Las máscaras del poder: la ideología (IV)

El explotado no tiene claro, su propia tragedia. Que el explotado se sienta libre, es el mayor logro del dominador. El explotado tiene que emanciparse, liberase de este yugo. Es vital que deseche sus falsas ilusiones, para dar paso a la necesaria utopía de la revolución. No es economicista la teoría de Marx. La producción, fundamento principal de su análisis, es precisamente lo que le ocurre al hombre en sociedad, en condiciones de demostrable desigualdad. Estas desigualdades surgidas en la producción: "engendran en la mente de los hombres una expresión ideal, inmaterial, de aquellas relaciones materiales…..Desde el momento en que hace su aparición la división del trabajo, la propiedad privada, y posteriormente la producción mercantil, aquellas relaciones materiales adquieren el carácter de un antagonismo social entre poseedores y desposeídos, entre propietarios y expropiados; es decir, adquiere el carácter de alienación. Este antagonismo encuentra también, su expresión ideal en las mentes de los hombres…así como en la relación material se constituye una capa social dominante….del mismo modo y como expresión ideal de aquel dominio se constituye una ideología dominante" (Ideología Alemana. Marx). Así, del proceso de la producción material, entre propietarios desiguales, cada una de las partes, se forma "una idea" del proceso que vive. La cuestión está, en que el dominador tiene "conciencia para sí" del "fraude" que allí ocurre y que él produce, pero el explotado apenas llega a "la conciencia en sí". El dominador tiene tan claro su papel histórico, que hace que las ideas de la mayoría, sean en verdad las ideas de los explotadores, hábilmente inoculadas a los trabajadores. Lo real se oculta en lo irreal. El explotado piensa como al explotador le conviene. Esta inversión de la realidad, es ideología.

Para los griegos, dialéctica era el arte de saber argumentar, para Hegel, el auto desarrollo de la idea, para Marx, la dialéctica es un método. "La Dialéctica de la Naturaleza" de Engels, en verdad es un error suyo. No hay dialéctica de la naturaleza, no la hay, porque la naturaleza no se piensa así misma, la naturaleza no tiene conciencia de sus actos. Es la clara influencia del cientificismo positivista de la época, en particular de la biología y las matemáticas, que habían sembrado huellas, en la mente del "General". Lenin, prisionero de estos avances científicos, llegó a suponer a la dialéctica, como una doctrina filosófica. Las fulanas leyes de la dialéctica, no son marxistas, sino hegelianas, un contrabando más de los soviéticos. Estos y otros equívocos teóricos sirvieron de fuerte insumo en el seno de la II Internacional, y fueron banderas permanentes de los partidos socialdemócratas europeos. Casi sin mayor alteración, pasaron estos errores a los Partidos Comunistas Latinoamericanos. Los manuales y el oficialismo estalinista, promovieron estas tergiversaciones del marxismo.

La ideología no nos presenta la realidad tal como ella es, sino su apariencia. Buscar la verdad requiere el uso de un método apropiado a las ciencias sociales. De un recorrido para captar la articulación de los nexos, que permiten construir la totalidad de lo concreto. Marx por la vía inductiva va "de lo concreto a lo concreto por la vía abstracta". No llega a la verdad apriorísticamente sino aposterioris. Entendió lo limitante de los conceptos y las definiciones, por eso, trabajó sólo con categorias. Dirían los surrealistas, que debajo del mundo que vemos, vivimos y padecemos, subyace otro mundo real. Pero, otro mundo mejor es posible. Hay que construirlo.

Esta inversión de la realidad, no es accidental, es la acción premeditada del poder dominante, para justificar su presencia y resguardar sus intereses. Esta revelación de la realidad, gracias a Marx, es lo que hace que a él se le atribuya el papel de padre de las ciencias sociales. Marx no describe hechos, penetra en la interioridad de la sociedad, y exorciza lo oculto, topa con los nexos, para develarnos la verdad, alumbrándonos el camino de la liberación, pues el sistema capitalista no es un destino, es una creación humana limitada y finita. Este marxismo irreverente, iconoclasta, destructor de lo viejo, y constructor de lo nuevo, en permanente fortalecimiento, que no es mecánico, ni juntas de cliché, es una poderosa herramienta emancipadora, en manos de la clase trabajadora explotada.

