Caracas, 25 Ago. ABN (Edgard Ramírez-Ramírez).- “Es necesario que los países de la región (América Latina) ejecuten reformas agrarias y políticas industriales de competitividad y de distribución de la renta en sus políticas económicas", sentenció el premio nobel de Economía del año 2001, Joseph Stiglitz.
Tal como lo ha propuesto el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, Stiglitz plantea que los propios gobiernos latinoamericanos "pueden promover el crecimiento por medio de la educación, la tecnología y la justicia social".
Durante una conferencia organizada por el Banco Latinoamericano de Exportaciones (Bladex), publicada en bancaynegocios.com, el norteamericano apostó por una nueva estructura que tenga en cuenta “la importancia de la igualdad social y el empleo”.
Señaló que en Latinoamérica debe impulsarse un sistema que promueva el balance entre el papel del Gobierno y el del mercado.
Estas declaraciones coinciden con la de otros economistas, como el francés Bruno Jetín y con diversos movimientos intelectuales del mundo, quienes concuerdan en la necesidad de impulsar un nuevo sistema económico en el que el ser humano sea el centro y no el fin.
Dentro de las propuestas comunes se encuentran una mayor disciplina fiscal, cambio en las prioridades del gasto público y reformas tributarias.
Stiglitz criticó especialmente la "acelerada" política de privatizaciones de los servicios públicos y de los sistemas de seguridad, que en muchos países de la región produjo "consecuencias desastrosas".
Hizo clara referencia a la aplicación de planes como el Consenso de Washington, el cual llevó a la mayoría de los países de América Latina a un estancamiento económico y a un deterioro de los indicadores sociales.
"Los problemas sociales tienen consecuencias económicas que no se pueden ignorar", dijo el Premio Nobel, quien agregó que las políticas del Consenso de Washington limitaron el crecimiento, “y cuando hubo crecimiento no fue equitativo".
Stiglitz, fue miembro del Consejo de Consultores del presidente de Estados Unidos Bill Clinton (1993-1995) y economista jefe del Banco Mundial, de 1997 al año 2000.
El jefe de Estado venezolano ha desarrollado, a pesar de las duras críticas de los sectores poderosos del país y sus testaferros norteamericanos, una política económica dirigida a alcanzar un crecimiento sostenido que ha aumentado y diversificado la economía no petrolera.
Para ello impulsa, a través de los ministerios y organismos competentes, créditos y capacitación para las pequeñas y medianas empresas, con el fin de democratizar el capital y legitimar los mercados.