Nicolás Maduro ¿con un pie adentro y otro fuera de Miraflores?

Cualquier país medianamente civilizado que no haya perdido el sentido de la sindéresis, puede entender que se comete un graso error cambiando de canoa a mitad del rio. Hasta un asno, en medio de su brutal irracionalidad, comprendería porque en Venezuela no estamos en condiciones de andar buscando culpables, sino más bien soluciones a esta grave crisis coyuntural que se complica por las deficiencias estructurales que arrastramos desde hace siglos. En conclusión, resulta una soberana estupidez creer que nuestros problemas se resolverán cambiando de inquilino en Miraflores, como si fuese un milagro nimbado por la gracia mágica de los dioses.

Y porque hasta las piedras saben que los ánimos están caldeados y que por eso se generan escenarios de violencia, es que ahora sobran esos criticones ofreciendo sus servicios en el mercado de la apostasía. Entre esos plumarios tarifados, están los que intentan salpicar a Chávez, diciendo que Maduro recibió una herencia pasiva, y que su patrimonio político se vio afectado por recibirlo sin el beneficio de inventario, con lo que suponen que ambos patrimonios podrían confundirse. Y nada más ruin que esa burda intriga plagada de miseria humana, pues si no hubiese aparecido Hugo Chávez en la historia, hoy Venezuela estaría sepultada a cien metro bajo tierra. ¿O no?

Y no todos los enemigos de la revolución militan en la MUD. Por desgracia todavía el proceso no has logrado deslastrarse de tanto infiltrados que se la dan de más papista que el Papa, y que con su radicalismo imprudente le hacen el juego a la canalla apátrida. ¿Acaso olvidan que fue el propio Lenin, quien cuestiono el “izquierdismo como enfermedad infantil del comunismo”, advirtiéndole a los talibanes que “quien mucho corre pronto para”? De modo que la recomendación va a quienes por atorados piensan que por mucho madrugar amanece más temprano, pues ¿quién les dijo que construir el socialismo sea más fácil que soplar y hacer botellas? Se fijan cuales son esas razones para que el cementerio de la historia este congestionado de tantos impertinentes que caminaban de espaldas a la realidad.

En fin, aunque ciertamente los mangos no están bajitos para nadie, menos lo están para quienes se masturban creyendo que Nicolás Maduro tiene un pie adentro y otro fuera de Miraflores. Y conste que no es primera vez, que un protagonista de la historia, tarde o temprano nos sorprende echando un vainon.



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Freddy Elías Kamel Eljuri

Presidente del Instituto Municipal de Patrimonio Histórico de la Alcaldía Bolivariana del Municipio Miranda del estado Falcón. Vicepresidente de la academia de Historia del Estado Falcón. Escritor. Productor radial.

 kameleljuri@gmail.com

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