Caracas, 27 Abr. ABN (Rosa Elena Pellegrino).- Como el reflejo de un momento histórico venezolano en el cual la otra cara de los hechos permanecía en gestación, 50 fotografías serán mostradas en la Biblioteca Nacional de Venezuela (BNV), este 29 de abril, en la exposición denominada Un 11 que dio un 13.
Los padres de estas criaturas fotográficas son Ángel Corao, Maiquel Torcatt, Enrique Hernández, Francisco Bautista y Wendys Olivo, reporteros gráficos de Venpres, hoy Agencia Bolivariana de Noticias (ABN), quienes muestran de manera visual cómo la marcha del 11 de abril de 2002 se convirtió en el preludio de una eclosión donde una sola versión de los hechos aprendió a caminar más rápido.
Olivo aseguró que el origen de estas imágenes fue un trabajo en equipo, amparado en el sigilo, pues ella y sus compañeros salieron a la calle sin ningún tipo de protección ni identificación.
Recordó que con Hernández y Torcatt acudió a Chuao para cubrir la marcha y, al llegar a las cercanías de Miraflores, el instinto de cada uno los distribuyó en puntos distintos para tomar diversos ángulos del mismo suceso.
En su caso particular, la reportera gráfica hizo un seguimiento al contralmirante Carlos Molina Tamayo. Al llegar a las cercanías del Hotel Caracas Hilton recibió la información de que algo grave ocurriría.
Decidió pasar por su oficina, ubicada en Parque Central, para advertir a Corao de la situación. De inmediato, se movilizaron al centro de Caracas.
En medio de la consternación por la herida de su compañero Jorge Tortoza, se arrastró por la avenida Baralt hasta llegar a Puente Llaguno, donde retrató a los policías que dispararon hacia las personas que se encontraban en esa estructura.
Torcatt, por su parte, posó su lente en las adyacencias del Palacio de Miraflores, de donde salió entre la 7:00 y 8:00 de la noche hacia el Hospital Vargas para conocer el estado de salud de Hernández, baleado durante los hechos.
Indicó que una de sus preocupaciones era resguardar el material, más allá del miedo propio que sienten los profesionales de la comunicación ante tales circunstancias.
Aseguró que un fotógrafo "no duda" cuando es testigo de este tipo de acontecimientos, pues tiene un compromiso con la sociedad protagonista de esa situación.
En la madrugada del 12 de abril, Rosalía Barreto acompañó a Corao y Olivo a la agencia para transmitir las fotos a los medios nacionales e internacionales, con un escrito que advertía sobre el golpe de Estado en Venezuela.
La emisión de las imágenes terminó justo antes del allanamiento de Venpres, procedimiento al cual pasó inadvertido el disco compacto con los registros fotográficos, bajo el título de Salsa Brava.
Torcatt refirió que en esos días lo fundamental era resguardarse, ya que sus compañeros y él temían algún tipo de retaliación. Incluso, planearon irse al interior de la nación por algunos días.
No obstante, retornaron el 14 de abril y empezaron a propagar su trabajo en el ámbito nacional e internacional.
En medio de esta difusión informal, el Presidente de la República, Hugo Chávez, empleó estas fotos en su interpelación ante la Asamblea Nacional y, además, se consideraron pruebas clave de la responsabilidad de la Policía Metropolitana en los hechos de abril.
Luego de su periplo, las gráficas estarán expuestas en la Biblioteca Naciones de Venezuela y luego, con el apoyo de la Misión Cultura, se mostrarán en el resto del país.
Ambos profesionales resaltan el valor histórico de un trabajo hecho bajo el amparo de la responsabilidad social. "Estas son las fotos censuradas y manipuladas del 11 de abril", remató Olivo.