Cuando en el seno del marxismo, hablamos de "categorias", estamos señalando hechos concretos, mesurables, cuantificables, que ocurren en la sociedad, como por ejemplo la plusvalía generada por hombres desiguales en el proceso de la producción. Se trata de "categorias," que están conectadas con la realidad material, no con los deseos personales. No por casualidad, Marx insistió en "El proceso de descomposición del sistema hegeliano", que estaba fundamentado en la idea, que los hombres se hacen de su realidad, no en la realidad misma. Se trató "del proceso de putrefacción del Espíritu absoluto" de Hegel. De estas fantasías viven algunos políticos magos. Toda la cultura está envuelta en esta vorágine, que oculta-naturaliza y reproduce la dominación del capital. La evolución y no la revolución es lo que la dominación difunde. Con la evolución viene el reformismo, la conciliación y las derrotas políticas. Por doquiera se propala la necesidad del orden, porque le tienen pavor al desorden revolucionario.

Marx no parte de suposiciones, sino de hechos concretos dentro de un tiempo y un espacio determinado. "Son los individuos reales, su acción y sus condiciones materiales de vida" lo que mueve a la sociedad. El capitalismo por su naturaleza y su lógica, tiene que causar múltiples daños a la especie humana y a la naturaleza, pero a la vez, tiene que ocultar esta conducta y sus resultados. La ideología se encarga precisamente, de ocultar la etiología de los hechos, naturalizar lo que no se puede ocultar, y crear permanentemente mecanismos de reproducción de su sistema. "Lo que los individuos son depende, por tanto, de las condiciones materiales de su producción…los hombres reales y actuantes…Y si en toda la ideología los hombres y sus relaciones APARECEN INVERTIDAS COMO EN UNA CAMARA OSCURA, este fenómeno responde a su proceso histórico de vida, como la inversión de los objetos al proyectarse sobre la retina responde a su proceso de vida directamente físico…No es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia" Ob cit.

Nuestro extraordinario poeta y filósofo, Ludovico Silva, fue reiterativo en la necesidad de deshegelianizar a Marx. En las trampas hegelianas, muchos "revolucionarios", han quedado atrapados. Unos con agrado y otros por ignorancia. El hegelianismo fue el plato favorito de la II Internacional y de toda la social democracia hasta hoy día. Incluso de modo diáfano dice Ludovico que: "Las teorías de Marx sobre la ideología, el Estado, la producción mercantil y la división del trabajo, no calzan en modo alguno con las de Lenin….de nada vale la conocida argumentación de que Lenin, podría haberse equivocado en la teoría, pero no en la práctica". De ser correcto esto, dice "Ludo", "lo único que probaría es que en Lenin había una profunda ruptura entre la teoría y la práctica, y por lo tanto una profunda ruptura con Marx". "Ludo" se mete en profundidades, para él, no ha existido un marxismo-leninismo, sino un engelsianismo-leninismo.

La ideología en Marx, no es un asunto meramente antropológico, es también socio económico, pues está conjuntamente articulada con todo el proceso de la producción y la venta de mercancías. Toda la cultura capitalista, que para Ludovico es una contracultura, es ideología. Nada o casi nada queda libre de la sospecha de ser ideología. En el capitalismo, los medios de comunicación colonizan, ideologizan, tratando a sus usuarios como rebaños. La libertad promovida y exigida por el capital, es la libertad del mercado. Profesionales de estos medios que se transforman en serviles, en mercenarios, al servicio de los dueños de los medios. Los Estados Unidos no han sacado de circulación su Doctrina Monroe, ni su Destino Manifiesto. Se siguen creyendo los dueños del mundo. Su descomunal carrera militar, convierte en objetivo, a cualquier país, cuyo gobierno no piense como ellos.

La producción no es en Marx, un simple hecho social, es fundamentalmente un hecho histórico, por lo tanto lleno de contradicciones. Los nexos entre ideología y Estado burgués son muy claros. El Estado es un instrumento controlado por el capital. El derecho burgués, defiende al capital y legitima su perversa acción sobre la sociedad. El papel fundamental del Estado burgués, es defender la propiedad privada. La riqueza que producen los pobres, los empobrece, y se vuelve contra ellos y los oprime. En la Venezuela petrolera, atascada en el rentismo, se ha generado toda una fuerte cultura, que de suyo es ser reaccionaria y contrarrevolucionaria. Individualismo, egoísmo, consumismo, racismo, darwinianismo, corrupción y derroche de fondos públicos, no puede faltar en la sazón política nuestra. Se llega a creer, que el papá Estado está obligado a solucionar nuestros problemas, que son precisamente generados por el metabolismo del capital. En la renta petrolera, la parte mayor es para los grandes propietarios, por eso hablamos de su parasitismo.

