Retazos teóricos de Marx en los discursos revolucionarios

Solo Cuba ha vencido la estructura oligarca de los Estados Latinoamericanos sin romper la cultura racista de los mismos, violencia represiva de la forma natural por la diversidad de etnias en el continente, catástrofe cultural no solo niega la existencia del cambio sino que niega la creación de una nueva ideología que debe implementar la revolución, así, los procesos de cambio no pueden tratarse al margen de la autoafirmación ética de quienes ejercen los liderazgos, los gobiernos no pueden ser divisorios en el discurso que intenta explicar los aspectos culturales, económicos, políticos, sociales de una revolución porque esta no solo explica cambia ese pensamiento de manera radical.

Es inevitable caer en los análisis coyunturales y abstractos conectados por la práctica capitalista, por la presencia de sindicatos privados, por las nacionalizaciones, por los discursos con retazos marxistas mezclada con la inevitable demagogia nos volvieron más sociologuistas sobre la clase obrera, campesina, sobre las mujeres, economía, cultura, en análisis para dormir o en artículos importados hasta darnos cuenta que una revolución no puede ser aburrida por el estancamiento.

Luego se empezó a conectar el discurso con la transformación, a fin de cuentas, aun cuando seguimos practicando la regresión que persigue la catástrofe modificamos el camino hacia la transición al socialismo con la crítica pero sin practicar la crítica de tal suerte que el proceso no coincide con la unión espontanea, con la coincidencia entre discurso y hechos, macroeconomía con desarrollo social, resultados que en revolución nunca son suficientes. Práctica y unión de los sectores de izquierda no son el punto de partida natural del proceso revolucionario con la ideología, no queda más que inventar, buscar y reformar.

Retazos teóricos marxistas son integrados en los discursos revolucionarios porque en esta época los de izquierda no son muy de izquierda como dice don Pepe Mujica, en la medida que la teoría de Marx, goza de actualidad sirve para mejorar la explicación que justifica borrar del mural las barbaridades capitalistas que siempre están en una inocultable crisis política-económica.

Los discursos revolucionarios emplean un vocabulario repetido en donde palabras como libertad, soberanía, autonomía, socialismo, proletariado, son los pilares del discurso para una masa con relativa convicción que no ayuda a acabar con la ridícula burguesía. Los discursos revolucionarios se parecen más a la teología moral en la cual la razón desempeña un papel ancilar al de la fe distanciándose paulatinamente de la filosofía; en general, los discursos con retazos marxistas apuntalan brevemente el discurso revolucionario en momentos que el socialismo del siglo XXI en América del Sur, está sometido a rigurosos exámenes sobre la capacidad de ofrecer resultados a un mundo completamente diferente de aquel que Marx tuvo como referente para su análisis, conduce a la crítica del discurso marxista como discurso de la revolución en su aspecto académico y en el político.

Este asunto comienza en 1917 y no termina en 1989 porque lo que termino fue el bloque socialista de la URSS, pero, la base social está ahí aun cuando no coincida con la típica clase obrera porque el socialismo reformado también es viable, puede ser encontrado empíricamente en Venezuela, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, su acción lejos de ser utopista trata de acoplarse a una sociedad cambiante.

Esta acción distingue los distintos marxismos en los distintos socialismos desiguales, inacabados por la modalidad pacifica de la acción pero que, respeta los procesos en la búsqueda de la nueva mujer y hombre en los distintos borradores de identidad que existen en la teoría de Marx.

Es muy poco lo que se puede extraer de estos discursos para algo nuevo en la perspectiva que permita superar los dogmas, desde las reformas de Lenin algo nuevo se impone en nuestra América revolucionaria inmersa en cambios nada radicales y son los cambios que deben imponerse porque los procesos pacíficos son limitados, finitos. Sin radicalismo los cambios son validos, necesarios para los procesos acordes con los tiempos actuales dice la masa.

Discursos manifestados entre los intereses capitalistas y la necesidad socialista. La crisis marxista resulta de la identificación ideológica en el socialismo del siglo XXI con la reproducción económica-social del capital que continua a pesar del sistema en crisis, esta confusión sirve al mismo tiempo para que los socialismos latinos se superen ya que el marxismo siempre impulso las revoluciones, gracias también, a la eterna contradicción del capitalismo entre la producción del valor de uso y el valor que valoriza al capital.

Enormes escritores de izquierda Luxemburgo, Luckas, Goerter, Bloch, entre otros sostuvieron la crítica de Marx al capitalismo, aportaron para que se mantenga viva su teoría para la construcción de un mundo propio cuyos pilares económicos y productivos deben ser autosustentables en su mayor porcentaje para la reproducción de la vida natural, artificial en lo más estrictamente necesario para una política económica capaz de dar un nuevo sentido a la cultura como tema político de vital importancia.

Cultura fuerte, convencida, que permita un refugio ante las contradicciones de los discursos socialistas, y por la crisis del capitalismo. Conocimiento socialista superior al de un capitalista que solo busca asegurar su acumulación Grecia, España, Italia, Irlanda, Portugal, ponen la vida humana en dramático peligro extinguiendo todas las posibilidades por la pretensión básica del sistema global regido por la acumulación del capital.

Nos queda el socialismo ¿en el discurso o en la práctica?

rcpuma061@yahoo.com



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Raúl Crespo.


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