Corrupción ¿Estructural o moral?

Encuentro cada vez más preocupante la invasión del tema de la corrupción en nuestras conversaciones. Me alarma que no se enfoque el tema desde el punto de vista político sino desde el punto de vista moral. Me inquieta que en la situación de guerra a que nos tienen sometidos, se repitan cuentos sin verificar cuánto de cierto hay en ellos.

No digo que el tema no sea importante, pero sí que hay que colocarlo en su justa dimensión y, para comenzar a hacerlo, me permito recomendar la lectura de dos trabajos con título coincidente "Capitalismo y Corrupción", de los profesores Pablo González Casanova, ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Rolando Astartita, Universidad de Buenos Aires (UBA). Veamos algunas de sus afirmaciones:

González Casanova:

Durante el neoliberalismo y la globalización aumentan las "preocupaciones" por la corrupción, mientras al mismo tiempo no sólo crece la corrupción considerada como delito, sino la que se da, para el saqueo más cuantioso de riquezas en la historia de la humanidad, mediante la privatización y desnacionalización que caracterizan al "modelo" neoliberal.

Salir de la concepción sesgada (determinada por las fuerzas dominantes que definen lo que es y no es corrupción) no sólo implica precisar los nexos concretos entre la corrupción y los procesos actuales de dominación y acumulación del capitalismo, sino entre el "crimen organizado" y el capitalismo organizado.

Astartita:

Los marxistas nunca podemos coincidir con el diagnóstico burgués, o pequeño burgués, de que la corrupción es "el" problema de la sociedad capitalista. Lo esencial es que se trata de una sociedad sustentada en la explotación; la cuestión de cómo se reparte el botín tiene una importancia secundaria.

Sin embargo, la corrupción sí puede jugar un rol importante como factor de desmoralización, desorganización y división en las filas del movimiento obrero y en las organizaciones revolucionarias (una cuestión que subrayaron Marx, Engels y Lenin).

Entonces, mientras sigamos inmersos en el sistema capitalista, el "crimen organizado" y el capitalismo organizado se seguirán entrelazando y expandiendo. No podemos sorprendernos y menos aún permitir que sus manifestaciones concretas nos desmoralicen, desorganicen y dividan.

Nuestro deber revolucionario no es "adecentar" la sociedad existente sino refundar la República. Unirnos y organizarnos para detener el avance de las mafias capitalistas de todo tipo que pretenden controlar nuestro país. Abrir camino a un nuevo modelo comunitario de sociedad, centrado en el respeto por la vida y por el planeta. "Socialismo Bolivariano", "Socialismo del siglo XXI" o "Socialismo Humanista", no importa.



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Mariadela Villanueva

Analista y comunicadora. Socialista y chavista. Firme creyente del poder popular

 mariadelav@gmail.com      @mariadvillanuev

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