Después de infructuosas conversaciones con la empresa norteamericana Intesa (con 60 por ciento de accionistas estadounidenses), el presidente Chávez anunció que PDVSA va a rescindir el contrato con dicha compañía por la negativa suya a colaborar en la reactivación de la petrolera venezolana. "Hemos ordenando tomar los centros de servidores de La Campiña y los centros de cómputo en Chuao; el 80 por ciento de los sistemas está bajo nuestro control. Estamos eliminando usuarios despedidos e incorporando a la gente nueva a los sistemas informáticos."
Estas medidas están siendo reforzadas luego de que hace dos días, en un programa transmitido por Vanessa Davies, varios empleados de la empresa reiteraron las denuncias que han circulado desde hace semanas por Internet (y que han sido profndizadas por periodistas como Walter Martínez): remotamente, ex-empleados golpistas de PDVSA han estado ingresando a los sistemas informáticos de la petrolera saboteando así las labores de rearranque de la compañía.
Según Chávez, más de 100 empleados de Intesa se han negado a trabajar en sabotajes contra PDVSA. Se formará (o se contratará) a una nueva filial para sustituir a la empresa sabotadora.
Intesa (Informática, Negocios y Tecnología, S.A.) fue fundada en 1996 a raíz de una alianza entre PDVSA y una empresa de Estados Unidos, SAIC (Science Applications International Corporation).
Sabotaje electrónico por Internet
Una de estas empleadas de Intesa explicó que toda persona en PDVSA que trabaja con sistemas informáticos (que en términos computistas es conocida como "usuario") debe conectarse a un servidor utilizando una clave para poder tener acceso a la red, desde donde entonces puede ejecutar los sistemas administrativos y corporativos.
Sin embargo, Intesa colaboró con el secuestro del servidor y de las claves de acceso. De esa forma, "no tienes conexión a un sistema AS/400 de PDVSA y no puedes trabajar." Además, Intesa provee los servicios de control de sistemas que permiten un manejo automatizado en válvulas y sistemas de llenado. "Su poder para sabotear es tan fuerte que incluso cambiaron el papel tapiz del computador de uno de los empleados leales a PDVSA, y colocaron una foto de manifestaciones de opositores en PDVSA Chuao." También se les acusa de manipular los correos electrónicos, redirigirlos y hacer como si alguien dentro de PDVSA enviara correos con informaciones falsas para causar conflictos internos.
Los saboteadores llaman por teléfono a gente que está trabajando en PDVSA para burlarse de ellos. "Ustedes no han cobrado y nosotros sí", les dicen, ya que logran manipular el sistema de nómina (que hace los depósitos directamente en las cuentas bancarias de los empleados).