuntural ante una situación determinada y por lo general se reacciona en forma tardía ante el hecho criminal y delictivo consumado, ante los vacíos que se evidencian o los vacíos que se manifiestan y no solamente en los temas de seguridad interior. En el área institucional, como que las organizaciones políticas, que se constituyen en el soporte del proceso no aportan lo necesario para darle consistencia y fortaleza a la marcha del gobierno, y no tienen conciencia plena de la responsabilidad que han asumido, pues abunda el discurso reformista y los conceptos superficiales mientras que las relaciones principales de poder, de los sectores dominantes de siempre, los grandes grupos financieros, industriales, agrícolas y pecuarios, del comercio y servicios , siguen intactas.

Por diversas manifestaciones, resulta evidente que en mandos medios y superiores de instituciones, empresas del estado y ministerios de gobierno, salvo algunas excepciones, no existe claridad conceptual, claridad en los objetivos y por los reclamos de las organizaciones sociales, de los combatientes de base de siempre, da la sensación de que el poder no es ejercido en el ámbito institucional, por múltiples factores que hacen presencia en los despachos y en los niveles superiores de la administración. Como que los jerarcas son prisioneros de sus propias debilidades. Como que los equilibrios de poder que deben conservar, por influencias partidarias nefastas que defienden esferas de influencia, impiden una gestión adecuada de los asuntos confiados y en ese sentido las acciones de sabotaje y de diversionismo ideológico y político, encuentran amplios espacios en donde desplegarse. Son múltiples las manifestaciones en campos que son vitales para el futuro del país y del proceso revolucionario. El sector público venezolano, esa herencia que dejó el pasado, está a la espera de un proceso de reconstrucción, que permita que lo mejor de los conceptos modernos de administración y gerencia institucional se conjuguen con una nueva cultura del servidor público, en que los factores morales jueguen un rol de primer orden. El ajuste del sistema institucional venezolano es una tarea pendiente, pues se ha convertido en un talón de Aquiles del estado, para ponerlo a la altura de los tiempos y de las necesidades del proceso de transformación que impulsa el Presidente Chávez. En lugar de tomar el toro por los cuernos y entrarle a fondo al tema de la reestructuración del estado y evitar costos sociales y económicos innecesarios que se manifiestan, se ha optado por la creación de un estado paralelo y el manejo de recursos colosales al margen de la estructura ordinaria de las finanzas públicas, situación que desde el punto de vista de políticas monetarias y hacendarias, ejerce presión sobre los costos internos y estimula la inflación..

Cada día me pregunto si las condiciones subjetivas en el seno de la sociedad venezolana estaban dadas, para que el Presidente Chávez asumiera las responsabilidades que el destino ha puesto en sus manos. Cada día me pregunto, si históricamente los sectores proclives al cambio y la transformación revolucionaria del país eran minoritarios, cómo hacer para asumir las responsabilidades del presente y cubrir con cuadros políticos suficientes, todos los frentes de la batalla diaria. Cada día me pregunto, por lo que conozco de los sectores de izquierda de Venezuela, si todos los cuadros reales o potenciales, con formación y trayectoria, están incorporados a las actividades administrativas y políticas de la revolución, o hay sectores oportunistas con peso excesivo en diversos niveles de gobierno, que les han cerrado el paso, con la intención de hacer daño y mediatizar de alguna manera, las metas y objetivos del proceso revolucionario. Me acongojan Martín Guédez, muchas manifestaciones que veo en el presente y por eso he leído varias veces tus reflexiones, para lograr interpretarlas, conforme a los tiempos que corren.

Dices por ahí que, " Hay que transformar todo el sistema educativo de la sociedad. Todos los medios tienen que estar al servicio de los valores sociales más elevados. Todas las energías y posibilidades tienen que orientarse a este fin. Tanto el sistema educativo formal como el informal. Aquí entran esos verdaderos jinetes del Apocalipsis que son los medios de comunicación masivos. La industria de la publicidad no puede seguir vendiendo al precio moral que sea. Hay que ponerle coto a esto… o la sociedad venezolana y su revolución tan querida tienen frente a sí un futuro muy incierto.". Tienes toda la razón, pero esa demanda que expones, resulta ser una perspectiva parcial, un ángulo nada más, de los retos a los cuales se enfrenta el proceso revolucionario. La jerarquía y magnitud de los problemas a los cuales se enfrenta Venezuela, son de tal magnitud, que un adecuado orden de prioridades es de vital importancia establecer. Todas las iniciativas del proceso de transformación deben tener su ritmo y su mapa de ruta debe ser claro y consistente y por las manifestaciones que escucho y veo, esto no es así.

fedepuko@yahoo.es


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Federico Picado Gómez


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