El fortalecimiento de lo electoral (que es una creación del capitalismo), en los últimos cincuenta años, ha servido para darle solides al clientelismo partidista, en particular cuando el partido es gobierno. La corrupción, el nepotismo, el clientelismo, el populismo, el asistencialismo, el empirismo y el burocratismo, son harina de este costal. Que hayamos elevado el Presidencialismo a nivel mesiánico, es parte de esta terrible cultura. El asunto es de tal gravedad, que hasta los más altos funcionarios del gobierno señalan públicamente que hay que enfrentar y demoler el Estado burgués, pero llaman para esta acción destructiva, a los mismos que por siempre se han beneficiado de la renta petrolera. Zamuro cuidando carne. Son mentirosos compulsivos. Al Poder Popular auto organizado, ni por el carajo lo llaman. Mueven a su clientela electoral para que llene la fachada mediática y pagan para esto. Quieren cambios a media; un poquito de aquí y un poquito de allá. Cambios gato pardéanos. Propalan que serán duros con los especuladores y hambreadores del pueblo, pero rápidamente se les enfría el guarapo, y sale a ofrecerle dinero a los que siempre han estafado y estafado a la hacienda pública, a esta burguesía parasitaria que no es emprendedora, ni industrial, ni creadora de ciencia o tecnología. Se arrodilla al imperio, para hacerse ricos, se han colocado muy cerca del gobierno de turno, para sacar la mejor tajada posible de la torta petrolera. Al pueblo le dejan madrugos de pan. ¿Qué ha pasado con la estafa de Cadivi, con la complicidad en el contrabando y bachaqueo, con las amenazas contra los corruptos? ¿Hay o no corrupción dentro del gobierno? ¿Retrocedemos o avanzamos? "En la demora está el peligro". (Eloy Alfaro).

En "Belleza y Revolución" Ludovico Silva nuevamente acierta en el debate sobre Marx: "La explotación ideológica sirve a la explotación material". Pretender que la ideología se disolverá por sí sola, es considerar ingenuamente que el Estado desaparecer sin la intervención de los explotados. Son las trampas del evolucionismo castrador de la clase trabajadora. El positivismo cargado de cientificismo quiere ser forzadamente aplicado en el terreno de las ciencias sociales; es un ardid ideológico. En el cientificismo, los agentes pueden ser "inconscientes y ciegos", en la historia de la humanidad "todos los hombres están dotados de consciencia". Que Engels, le escriba a Piotr Lavrovich Laurov, que él "acepta la teoría de la evolución, pero no tomó el método de demostración de Darwin", es casi una confesión de su postración teórica.

El idealismo hegeliano, como todo idealismo es ideología. Cuando hablamos de partir de la propia realidad material, de la forma como los hombres producen y reproducen su existencia, estamos siendo materialistas. Marx habló del hombre concreto y real, no del hombre abstracto de la Ilustración. Es con este "Materialismo Histórico", como se puede comprender el papel del hombre, como sujeto social. Fuera de esta realidad histórica, solo tienen espacio las fantasías, las ilusiones que equivocadamente los hombres puedan hacerse de su realidad.

¿Cómo puede construirse un programa político de cambios profundos, con interpretaciones personales de la realidad? Don Miguel de Unamuno decía que había que demostrar para poder creer. Convencer para creer. La razón, esa poderosísima herramienta tan usada por la modernidad, ha servido para el control social. La razón ideologizada como lo está, se sesga en sus interpretaciones. Sus lecturas son mediatizadas para justificar la opresión de una clase por otra. La salvación del hombre no está fuera de él, no le viene del cielo, no es una cuestión de casualidades. Su salvación está en él mismo, articulado en colectivo y haciendo uso de todos los espacios públicos; haciendo política. Ir a la raíz, es ir a lo más profundo del ser humano. Creer que dándole lo material al pueblo vamos a hacer la revolución socialista, es analfabetismo político. Sacar de un rancho a una familia, y llevarla a un apartamento saludable, sin cambiarle todo el arsenal contrarrevolucionario que tiene en la cabeza, será un bumerán que se volverá contra nosotros. ESTA COMPOSTURA GUBERNAMENTAL ES IDEOLOGIA Y POR LO TANTO FALSA CONCIENCIA. Ser o no ser. Se hace o no se hace la revolución socialista. (Nos veremos el próximo fin de semana con otra temática).

JESUS M VIVAS. HISTORIADOR Y PROFESOR UNIVERSITARIO.

jesusm_vivas@hotmail.com



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Jesús M Vivas P.

Profesor Universitario con 45 años de servicio docente. PhD en Historia, egresado de la Universidad Complutense de Madrid. Más de 700 Artículos publicados a nivel nacional e internacional, mas de 60 años en la lucha revolucionaria, soy Jesus "Chucho" Vivas

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