Alquimia Política

Lenin y su lectura de Hegel

Tocar el tema del pensamiento de Vladimir Ilich Lenin (político y filósofo ruso, 1870-1924), es pertinente, desde su lenguaje técnico, sobre todo, para abrir un debate amplio acerca de la figura del imperialismo moderno y las estrategias diplomáticas para la construcción de un diálogo. En ese escenario reflexivo, se muestra acá, la postura de un Lenin inspirado en las ideas filosóficas de autores que reconocen el materialismo como un componente vivo del idealismo y del realismo social y político.

Lenin no solamente se caracterizó por su activismo político en el ala del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, sino por su extensa obra filosófica y de teoría político-social, que le dio un lugar en el ámbito internacional como el precursor del modelo del socialismo real que por más de setenta años hizo vida a través de la figura de la Unión Soviética.

Entre los alcances del pensamiento Lenin, estuvo el de hacer una lectura crítica de los aportes de Hegel, Marx, y Engels (del Siglo XIX), en cuanto a la Ley del desarrollo capitalista, a las que sumó una definitiva etapa que identificó como imperialismo. Ésta es la etapa final del desarrollo de este sistema en el cual el espectacular crecimiento del sector financiero, el banquero de hoy día, y su circulación de capitales e inversiones, alcanza un nivel global, donde las grandes luchas se dan en los mercados, rivalidades imperialistas globales entre Estados por repartirse el mundo, y la asfixia económica de tres cuartas partes de la población mundial, a través del crédito abusivo, dándole cuerpo a economías-mercado donde el capital se nutre de las desigualdades y la dependencia.

Lenin, en su "Discurso durante la Conferencia de Ginebra de Partidos Socialistas" (1908), expresó que el "… Estado imperialista es por definición un capitalismo monopolista de Estado, dominado por el sector financiero, los servicios y la industria media, exportador de sus productos y agresivo en su política exterior de cara a las naciones no industrializadas. " Y en su escrito sobre "La guerra y la revolución", ahondó en la idea de que los "…imperialistas, miles de veces, repudian la idea de las anexiones militares, y del sometimiento económico o militar de unos países por otros, pero ¿No convendría confrontar eso con los hechos que demuestran que cualquier gran banco de Alemania, Inglaterra, Francia o Estados Unidos tiene sometidos a los pueblos pequeños?".

En su aporte práctico, Lenin descubrió el oportunismo de la socialdemocracia, ente político, surgido de la II internacional, caracterizado por la renuncia a la lucha revolucionaria, y el esfuerzo por humanizar el capitalismo a través de reformas sociales. El capitalismo es, lo destaca en su escrito "¿Qué hacer?", un sistema imposible de reformar; por ello la tarea histórica del proletariado moderno es destruirlo, no reformarlo.

Pero Lenin entendió, con tiempo, que no llegaría muy lejos sus argumentos, sino se apropiaba de la dialéctica hegeliana, la cual partía de un sistema lógico de valores que destacaba el movimiento sucesivo de los acontecimientos históricos, como expresión de las esencialidades de la vida natural y espiritual.

En su manuscrito "Cuadernos filosóficos" (son notas sobre filosofía, publicadas por primera vez en 1933, escritos entre 1914-16), de diversos trabajos filosóficos. , Lenin, aborda el materialismo como categoría filosófica que describe la realidad objetiva que existe independientemente de la conciencia humana y que es reflejada por ella; la materia, expresa Lenin, no se reduce a cosas, a cuerpos o a entes cerrados, aislados, separados y yuxtapuestos; la materia no es un sustrato corpóreo inmutable, homogéneo y muerto; sino que tiene en su interior procesos, relaciones, oposiciones y contradicciones, marcada por la transformación, por el desarrollo, por el auto-movimiento; un devenir donde la realidad no se reduce a un aparato conceptual subjetivo de organización del conocimiento que se erigiese como totalidad concreta objetiva.

Lenin, en su lectura de Hegel, visualiza la identidad de los contrarios diferenciándola en los términos identidad y unidad, ambos términos constituyen el descubrimiento de la existencia de tendencias contradictorias, que se excluyen mutuamente y antagónicas en todos los fenómenos y procesos de la naturaleza. La condición, expresa Lenin, para conocer todos los procesos del mundo en su auto-movimiento, en su desarrollo espontáneo, en su vida real, es conocerlos como una unidad de contrarios. El desarrollo es la confrontación abierta y en condiciones de igualdad de los contrarios. Las dos concepciones fundamentales del desarrollo, para algunos marxistas, de la evolución, son, por un lado, el desarrollo en el sentido de disminución y aumento, como repetición; y por otro, el desarrollo en el sentido de la unidad de los contrarios.

La unidad, en términos de Lenin, es coincidencia, identidad, equivalencia de los contrarios, en el marco condicional, temporal, transitorio, relativo, de las relaciones en sociedad. La lucha de los contrarios, a todas estas, es absoluta, como es absoluto el desarrollo, el movimiento. Para Lenin, el conocimiento del hombre no es una línea recta, sino una línea curva, que se aproxima infinitamente a una serie de círculos, a una espiral. Es un pensamiento rectilíneo y unilateral, donde la rigidez y la fosilización, el subjetivismo y la ceguera subjetiva, crea las raíces gnoseológicas del idealismo, naturalmente, raíces gnoseológicas que crece en el árbol omnipotente, objetivo, absoluto del conocimiento humano, libre y sin barreras imperialistas.

¿Qué fue lo que descubrió Lenin en su lectura de Hegel? Una filosofía desde un punto de vista materialista, donde la dialéctica asume forma de teoría del conocimiento desde tres puntos de la totalidad y la unidad de análisis y síntesis: "la naturaleza contradictoria de la cosa misma (lo otro de sí misma), las tendencias y fuerzas contradictorias en todo fenómeno". Lenin sostiene que Hegel no ve la apariencia de las cosas como una bruma que ha de disiparse mediante la comprensión de la verdadera realidad.

Hegel, recalca Lenin, es partidario de la validez objetiva de la apariencia, de lo que es dado inmediatamente; tiene un enfoque de la esencia y apariencia, como ejes centrales sobre la relación entre pensamiento y realidad; Hegel desarrolla una comprensión que implica ir de la realidad de la apariencia a la cuestión de la conciencia; en ésta, la consciencia, que Lenin la ve como vida natural y espiritual, donde la verdad es infinita en sus formas lógicas, y es absurda cuando no conoce las cosas en sí.



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Ramón Eduardo Azócar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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